Las exportaciones andaluzas de frutas y hortalizas han dado un nuevo salto adelante, consolidando a la comunidad como una potencia hortofrutícola en el contexto europeo. El sector no solo mantiene el pulso, sino que refuerza su posición en los principales mercados comunitarios, con una combinación de volumen, valor añadido y apuesta por la sostenibilidad.
Este dinamismo exportador viene acompañado de iniciativas públicas orientadas a fomentar el consumo interno, sobre todo entre los más pequeños, y de una clara apuesta por la innovación y la digitalización. El resultado es un ecosistema agrícola que intenta cuidar a la vez la salud de los consumidores, la competitividad de las empresas y el uso responsable de los recursos naturales.
Un 7,07% más de exportaciones y más de 7.450 millones de euros
Según los últimos datos difundidos por la Junta de Andalucía, las ventas exteriores de frutas y hortalizas crecieron un 7,07% en 2025 respecto al ejercicio previo. En términos económicos, el valor de estas operaciones superó los 7.450 millones de euros, mientras que el volumen comercializado rebasó las 4.006 toneladas, reflejando la fortaleza de la oferta andaluza.
El mapa de destinos muestra una clara orientación europea: Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido se mantienen como los principales mercados para las frutas y hortalizas producidas en Andalucía. Estos países, con un alto nivel de exigencia en control de calidad, seguridad alimentaria y sostenibilidad, se han convertido en socios comerciales prioritarios para el sector.
Desde el Gobierno andaluz se atribuye este comportamiento positivo a factores como el sabor, la calidad y la apuesta por sistemas de producción sostenibles. Estos elementos permiten a los exportadores reforzar su posición en un entorno cada vez más competitivo, donde el consumidor europeo demanda productos frescos, trazables y con un menor impacto ambiental.
El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha sido uno de los principales portavoces de estos datos durante la apertura de las XVIII Jornadas Profesionales de la asociación “5 al día”, celebradas en Madrid, donde subrayó que el crecimiento no es puntual, sino que responde a una tendencia de fondo.
En su intervención, el consejero recordó que el sector hortofrutícola andaluz es considerado estratégico para millones de europeos, no solo por su peso económico y laboral, sino también por el papel que juega a la hora de garantizar el suministro de frutas y hortalizas en la Unión Europea y Reino Unido.

El papel de la asociación “5 al día” y la colaboración con el sector
La presentación de estas cifras coincidió con la celebración del 25 aniversario de la asociación “5 al día”, una entidad que lleva un cuarto de siglo trabajando para que la población incremente el consumo diario de frutas y hortalizas y conozca mejor sus efectos positivos sobre la salud.
Fernández-Pacheco destacó que esta organización desempeña un papel clave en la promoción de hábitos de vida saludables, al tiempo que sirve de punto de encuentro entre administraciones, empresas productoras, distribuidoras y agentes del ámbito sanitario y educativo. En su actividad participan numerosas compañías andaluzas, entre ellas Coexphal o Primaflor, que tienen un peso relevante en el negocio exportador.
El consejero quiso resaltar también el carácter colectivo del éxito del sector hortofrutícola andaluz. Según señaló, la coordinación entre productores, organizaciones agrarias, cooperativas, empresas comercializadoras y administraciones públicas permite avanzar en objetivos compartidos: mejorar la rentabilidad, ganar cuota de mercado en Europa y promover un consumo más responsable en España.
La Junta de Andalucía ofrece su colaboración a la red de entidades y empresas vinculadas a “5 al día” con el fin de reforzar el impacto de las campañas informativas y educativas. Parte de este esfuerzo se centra en que la población infantil incorpore desde edades tempranas las frutas y hortalizas a su rutina alimentaria, algo que encaja de lleno con las recomendaciones europeas de salud pública.
Frutibús y reparto de fruta en colegios: educar desde la base
Una de las iniciativas más visibles impulsadas por la Consejería de Agricultura es el Frutibús, un aula móvil que recorre desde hace años los centros educativos andaluces para explicar, de forma práctica y cercana, por qué es importante incluir frutas y hortalizas en la dieta diaria. En el presente curso, este vehículo ha visitado 105 centros y ha organizado 104 jornadas de puertas abiertas, con más de 16.500 personas usuarias.
Esta actividad itinerante se completa con un programa de distribución de productos frescos en los colegios de la comunidad. Entre el segundo y el tercer trimestre del curso 2025-2026, se están repartiendo frutas y hortalizas en 1.969 centros escolares andaluces, que abarcan tanto Educación Infantil como Primaria.
En total, el plan contempla la entrega de más de 6.462.936 raciones de fruta y verdura, en distintas presentaciones: producto fresco, fruta y hortaliza fresca mínimamente procesada y zumos de frutas y hortalizas. Esta oferta llega a unos 520.000 alumnos de entre 3 y 12 años, lo que da una idea del alcance de la medida.
El objetivo no se limita a aumentar el consumo puntual, sino a que los menores normalicen la presencia de estos alimentos en su día a día. Desde la Junta consideran que esa familiaridad temprana puede tener un impacto positivo a largo plazo, tanto en la salud de la población como en la estabilidad de la demanda interna de frutas y hortalizas producidas en España.
Estos programas encajan, además, con las líneas de actuación europeas que buscan reforzar los hábitos alimentarios saludables desde la escuela, y se coordinan con las propias iniciativas sectoriales y de asociaciones como “5 al día” para multiplicar su efecto.
Retos del sector hortofrutícola andaluz en el marco europeo
Pese al buen comportamiento de las exportaciones, el Ejecutivo andaluz reconoce que el sector hortofrutícola se enfrenta a desafíos de calado en el ámbito europeo e internacional. Entre ellos figura la sanidad vegetal, un área especialmente sensible en un contexto de cambio climático, aparición de nuevas plagas y mayores exigencias fitosanitarias por parte de los países importadores.
Otro punto clave es la definición del nuevo marco financiero plurianual de la Unión Europea, del que dependen, en buena medida, los fondos de apoyo a la agricultura y la aplicación práctica de la Política Agraria Común (PAC). Las decisiones que se tomen en Bruselas influirán directamente en la capacidad de los productores andaluces para invertir en modernización, sostenibilidad y adaptación al mercado.
También se presta atención al escenario del comercio internacional, marcado por la competencia de terceros países, las negociaciones de acuerdos comerciales y las posibles distorsiones en el mercado comunitario. Los profesionales del sector reclaman condiciones equilibradas que eviten la entrada de productos que no cumplan los mismos estándares sociales, ambientales y sanitarios que se exigen a los agricultores europeos.
En paralelo, se considera imprescindible avanzar en la digitalización del sector hortofrutícola. Durante las jornadas profesionales en Madrid se abordó de manera específica el papel de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías en la gestión agrícola, desde la planificación de cultivos hasta la logística de exportación.
El propio consejero insistió en que la transformación digital no es solo una moda, sino una oportunidad real para ganar eficiencia y competitividad. La capacidad de anticipar problemas, optimizar recursos y responder con agilidad a la demanda europea puede marcar la diferencia en un mercado donde los márgenes son ajustados.
Digitalización, inteligencia artificial y gestión inteligente del agua
Entre los ámbitos donde la tecnología está empezando a tener un impacto más visible se encuentra la predicción de necesidades de los cultivos. Herramientas basadas en inteligencia artificial permiten cruzar datos climáticos, de suelo y de estado de la planta para ajustar el riego, la fertilización o los tratamientos fitosanitarios, lo que puede resultar determinante para mantener la competitividad exportadora.
Estas soluciones digitales también ayudan en la detección temprana de plagas y enfermedades, reduciendo el uso de fitosanitarios y mejorando la seguridad alimentaria, un aspecto muy valorado por los mercados europeos. La monitorización continua de los cultivos y el análisis de datos en tiempo real facilitan tomar decisiones rápidas cuando se detecta cualquier anomalía.
Uno de los proyectos que ejemplifica esta línea de trabajo es GestiAgua, impulsado por el Instituto de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa). Esta iniciativa se orienta a optimizar la gestión del agua en cultivos considerados estratégicos para Andalucía, como el olivar, los cítricos, los subtropicales y los frutos rojos, todos ellos con un peso notable en las exportaciones.
GestiAgua se está desarrollando en parcelas piloto, donde se combinan sistemas de sensorización, teledetección y modelos de inteligencia artificial para ajustar el riego a las necesidades reales de cada cultivo y cada momento. El objetivo es mejorar la eficiencia hídrica y el manejo del suelo, algo especialmente relevante en un territorio marcado por episodios recurrentes de sequía.
La apuesta por este tipo de proyectos pretende garantizar que el crecimiento de las exportaciones andaluzas de frutas y hortalizas se sostenga en el tiempo sin comprometer los recursos naturales, alineando la estrategia regional con las prioridades europeas en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático.
Con este conjunto de datos y medidas sobre la mesa, el sector hortofrutícola andaluz se proyecta como un actor clave en el suministro de frutas y hortalizas a los mercados europeos, combinando un notable crecimiento exportador con iniciativas para educar en alimentación saludable y un impulso decidido a la innovación, la digitalización y el uso responsable del agua, factores que pueden resultar determinantes en la evolución futura de esta actividad económica.