Aunque la cocina mediterrĂ¡nea se asocia a salud y equilibrio, nuevas evidencias apuntan a que, por sĂ sola, no basta para garantizar el folato (vitamina B9). Un estudio realizado en España sugiere que incluso con buenas pautas de alimentaciĂ³n pueden aparecer carencias medibles en la poblaciĂ³n.
El folato interviene en procesos esenciales como la sĂntesis del material genĂ©tico y la divisiĂ³n celular; ademĂ¡s, durante el embarazo es clave para reducir defectos del tubo neural, motivo por el que la OMS promueve la suplementaciĂ³n con Ă¡cido fĂ³lico en mujeres gestantes. Con mĂ¡s de 60 paĂses aplicando fortificaciĂ³n obligatoria de harinas o cereales, y el Reino Unido preparado para incorporarla, el debate ha vuelto a Europa: ¿alcanza con comer bien o hace falta una medida poblacional?
Datos clave del estudio en Tarragona
Investigadores de la Universitat Rovira i Virgili analizaron a 740 personas de la provincia de Tarragona con informaciĂ³n recogida entre 1998 y 2002. Se evaluaron hĂ¡bitos alimentarios, reconocimiento de salud y analĂticas para estimar la ingesta y los niveles sanguĂneos de vitaminas, en un contexto en el que los patrones eran mĂ¡s prĂ³ximos a la dieta mediterrĂ¡nea tradicional.
La adherencia estricta a la dieta mediterrĂ¡nea se observĂ³ en el 17,5% de la muestra. Aun asĂ, dentro de este grupo un 15% no alcanzĂ³ la ingesta recomendada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y un 8,5% presentĂ³ niveles en sangre por debajo de los umbrales de la OMS, lo que evidencia que seguir el patrĂ³n no siempre garantiza suficiencia de B9.
Entre quienes mostraron baja adherencia, las cifras fueron mĂ¡s llamativas: el 71% no logrĂ³ cubrir el folato a travĂ©s de la dieta y en mĂ¡s de una cuarta parte se detectaron deficiencias en sangre compatibles con dĂ©ficit. Esta brecha sugiere que la calidad del patrĂ³n dietĂ©tico influye, pero no resuelve por completo el problema.
El equipo tambiĂ©n detectĂ³ carencias en otros micronutrientes relevantes, como la vitamina B6, implicada en el sistema nervioso y la funciĂ³n inmunitaria, lo que indica una posible insuficiencia vitamĂnica mĂ¡s amplia en la poblaciĂ³n estudiada.

Implicaciones para España y Europa
Los autores concluyen que la dieta mediterrĂ¡nea mejora la ingesta y los niveles de folato, pero no ofrece una garantĂa universal. Dado que el 82,5% de la muestra no cumplĂa criterios de adherencia estricta, la mayorĂa queda expuesta a dĂ©ficits, especialmente si el patrĂ³n real se aparta del ideal.
En salud pĂºblica, la recomendaciĂ³n de reforzar la suplementaciĂ³n con folato y B12 en gestantes cobra peso. Informar de forma clara y accesible a mujeres que estĂ¡n embarazadas o planean estarlo puede prevenir desenlaces adversos que son evitables.
La discusiĂ³n sobre la fortificaciĂ³n obligatoria gana terreno. Estados Unidos y CanadĂ¡ la implantaron a finales de los años noventa y mĂ¡s de 60 paĂses ya la aplican; el Reino Unido sumarĂ¡ la harina enriquecida a su cadena alimentaria en breve. Para España y otros paĂses mediterrĂ¡neos, abrir este debate podrĂa traducirse en menos defectos del tubo neural, como la espina bĂfida, al elevar la ingesta de Ă¡cido fĂ³lico a nivel poblacional.
El equipo investigador, no obstante, pide cautela: antes de recomendar una intervenciĂ³n masiva, hacen falta datos adicionales sobre dieta, absorciĂ³n y situaciĂ³n nutricional actual para fundamentar decisiones polĂticas. En paralelo, proponen polĂticas que faciliten el acceso a alimentos frescos, variados y asequibles, como las espinacas, manteniendo el foco en la calidad del patrĂ³n mediterrĂ¡neo.

El mensaje que deja este trabajo es claro: incluso un patrĂ³n saludable como el mediterrĂ¡neo puede quedarse corto si no hay suficiente variedad y cantidad de fuentes ricas en folato, por lo que conviene reforzar la educaciĂ³n nutricional, la suplementaciĂ³n en grupos de riesgo y estudiar con rigor la posible fortificaciĂ³n para mejorar la salud pĂºblica.
