La cadena de supermercados Mercadona ha puesto en marcha un giro importante en su sección de pescadería: el clásico mostrador atendido por personal especializado va desapareciendo para dejar paso a un sistema de autoservicio con pescado envasado. Este movimiento, que se está implantando de forma progresiva en sus tiendas de España, supone uno de los cambios más visibles en los frescos del supermercado.
Con este nuevo modelo, la compañía presidida por Juan Roig apuesta por un formato en el que el cliente encuentra el pescado ya limpio, cortado y preparado en bandejas refrigeradas, listo para llevar directamente al carro. El objetivo es claro: reducir tiempos de espera, facilitar la compra del día a día y adaptar la pescadería a los hábitos actuales de consumo.
Adiós al mostrador tradicional de pescadería
La principal novedad es la desaparición gradual del mostrador de pescadería tradicional, tal y como se conocía hasta ahora. En lugar de hacer cola para que un empleado pese, limpie y prepare la pieza al momento, los clientes se encuentran lineales refrigerados con bandejas de pescado ya listo para cocinar.
Este sistema se asemeja a lo que Mercadona ya viene aplicando en secciones como carnicería o charcutería, donde el producto se ofrece en envases preparados y dispuestos en murales de frío. La pescadería se convierte así en una zona de autoservicio en la que cada persona puede elegir tranquilamente el formato y la cantidad que necesita.
La compañía enmarca esta decisión en un proceso de transformación más amplio, en el que los supermercados se rediseñan para ofrecer recorridos más ágiles, menos colas y una compra más intuitiva. La pescadería, por su peso simbólico y por tratarse de un producto delicado, se convierte en uno de los puntos clave de esta remodelación.
Desde Mercadona subrayan que no se trata únicamente de un cambio estético, sino de una revisión completa de cómo se gestiona y se ofrece el pescado al consumidor, con el foco puesto en la rapidez y en la comodidad, pero también en la frescura y la seguridad alimentaria.
Pescado limpio, cortado y listo para llevar
El corazón del nuevo modelo es el formato en bandeja: todo el pescado se comercializa ya limpio y preparado, presentado en distintos cortes y tamaños para adaptarse a los diferentes usos en cocina. De esta manera, el cliente ve a simple vista lo que compra y puede elegir sin esperas.
En los murales de frío se pueden encontrar filetes, rodajas, lomos y piezas enteras envasadas, con el producto dispuesto de forma que se aprecie su aspecto y frescura. Cada bandeja incluye la información obligatoria en el etiquetado, como origen, tipo de pescado, fecha de envasado y fecha de consumo preferente.
Este formato busca responder a una demanda que la empresa asegura llevar años escuchando: menos tiempo en la cola de la pescadería y más facilidad para cocinar en casa. En lugar de depender de la atención al mostrador, el cliente toma el producto directamente del lineal y continúa con su compra sin esperas.
La transición al sistema de bandejas también permite a Mercadona unificar criterios de presentación y cortes en todas sus tiendas, algo que con el mostrador tradicional podía variar según el empleado o el punto de venta. Con ello se pretende que la experiencia de compra sea más homogénea en toda la red de supermercados.
Además, la cadena insiste en que este nuevo formato busca que el pescado entre con más facilidad en el menú semanal, al estar prácticamente listo para pasar de la bandeja a la sartén, al horno o a la plancha, sin necesidad de trabajos previos de limpieza y manipulación en casa.
Más frescura, mejor conservación y vida útil más larga
Uno de los argumentos centrales de Mercadona para justificar este cambio es la mejora en la conservación del producto. Al trabajar con un sistema de envasado y una logística específica para estas bandejas, la compañía defiende que se acorta el tiempo desde la captura hasta la tienda y se mantiene mejor la cadena de frío.
Según explica la empresa, el pescado en bandeja puede mantenerse en condiciones óptimas varios días en la nevera, siempre que se respeten las temperaturas recomendadas. En algunos casos, se habla de una vida útil que puede superar la del pescado expuesto en mostrador, gracias al control del envasado y a la reducción de manipulaciones.
El formato sellado permite también minimizar el contacto directo del producto con el entorno de la tienda, lo que ayuda a preservar mejor sus cualidades organolépticas (sabor, textura, olor) y a reforzar la seguridad alimentaria. Menos manipulaciones en tienda significa menos riesgo de contaminación cruzada.
Desde la compañía se insiste en que la prioridad es reducir al mínimo el tiempo que pasa desde que el pescado sale del agua hasta que llega al plato, algo que se persigue optimizando rutas, tiempos de transporte y procesos internos. Este enfoque va ligado a una reorganización logística que abarca tanto centros de preparación como tiendas.
¿Se puede congelar el pescado en bandejas de Mercadona?
La llegada del nuevo modelo ha generado una de las dudas más habituales entre los clientes: ¿es posible congelar el pescado que se vende en bandejas? La respuesta de la cadena es afirmativa, con matices importantes que conviene tener en cuenta para mantener la calidad y la seguridad.
Mercadona indica que, salvo que en la etiqueta se especifique lo contrario, el pescado envasado puede congelarse sin problemas en el hogar. Si la bandeja no se ha abierto, puede introducirse directamente en el congelador, siempre que el envase esté íntegro y correctamente sellado.
Cuando la bandeja ya ha sido abierta, la compañía recomienda traspasar el producto a bolsas especiales para congelación, cerradas herméticamente, para proteger el pescado del frío excesivo y evitar quemaduras por congelación. Así se conserva mejor la textura y el sabor.
En cuanto a los tiempos, la orientación general es que el pescado congelado en casa se consuma preferiblemente antes de un mes para disfrutarlo en buenas condiciones. Más allá de ese plazo, el producto puede ir perdiendo calidad, aunque siga siendo seguro si se han mantenido bien las temperaturas.
En los casos en los que un producto haya sido descongelado previamente y se decida volver a congelarlo, Mercadona recuerda que es imprescindible cocinarlo completamente, alcanzando al menos 70 ºC durante un par de minutos, para garantizar la seguridad alimentaria y reducir cualquier riesgo asociado.
Menos esperas, más autonomía y una compra más ágil
La eliminación del mostrador tradicional responde, sobre todo, a una realidad que la cadena asegura haber detectado tras años de análisis: los clientes quieren ganar tiempo en la compra y prefieren formatos que les permitan ir al grano sin pasar por colas ni sistemas de turno.
Con el nuevo sistema, el cliente entra en la sección, elige la bandeja que más le conviene y continúa con el recorrido por el supermercado, sin depender de la disponibilidad de personal en el mostrador. Esto encaja con la tendencia general hacia modelos de autoservicio en la distribución alimentaria.
La compañía asegura haber tomado esta decisión tras analizar miles de datos, pruebas ciegas, encuestas y opiniones recogidas directamente en tienda. A partir de ese trabajo concluyeron que la experiencia del cliente en casa no siempre era la esperada con el modelo anterior y que había margen de mejora.
Dentro del nuevo esquema, Mercadona también pretende adaptar mejor el surtido a la demanda real, ajustando tipos de pescado, formatos y cantidades a lo que se compra con más frecuencia en los hogares españoles. El objetivo es que haya variedad suficiente, pero sin generar un exceso de referencias difíciles de gestionar.
La apuesta pasa por una pescadería que ofrezca más producto preparado y menos pasos intermedios, de forma que resulte más sencillo incorporar pescado azul a la dieta habitual, incluso entre quienes no se desenvuelven con soltura limpiando o fileteando en casa.
Parte de una transformación global: el modelo de tienda T9
El cambio en la pescadería no llega aislado, sino integrado en una estrategia de modernización de los supermercados Mercadona. La compañía está implantando progresivamente su nuevo concepto de tienda, conocido internamente como modelo T9.
Este formato reorganiza los establecimientos pasando de una estructura basada en secciones separadas (panadería, charcutería, pescadería, etc.) a una organización por procesos, más alineada con el recorrido real del cliente dentro de la tienda. La idea es simplificar desplazamientos y mejorar la coordinación interna.
Dentro de este modelo cobra protagonismo el llamado Obrador Central, un espacio donde se concentran las tareas de preparación (corte, cocción, envasado) que antes podían estar repartidas por distintas zonas. Esto permite un mayor control sobre la calidad y la frescura en todas las secciones, incluida la de pescadería.
Mercadona ha anunciado planes de inversión para seguir extendiendo este formato por España, con la previsión de contar con varias decenas de tiendas T9 en los próximos años. La reorganización afecta tanto al diseño de sala de ventas como a las cámaras frigoríficas, la iluminación y los sistemas de frío.
En paralelo, la cadena incorpora tecnologías orientadas a ahorrar energía y agua, como murales de frío con sistemas que reducen la pérdida de temperatura hacia los pasillos sin necesidad de puertas, o el uso de CO₂ como refrigerante en las centrales de frío, en sustitución de gases fluorados más contaminantes.
Impacto en clientes y tiendas: de la tradición al autoservicio
La transformación de la pescadería alcanza a los más de 1.600 supermercados que Mercadona tiene repartidos por España, incluidas las tiendas de Canarias. Para millones de compradores habituales, el cambio más visible será dejar de ver el mostrador tradicional y encontrar en su lugar bandejas preparadas.
En la práctica, esto significa que el cliente que antes esperaba varios minutos en la cola para pedir una merluza a rodajas o un lote de filetes ahora puede coger directamente el formato que necesita y seguir con su lista de la compra. Para quienes priorizan la rapidez, el nuevo sistema encaja con la rutina diaria.
Al mismo tiempo, la medida puede generar ciertas dudas entre los consumidores más acostumbrados a elegir la pieza en el mostrador y pedir que se la preparen al momento. El cambio implica renunciar en parte a esa interacción directa y a la personalización tradicional a cambio de ganar en agilidad y disponibilidad.
La compañía sostiene que seguirá trabajando con sus proveedores habituales y con producto procedente de caladeros ya conocidos por el cliente, pero bajo un esquema logístico distinto, pensado para garantizar un suministro más regular y una presentación homogénea.
Mercadona enmarca este paso como una evolución natural de su modelo de frescos, una forma de adaptar la pescadería al ritmo de vida actual y a la preferencia creciente por productos listos para cocinar o consumir, manteniendo el foco en la calidad y en la seguridad alimentaria.
La retirada del mostrador de pescadería y la apuesta por el pescado en bandejas preparadas resumen bien la dirección en la que Mercadona quiere mover sus supermercados: más autoservicio, más rapidez y procesos internos más eficientes, con una pescadería que deja atrás parte de la tradición para ganar en comodidad y estandarización, y que se integra en un modelo de tienda más moderno, orientado a que el cliente haga la compra con menos pasos y con el pescado listo para llegar del lineal directamente a la mesa.
