
Que Mercadona es el gran dominador de la alimentación en España ya no es ninguna sorpresa, pero las últimas cifras ponen negro sobre blanco hasta qué punto ha consolidado su posición. La cadena valenciana se ha convertido en un actor que va mucho más allá del supermercado de barrio y marca, cada vez más, cómo, dónde y qué comen los hogares españoles.
Según los datos de la consultora Worldpanel by Numerator, la compañía que preside Juan Roig vende ya el 19,7% de todos los alimentos y bebidas que se consumen en el país, sumando las ocasiones de consumo dentro y fuera del hogar. Es decir, prácticamente dos de cada diez comidas que se realizan en España pasan por sus lineales, una cifra que coloca a la cadena por delante del conjunto de la hostelería tradicional.
Mercadona vende casi el 20% de lo que se come en España
El informe de Worldpanel by Numerator sitúa a Mercadona como líder absoluto del gasto en alimentación y bebidas en España, abarcando tanto el consumo doméstico como el que se realiza fuera de casa. La compañía alcanza un 19,7% de cuota de valor en este mercado, lo que en la práctica significa que su peso supera al de bares y cafeterías juntos, que se quedan en el 11,2%, y al de los restaurantes independientes, con un 8,6%.
Esta fotografía evidencia un cambio profundo: la hostelería ya no es el principal canal a través del cual comen los españoles. La cadena valenciana ha tomado la delantera gracias a la combinación de compra tradicional de supermercado y el empuje de las soluciones de conveniencia, especialmente los platos listos para consumir.
En términos de volumen económico, la alimentación dentro y fuera del hogar movió 123.311 millones de euros el último año analizado, un 3,3% más que el ejercicio anterior. En ese escenario, Mercadona se queda con una parte muy relevante del pastel, mientras otros canales, como la restauración, ceden terreno.
Tal y como resume Bernardo Rodilla, Retail Business Director de Worldpanel by Numerator, la cadena valenciana “prácticamente vende el 20% de lo que comemos en España”, algo que hace apenas unos años parecía impensable en un país tan identificado con los bares, las terrazas y la restauración como parte de su cultura social.
El estudio destaca que los supermercados están captando gasto que antes se hacía en bares, cafeterías y restaurantes. Mientras Mercadona suma 0,7 puntos de cuota en un solo año (del 19% al 19,7%), los bares y cafeterías pierden 0,6 puntos y los restaurantes recortan otros 0,2. El viraje de los consumidores hacia soluciones más económicas y hacia el consumo en casa se refleja con claridad en estas cifras.
Récord en el mercado de gran consumo: 27% de cuota en España

Más allá de ese 19,7% del gasto total en alimentos y bebidas, Mercadona firma también un nuevo hito en el llamado mercado de gran consumo (supermercados y distribución moderna). A cierre del último ejercicio, la cadena alcanzó un 27% de cuota de mercado en la distribución, el nivel más alto de su historia, tras crecer 0,6 puntos respecto al año anterior.
Este 27% supone, en la práctica, que la compañía acapara más de una cuarta parte de todas las compras de gran consumo que se realizan en España. Muy lejos, a varios cuerpos de distancia, aparece Carrefour, que se mantiene como segundo operador con un 9% de cuota, pero tras ceder 0,7 puntos en un año marcado por la debilidad del formato hipermercado.
Otros actores relevantes del sector también muestran evoluciones significativas. Lidl alcanza el 6,9% de cuota, tras sumar 0,5 puntos, apoyándose en su estrategia de “cesta completa” y en su programa de fidelización, con más de la mitad de las grandes compras realizadas con tarjeta de cliente. Dia consolida un 3,8%, con avances en hogares con hijos y en localidades pequeñas, y Aldi llega al 2%, siendo una de las cadenas que más crece en número de compradores y frecuencia de visita.
En el ecosistema regional, Consum se refuerza como segundo distribuidor del arco mediterráneo, con un 10,1% de cuota en sus áreas de influencia, especialmente Comunidad Valenciana y Catalunya, y un modelo de expansión en “mancha de aceite”. El informe también menciona el tirón de cadenas emergentes como Primaprix, Action o Costco, que aprovechan la creciente fragmentación de las compras.
En conjunto, el mercado de la distribución vive una recomposición en la que las cadenas de surtido corto -como Mercadona, Lidl o Dia- ganan terreno, hasta concentrar un 38,9% de cuota, por encima del 37,5% del año anterior. Las cadenas regionales mantienen un avance más suave, mientras que el formato hipermercado sigue perdiendo peso, pasando del 11,3% al 10,5% en solo un año.
La apuesta por los platos preparados y el modelo T9
Una de las claves del crecimiento de Mercadona está en su apuesta decidida por los platos preparados y los productos de conveniencia, una categoría que vive un auténtico boom. Entre 2022 y 2025, estos productos han registrado un incremento del 52,5%, respaldando el cambio de hábitos de los consumidores, que buscan cada vez más soluciones rápidas listas para consumir.
La consultora señala que el 22% de lo que se compra en el supermercado se adquiere ya pensando en consumirlo fuera de casa, por ejemplo en el trabajo o en momentos de ocio, y no solo en el hogar. En ese escenario, la sección de “Listo para llevar” de Mercadona se ha convertido en uno de los motores de su crecimiento, hasta el punto de que la compañía vende ya más de la mitad de todos los platos preparados que se comercializan en España, según distintos análisis del sector.
La estrategia se ha reforzado con el desarrollo del nuevo modelo de tienda T9, que la cadena está testando en establecimientos piloto, como los de la localidad valenciana de Xirivella. Este formato da aún más protagonismo a la comida preparada y reorganiza el espacio para adaptarse a los nuevos patrones de compra.
Entre los cambios más llamativos de estas tiendas T9 destaca la eliminación de los mostradores asistidos tradicionales, tanto en pescadería como en charcutería, así como la integración de la panadería y la bollería junto a la sección de comida lista para consumir. Además, la cadena ha optado por suprimir la señalética específica de “novedades”, apostando por una experiencia de compra más directa y menos cargada de mensajes.
Gracias a este enfoque, Mercadona refuerza su dominio en las llamadas “cestas grandes” -compras de alto importe, en una sola visita- donde ya controla alrededor del 42% de cuota, casi un punto más que el año anterior. En estas grandes cestas, categorías como platos preparados, pescados y mariscos en libre servicio, perfumería e higiene juegan un papel central.
Más comida en casa y auge de la marca blanca
El contexto en el que se produce este avance de Mercadona está marcado por un cambio profundo en los hábitos de consumo de los españoles. El año 2025 ha consolidado la tendencia a comer más en casa, algo más asociado tradicionalmente a los países del norte de Europa que a la cultura mediterránea.
El informe de Worldpanel by Numerator constata que los hogares concentran una mayor parte de su presupuesto en alimentación para el consumo doméstico, en detrimento de partidas como la hostelería o incluso la moda. La demanda de productos de gran consumo en volumen crece un 0,6%, revirtiendo la ligera caída del año anterior, en un contexto en el que la inflación acumulada empuja a las familias a ajustar todavía más su cesta.
Este ajuste se traduce en una búsqueda activa de precios competitivos y promociones. Aquí entra en escena la marca de distribuidor -la conocida “marca blanca”-, que alcanza un peso récord: el 45,6% del gasto de los hogares en alimentación en 2025, frente al 43,9% del año anterior. Es decir, casi la mitad de lo que se compra en el supermercado lleva la marca de la propia cadena.
En este terreno, operadores como Mercadona, Lidl, Dia o Aldi juegan con ventaja. Su propuesta se basa en un surtido relativamente corto, precios ajustados y una marca propia muy desarrollada, a menudo percibida por el consumidor como una alternativa razonable frente a las marcas de fabricante, sobre todo cuando el bolsillo aprieta.
Al mismo tiempo, el informe refleja que el comprador ha dejado de ser fiel a una sola enseña. Cada vez visita más cadenas a lo largo del año -alrededor de seis, de media- y un 32,8% de las cestas se realizan en un contexto de compras múltiples en el mismo día, repartiendo el gasto entre distintos establecimientos en busca de ofertas, surtidos concretos o productos muy específicos.
Un nuevo mapa de la distribución en España
El liderazgo de Mercadona en la alimentación española se produce en un entorno donde la distribución se vuelve más diversa y fragmentada. Junto al dominio de la cadena valenciana, conviven otros formatos y enseñas que tratan de encontrar su hueco, ya sea por precio, por especialización o por proximidad.
Carrefour, pese a seguir como segundo operador por cuota de mercado con un 9%, ve cómo el peso de sus hipermercados retrocede, lastrado por un consumidor que prefiere realizar compras más frecuentes y menos voluminosas, a menudo en tiendas de proximidad. La compañía francesa intenta compensar esta tendencia con el impulso de formatos urbanos y supermercados de barrio.
Lidl consolida una posición intermedia en la que combina precios agresivos con una oferta que permite hacer la “cesta completa”. Su programa de fidelización, que concentra más de la mitad de las grandes compras, resulta clave para retener clientes, aunque el informe apunta a una ligera pérdida de peso entre los hogares más jóvenes.
Por su parte, Dia se asienta como referente de proximidad, respaldada por la recuperación de su negocio, la consolidación de su marca propia y una política intensa de ofertas y promociones. Las cadenas regionales, como Consum u otros operadores locales, mantienen su atractivo gracias a una fuerte presencia en frescos y un trato cercano, muy valorado en determinadas zonas.
En paralelo, retailers emergentes como Primaprix, Action o Costco ganan relevancia con propuestas diferenciadas: surtidos muy concretos, precios de derribo o formatos de compra al por mayor. Su penetración, que ya alcanza o supera el 5% de los hogares en algunos casos, se alimenta precisamente de esa nueva forma de comprar a la carta, combinando distintas cadenas según la necesidad del momento.
En este tablero cada vez más complejo, la gran diferencia es que Mercadona no solo lidera en cuota, sino también en influencia sobre los hábitos alimentarios de los españoles, especialmente a través de categorías como los platos preparados, la bollería o el pescado fresco envasado, que reconfiguran el equilibrio entre comer dentro y fuera del hogar.
Con todos estos elementos encima de la mesa -un 19,7% del total de la alimentación y bebidas consumidas en España, un 27% de cuota en gran consumo, el auge de su marca propia y el empuje de sus tiendas T9 y de la comida lista para llevar-, la fotografía actual del mercado deja claro que la cadena valenciana se ha convertido en un pilar central del sistema alimentario español, al tiempo que refleja el giro de los hogares hacia una dieta más casera, más planificada y, en muchas ocasiones, más condicionada por el precio y la conveniencia.