La Generalitat repartirá frutas, leche y hortalizas a casi 193.000 escolares valencianos

  • La Generalitat suministrará frutas, leche y hortalizas a 192.985 escolares de 904 centros de la Comunitat Valenciana.
  • El programa combina reparto gratuito de alimentos con actividades educativas en aulas y cooperativas agrarias.
  • Alcanza 979 aularios y llega al 64,5% del alumnado de Primaria y Educación Especial.
  • La campaña 2025-2026 cuenta con un presupuesto de 1,49 millones de euros financiados por la UE.

Programa de reparto de frutas y leche en colegios

La Generalitat valenciana ha puesto en marcha un programa mediante el cual casi 193.000 escolares de la Comunitat Valenciana recibirán de forma gratuita frutas, leche y hortalizas en sus centros educativos. La medida se integra en una estrategia más amplia para fomentar hábitos de vida saludables entre el alumnado y acercarles el origen de los alimentos que consumen a diario.

Esta iniciativa no se limita a repartir productos; incluye también actividades formativas en el aula y visitas a cooperativas agrarias para que los niños y niñas comprendan mejor el camino que sigue cada alimento desde el campo hasta la mesa. Con ello se busca que la alimentación saludable deje de ser algo puntual y pase a formar parte del día a día del alumnado.

Un programa que llega a casi doscientos mil escolares

Durante el curso en marcha, el plan autonómico alcanzará a 192.985 estudiantes de 904 centros educativos de la Comunitat Valenciana. Se trata, mayoritariamente, de alumnado de Educación Primaria y Educación Especial, que son los niveles en los que la administración considera clave reforzar los hábitos de alimentación saludable desde edades tempranas.

En total, el programa suma 979 aularios participantes, lo que supone una cobertura del 64,5% del alumnado de estas etapas educativas. Este alcance se ha incrementado en relación con el curso previo, con un 4,1% más de centros implicados y un 3,9% más de estudiantes. La Generalitat interpreta estos datos como una señal de que la comunidad educativa está respaldando de manera creciente este tipo de iniciativas.

El objetivo principal es que frutas, leche y hortalizas estén presentes de manera continuada en el entorno escolar, no solo como un recurso puntual, sino como parte de la rutina semanal. Así, los menores tienen más oportunidades de probar productos frescos, diversificar su dieta y normalizar el consumo de este tipo de alimentos.

Además de la distribución, el programa persigue consolidar un cambio de comportamiento a medio y largo plazo. La administración autonómica considera que cuando los hábitos saludables se introducen de forma constante en la escuela, es más fácil que se trasladen también a los hogares y al entorno familiar.

Otra de las líneas de trabajo del plan pasa por combatir el consumo excesivo de productos ultraprocesados entre la población infantil, ofreciendo alternativas atractivas y accesibles en el propio centro educativo. La presencia recurrente de fruta fresca, leche y hortalizas se plantea como una herramienta más para equilibrar la dieta diaria de los escolares.

Financiación europea y gestión autonómica

La iniciativa está respaldada por fondos comunitarios. La Unión Europea, a través del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA), financia el grueso del programa, mientras que su gestión en la Comunitat Valenciana corre a cargo de la Agencia Valenciana de Fomento y Garantía Agraria. De este modo, se integra en las políticas europeas que fomentan el consumo de productos agrícolas entre la población infantil.

Para la campaña 2025-2026, la Generalitat ha asignado un presupuesto de 1,49 millones de euros (con un importe de adjudicación de 1.492.850 euros) destinado tanto al suministro de alimentos como a las acciones educativas complementarias. Esta dotación económica permite asegurar la distribución regular de los productos y financiar actividades pedagógicas asociadas.

El diseño del programa se basa en el criterio de que la inversión en educación alimentaria durante la infancia tiene un impacto a largo plazo en la salud pública. A juicio de la administración autonómica, dedicar recursos a este ámbito puede contribuir a reducir problemas vinculados al sobrepeso, la obesidad o ciertas enfermedades relacionadas con la dieta en el futuro.

Además, la financiación europea refuerza la apuesta por productos de origen agrario que encajan con las directrices comunitarias sobre consumo de frutas, verduras y lácteos en centros educativos. Esto permite alinear la política autonómica con las recomendaciones que se impulsan desde las instituciones europeas.

La colaboración entre la Generalitat y la Unión Europea también facilita que el programa pueda mantenerse en el tiempo y ampliarse progresivamente, siempre que los resultados sean valorados como positivos por la comunidad educativa y por los agentes implicados en el sector agroalimentario.

Visitas a cooperativas y vínculo con el sector agrario

Una de las piezas clave del programa es la combinación del reparto de alimentos con actividades fuera del aula. En este marco, se han organizado visitas educativas a cooperativas y explotaciones agrarias, donde el alumnado puede ver de cerca cómo se producen, manipulan y distribuyen las frutas y hortalizas que luego reciben en sus colegios.

En una de estas jornadas, el alumnado del CEIP San Blai de Albal participó en una visita a la cooperativa Cofrudeca, en la localidad de Bèlgida. Allí se les explicó, paso a paso, el itinerario de los productos desde que se cultivan en el campo hasta que llegan al consumidor final, poniendo el acento en el trabajo diario del sector agrario.

Durante la actividad, los escolares pudieron conocer el funcionamiento interno de la cooperativa, los procesos de selección y envasado de la fruta y las distintas fases que intervienen antes de que los productos entren en la cadena de distribución. Esta experiencia práctica pretende que el alumnado sea más consciente del valor que hay detrás de cada alimento.

La Generalitat ha destacado la colaboración de Cofrudeca y de otras entidades del sector agroalimentario valenciano, que facilitan el acceso del alumnado a instalaciones reales de producción. De esta manera, se refuerza el vínculo entre la escuela y el mundo rural, un aspecto que la administración considera estratégico para acercar la realidad del campo a las nuevas generaciones.

Este tipo de salidas se plantea como un complemento a las sesiones teóricas que se desarrollan en los centros. Al poder ver en primera persona el origen de los productos, los niños y niñas conectan alimentación, territorio y agricultura de una forma más clara y tangible, lo que favorece la interiorización de los contenidos trabajados en clase.

Educación nutricional integrada en el currículo

El programa no se limita a acciones aisladas, sino que busca que la educación alimentaria forme parte del aprendizaje cotidiano en los centros. La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, ha subrayado que la intención es que este tipo de contenidos se integren en el currículo, y no queden en actividades puntuales sin continuidad.

Según Ortí, trabajar la alimentación saludable desde edades tempranas ayuda a que el alumnado adquiera criterios propios a la hora de elegir qué come, entienda mejor la composición de los alimentos y sea más consciente de la importancia de mantener una dieta equilibrada. La idea es que estas competencias se sumen al resto de aprendizajes clave que se desarrollan en Primaria y en Educación Especial.

Por su parte, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha defendido que “la alimentación saludable se aprende pronto y se consolida con la rutina”. Desde su departamento se insiste en que la repetición y la presencia constante de estos mensajes en las aulas son fundamentales para que los hábitos se asienten y no se queden en algo puntual.

Ambos responsables han coincidido en la relevancia de coordinar los esfuerzos entre las consellerias de Agricultura y Educación, junto con los equipos directivos y docentes de los centros, para que el programa tenga continuidad y consistencia. La cooperación entre administraciones y comunidad educativa se considera imprescindible para que las acciones lleguen de forma efectiva al alumnado.

Además, se promueve que el profesorado pueda relacionar las actividades de alimentación saludable con diferentes áreas del currículo, como Ciencias Naturales, Ciencias Sociales o incluso Matemáticas y Lengua, de manera que el tema se aborde desde perspectivas diversas y conectadas con situaciones reales.

Impacto esperado en la salud y en el entorno escolar

La administración autonómica confía en que el programa tenga efectos positivos tanto en la salud del alumnado como en la dinámica de los centros. Al introducir frutas, leche y hortalizas de manera regular, se pretende incrementar el consumo de estos productos en detrimento de opciones menos saludables habitualmente presentes en los almuerzos escolares.

El conseller Miguel Barrachina ha señalado que, cuando el programa alcanza a tantos centros, el cambio de hábitos se empieza a notar también fuera del aula. Según esta visión, la experiencia que los escolares viven en el colegio puede influir en las elecciones alimentarias que se toman en casa, favoreciendo que las familias incorporen con mayor frecuencia frutas y verduras a su día a día.

En los centros educativos, el reparto de alimentos se combina con mensajes constantes sobre la importancia de una dieta variada y equilibrada, así como con propuestas para reflexionar sobre el origen de los productos y el impacto de nuestras decisiones de consumo. De este modo, la alimentación saludable se convierte en un tema transversal que impregna diferentes espacios del centro.

La Generalitat también pone el foco en el papel que pueden desempeñar los equipos directivos, el profesorado y el personal de comedor, que actúan como referentes para el alumnado. La coherencia entre lo que se enseña en clase y lo que se ofrece en los espacios de comida es uno de los aspectos que la administración quiere reforzar a través de este tipo de programas.

En conjunto, la iniciativa se plantea como una apuesta a largo plazo por la salud infantil y por la conexión entre la escuela, la agricultura y el territorio. A través del reparto de frutas, leche y hortalizas, y de las actividades educativas asociadas, la Generalitat pretende que las nuevas generaciones crezcan con más información, más opciones saludables a su alcance y una mayor valoración del trabajo del sector primario.

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