La Intendencia de Maldonado decidió bloquear la venta y el ingreso de varias marcas de queso rallado tras comprobarse adulteraciones en productos que se distribuyen a nivel nacional. Los controles coordinados con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y otras intendencias detectaron irregularidades graves, por lo que se pidió a la ciudadanía no consumir determinadas presentaciones.
Según explicaron desde el área de Bromatología departamental, la principal maniobra consistía en incrementar de forma artificiosa el contenido de almidón. Además, dos firmas –Doña Teresita y Pradera Sur– circulaban sin número de registro, de modo que no se puede verificar su procedencia ni las condiciones de elaboración. La comuna ordenó el retiro de los lotes afectados y exhortó a devolverlos en los puntos de venta.
Qué revelaron los análisis oficiales
Los ensayos efectuados por el LATU hallaron niveles de almidón muy por encima del tope permitido por la normativa uruguaya. En el queso rallado se puede admitir hasta un 3% de almidón, pero en los productos cuestionados aparecieron valores cercanos a diez veces ese límite.
La responsable del Laboratorio de Bromatología de Maldonado, Denisse Goncalvez, calificó la situación como un engaño al consumidor: se estaría vendiendo “queso” que en realidad incorpora cantidades desmedidas de agregados. La funcionaria subrayó que esto no supone necesariamente un riesgo sanitario inmediato, pero sí un fraude al comercializar algo distinto de lo declarado.
En algunos análisis también se detectaron conservantes por encima de los valores autorizados. A ello se suma la ausencia de registro en dos marcas, lo que impide conocer el origen y las condiciones higiénicas de producción, un aspecto clave para la trazabilidad.
Medidas aplicadas por la Intendencia de Maldonado
En su rol de policía sanitaria, la administración departamental resolvió impedir la entrada de los productos investigados y retirarlos del comercio local hasta nuevo aviso. Paralelamente, se instruyó a inspectores para que verifiquen góndolas y depósitos y procedan a la inmovilización cuando corresponda.
La decisión se tomó en coordinación con las 19 intendencias y con el Registro Único Nacional de Alimentos, Empresas y Vehículos (RUNAEV), ámbito en el que surgió la alerta inicial. Tanto RUNAEV como el Congreso de Intendentes respaldaron la medida y anunciaron acciones para la destrucción de los productos adulterados y la eventual suspensión de habilitaciones a las plantas involucradas.
Marcas alcanzadas por la prohibición
La comuna fernandina difundió un listado de marcas y elaboradores que no podrán comercializarse ni ingresar al departamento mientras se sustancian los procedimientos. En dos de ellas –Doña Teresita y Pradera Sur– se exhorta expresamente a no consumir por carecer de registro.
- Mamita, Rafael Perazza (San José).
- Carmelitana, Las Palmas (Carmelo).
- Doña Carmen, Don Raúl (Tacuarembó).
- Rebenque, Campestre, La Juanita (Nueva Helvecia, todos de la misma empresa).
- Doña Teresita (Nueva Helvecia).
- Reggio (Colonia Valdense).
- La Vaquita (Colonia Valdense).
- Aguilera y Cía (Maldonado).
- Qsomos (Montevideo).
- Sartore, Pradera Sur (San José).
Las autoridades pidieron a quienes tengan en su hogar alguna de estas presentaciones que no las consuman y que las acerquen al comercio donde las compraron para su devolución. Los establecimientos deberán dar aviso a Bromatología para su retiro y eliminación conforme a los protocolos vigentes.
Qué deben tener en cuenta consumidores y comercios
Se recomienda revisar la etiqueta y comprobar que figure el registro bromatológico y los datos del fabricante. Si la marca carece de esa información o resulta dudosa, lo más prudente es abstenerse de comprar y comunicar la situación a la autoridad competente.
En el caso concreto de Doña Teresita y Pradera Sur, la Intendencia fue clara: no consumir, conservar el producto sin abrir si es posible y tramitar la devolución en el punto de venta. Esa vía facilita que los lotes sean retirados del circuito comercial.
Los comercios, por su parte, deben verificar stock y proveedores, retirar de góndola cualquier producto cuestionado y mantener la trazabilidad de facturas para colaborar con los equipos de inspección. Ante dudas, se sugiere consultar con la Bromatología departamental.
Con la coordinación interinstitucional como telón de fondo, Maldonado optó por actuar con rapidez ante indicios claros de adulteración en queso rallado: análisis que marcan hasta diez veces el almidón permitido, dos marcas sin registro y un operativo de retiro y destrucción en marcha, acompañado de una recomendación firme a devolver los productos y a comprar solo aquellos con información de registro visible.