La cita gastronómica de O Grove avanza con paso firme y alcanza su ecuador con gran movimiento de público y excelentes registros de venta, incluso en jornadas laborables. En los mostradores se trabaja sin descanso, con ritmos que en horas punta superan con facilidad las cuatro cifras de raciones por hora, señal inequívoca de una oferta que convence por calidad y precio.
Quienes se acercan hasta la Praza do Corgo llegan en grupos, familias y peñas desde diversos puntos de España, disfrutan del marisco y completan la visita con paseos en catamarán por la ría. El ambiente es familiar y tranquilo, sin incidencias destacables, y el buen tiempo está ayudando a que la experiencia sea, una vez más, redonda.
Afluencia y ritmo de ventas

Los datos provisionales hablan de más de 64.000 raciones servidas en los primeros cuatro días, con un primer sábado que rozó las 21.000 raciones pese a la lluvia en algunos momentos. En franjas concretas se han vivido puntas de demanda con colas bien gestionadas en las casetas.
Hasta mitad de semana se computaban ya más de 92.000 tickets (comida, bebida y utensilios), superando los 600.000 euros de recaudación. Con la inercia de los festivos y las buenas previsiones meteorológicas, el evento apunta a batir marcas recientes si la tendencia se mantiene.
En la mañana más fuerte se despacharon alrededor de 25.000 tickets, con ingresos que rondaron los 146.000 euros. La implantación del sistema de pago cashless mediante tarjeta ha agilizado compras y devoluciones, si bien en las primeras horas se registraron esperas para activar las tarjetas.
El perfil de visitantes es mayoritariamente nacional, con presencia de Galicia y del centro y sur peninsular, además de turistas franceses, portugueses e ingleses. Llegan numerosos autobuses y el Concello facilita aparcamiento diario por 5 euros como alternativa a las zonas más concurridas.
Junto a la degustación, el recinto suma atractivos que funcionan: la artesanía de la colareira Montse Betanzos, con accesorios elaborados a partir de conchas autóctonas, la feria de oportunidades Grovestock y propuestas populares como la ruta de Lamvrespas o las regatas de dornas, que completan la jornada con un aire muy grovense.
Platos estrella y precios

Entre los imprescindibles, el pulpo á feira mantiene el tirón y comparte podio con las zamburiñas/volandeiras a la plancha, las navajas y el arroz de marisco. En uno de los cortes más completos de la semana se computaron 6.444 platos de pulpo, 5.535 de zamburiña, 4.815 de navajas y 4.394 de arroz, con las croquetas de marisco superando las 4.000 unidades. En otros tramos, la volandeira lideró puntualmente las ventas, señal de que el top se mueve según el día y la hora.
La variedad no se queda ahí: almejas (a la marinera y al natural), vieira al horno, empanadas muy demandadas (atún, choco, pulpo o volandeira) y el pan, que sigue encontrando fila. En bebidas, destacan 2.400 botellas de albariño, 886 de ribeiro, 212 de mencía y un millar de godello, además de 6.700 cervezas, 2.746 refrescos y miles de aguas.
Los precios se mantienen estables con ajustes puntuales por escasez de algunas especies: el pulpo cuesta 15 euros (ración pequeña) y 18,50 (grande); la vieira son 6,50 euros; los percebes, 21 euros los 200 gramos; los camarones, 19 euros; y las almejas a la marinera, 15 euros con cazuela de barro de recuerdo. Las empanadas van de 4,50 a 7 euros según masa y relleno, y para los más marineros no faltan ostras (9,50 al natural y 8,50 en vinagreta), mejillones (5,50) y berberechos (7,50).
El apartado dulce también pisa fuerte: filloas (1.462 unidades en uno de los balances), tarta de queso (1.104) y la nueva tostada caramelizada con crema de aguardiente, por encima de las 900 raciones en ese mismo corte temporal. Además, hay promoción de postres para quienes acudan con traje tradicional gallego el domingo.
En paralelo al mostrador, el público valora la regularidad en la calidad del producto y de los puntos de cocinado, algo que se deja notar en las felicitaciones espontáneas a cuadrillas y cocinería según avanza cada servicio.
Novedades gastronómicas

La gran sorpresa de esta edición llega con la xiba (sepia/choco) en su tinta con fideo negro. elaborada con producto de la ría y tinta local suministrada por firmas de la zona. Su receta, con sofrito suave y un toque picante muy ligero, se remata con alioli y fideos negros. A 8,30 euros la ración y más de 1.300 unidades en los primeros días contabilizados, se ha ganado un hueco entre los clásicos.
El contrapunto dulce lo pone una torrija con crema de orujo y nata, versión de autor que rehúze el recetario tradicional con materias primas gallegas. A 4,50 euros, superó las 800 raciones en los primeros cortes de la semana y ha recibido elogios tanto de público local como de visitantes.
Ambas propuestas refuerzan la idea de que la fiesta puede innovar sin perder raíces: se reivindican productos de proximidad, se abre espacio a nuevas texturas y se amplía el abanico para quienes repiten visita varios días.
Música y ambiente

El programa musical vuelve a actuar como gran impulsor de afluencia. La banda Siloé abarrotó la carpa de conciertos, con miles de asistentes según la organización, y La La Love You apunta a repetir lleno en horario nocturno, con la Noite Meiga como guiño festivo. Durante la semana, los grupos locales Os Firrás, Arroba de Viño y Caballito también han sumado público y buenos comentarios.
El Concello destaca un viernes histórico para la fiesta pese a celebrarse en octubre, con cifras que solo recuerdan a las mejores jornadas veraniegas. En paralelo, se mantiene el debate sobre el canon del 30% aplicado a puestos ajenos al Concello, que el gobierno local defiende como fórmula de financiación de infraestructuras, limpieza y servicios del evento.
La agenda incluye la lectura del fallo del XX Premio Nacional de Gastronomía Lola Torres a mediodía en la Sala das Cunchas y la entrega de las Centolas de Ouro en el Auditorio Municipal, con reconocimientos a Diego González Rivas, Tania Álvarez, Nikis Galicia y un miembro de la saga Fontoira. Además, Emgrobes organiza las XVII Xornadas Gastronómicas ‘A cociña do mar’ con showcookings, y el recinto mantiene horarios de casetas de mañana y tarde con cierre en concierto gratuito algunos días.
Con una sensación general de buena organización y seguridad, la climatología favorable invita a pensar que el tramo final mantendrá el pulso. La combinación de gastronomía, música y actividades vuelve a demostrar por qué O Grove se consolida como una de las capitales del marisco.
Con el público respondiendo, ventas en ascenso, novedades que cuajan y un programa cultural que no da tregua, la Festa do Marisco encara su recta final con la confianza de quien ha hecho los deberes: producto de primera, servicio afinado y un recinto que late al ritmo del Atlántico.