España veta las bebidas azucaradas y la bollería en colegios e institutos

  • Se eliminan por completo bebidas azucaradas y bollería de cafeterías y máquinas expendedoras escolares
  • Los productos no podrán superar las 200 kcal por ración ni rebasar el 10% de calorías de azúcares añadidos o grasas saturadas
  • El agua pasa a ser la bebida de referencia y se refuerza su acceso gratuito en comedores
  • Los menús se reordenan hacia la dieta mediterránea, con más fruta, verdura, legumbres y pescado y menos fritos y precocinados

alimentacion saludable en colegios

Desde este jueves, los colegios e institutos de toda España, tanto públicos como concertados y privados, afrontan un cambio profundo en lo que se ofrece para comer y beber dentro del recinto escolar. Con la entrada en vigor del nuevo Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, desaparecen por completo las bebidas azucaradas y la bollería de las máquinas expendedoras y de las cafeterías de los centros educativos.

La medida llega tras un periodo de adaptación de un año y supone un paso importante en la lucha contra la obesidad infantil y los malos hábitos alimentarios. A partir de ahora, solo podrán venderse y servirse productos con un perfil nutricional muy controlado, y el agua se convierte en la bebida de referencia para el alumnado, con un acceso reforzado y gratuito.

Fin de las bebidas azucaradas y la bollería en centros educativos

El decreto establece de manera explícita que quedan fuera de cafeterías y máquinas expendedoras todas las bebidas azucaradas, refrescos, zumos con azúcares añadidos y productos de bollería y pastelería industrial. El objetivo es que este tipo de alimentos, asociados a un alto aporte calórico y bajo valor nutricional, deje de formar parte del día a día de los estudiantes durante la jornada escolar. Este enfoque responde también a las alertas sobre alimentos ultraprocesados y su impacto en la salud pública.

Para controlar la oferta, la normativa fija que ningún producto ofertado en los centros podrá superar las 200 kilocalorías por ración. Además, solo el 10% de esas calorías podrá proceder de grasas saturadas o de azúcares añadidos o libres, lo que deja fuera buena parte de los snacks y dulces más habituales hasta ahora en los recreos.

El nuevo marco también actúa sobre la cafeína: se prohíbe la venta de productos envasados que contengan más de 15 mg de cafeína por cada 100 ml, lo que afecta a bebidas energéticas y algunos refrescos. Con ello, se busca evitar el consumo de estimulantes en edades tempranas dentro del entorno escolar; ejemplos de análisis sobre estas bebidas pueden consultarse en análisis de bebidas energéticas.

Junto a la retirada de productos, el decreto veta cualquier publicidad de alimentos y bebidas en el interior de los centros educativos. Queda, por tanto, prohibida la presencia de carteles, vinilos o reclamos comerciales en máquinas expendedoras y cafeterías, tratándose de crear un entorno lo más neutro posible desde el punto de vista publicitario.

prohibicion de bolleria y refrescos en institutos

Criterios estrictos para máquinas expendedoras y cafeterías

El texto regula también dónde pueden estar ubicadas las máquinas de vending. A partir de la entrada en vigor, no podrán instalarse en zonas accesibles para el alumnado de Educación Infantil y Primaria, de forma que los más pequeños no tengan contacto directo con esta oferta automática de comida y bebida, aunque cumpla los nuevos requisitos nutricionales. La regulación complementaria sobre máquinas y su oferta se vincula con iniciativas que buscan que la oferta en vending sea más saludable.

En las cafeterías y puntos de venta internos solo se podrán ofrecer alimentos que respeten los límites de energía, grasas y azúcares fijados por la norma. Esto supone un giro hacia opciones más sencillas y saludables, como fruta fresca, frutos secos naturales o tostados sin sal, bocadillos con pan preferentemente integral y rellenos equilibrados, además de lácteos sin azúcar añadido. Para ideas prácticas sobre combinaciones saludables en bocadillos puede consultarse recetas de bocadillos saludables.

El decreto obliga igualmente a reforzar el acceso al agua potable gratuita en los comedores escolares, mediante fuentes, jarras o sistemas equivalentes, salvo en aquellos casos en los que existan problemas técnicos o de suministro que lo impidan. La idea es que el agua sea la opción natural y habitual para acompañar las comidas, desplazando por completo refrescos y zumos azucarados.

La transición hacia esta nueva oferta no se hace de un día para otro en todos los contratos. La norma prevé una adaptación progresiva de los acuerdos de suministro y gestión con las empresas que trabajan con los centros educativos, estableciendo un plazo de hasta 24 meses para que todo el sistema quede plenamente ajustado a los nuevos requisitos.

Menús escolares alineados con la dieta mediterránea

Más allá de lo que se vende en máquinas y cafeterías, el decreto reorganiza la planificación de los menús que se sirven en los comedores. La prioridad pasa a ser la dieta mediterránea, con un mayor peso de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, y un consumo moderado de proteínas animales.

En los primeros platos, se establece que las hortalizas y las legumbres deberán aparecer entre una y dos veces por semana. La pasta y el arroz se ofrecerán una vez a la semana como plato principal, y al menos en cuatro ocasiones al mes su versión será integral, fomentando así un consumo más alto de cereales no refinados.

En cuanto a los segundos platos, el pescado deberá servirse entre una y tres veces por semana, alternando pescado blanco y pescado azul, y con la posibilidad de incluir crustáceos y moluscos. Los huevos se programan de una a dos raciones semanales, mientras que la carne se limita a un máximo de tres presencias a la semana, con restricciones concretas para las carnes rojas y procesadas. Los datos sobre la presencia de pescado azul en comedores escolares ayudan a contextualizar estos límites, como señala el informe que indica que solo uno de cada cuatro comedores sirve suficiente pescado azul.

El decreto también impulsa los platos basados en proteína de origen vegetal. Se prevé que se ofrezcan entre una y cinco raciones a la semana de este tipo de elaboraciones, que incluyen legumbres y otros productos vegetales ricos en proteína. En los centros que dispongan de menú vegetariano, los cinco segundos platos de la semana deberán basarse exclusivamente en alimentos que aporten proteína vegetal.

Las guarniciones también se redefinen: se deberán ofrecer ensaladas variadas entre tres y cuatro veces por semana, mientras que patatas fritas, otras hortalizas cocinadas o legumbres como acompañamiento se servirán una o dos veces. El objetivo es que la verdura en diferentes formas esté muy presente en el plato del alumnado.

Más fruta, menos fritos y casi nada de precocinados

El apartado de postres experimenta uno de los cambios más visibles para las familias. La fruta fresca pasa a ser el postre habitual entre cuatro y cinco veces por semana, dejando muy poco espacio a otras alternativas. Solo una vez a la semana se podrán ofrecer opciones como yogur, cuajada sin azúcar añadido o queso fresco, siempre sin azúcares añadidos; para propuestas de picoteo y postres saludables pueden consultarse guías de meriendas saludables.

En la misma línea, el pan que se sirva en los comedores será integral al menos dos veces por semana, reforzando la presencia de cereales de grano completo en la dieta de los estudiantes. Con estas medidas se pretende aumentar el aporte de fibra y mejorar la calidad global de la alimentación en los centros.

Las técnicas de cocinado también se revisan. Las frituras quedan limitadas a una sola ración a la semana, mientras que los platos precocinados, como pizzas, empanadillas u otras elaboraciones industriales listas para calentar, solo podrán ofrecerse una vez al mes. Se busca así alejar los menús escolares de patrones alimentarios más propios de la comida rápida; en esa línea hay recursos sobre almuerzos saludables para niños que ilustran alternativas de cocinado más sanas.

De forma paralela, el decreto consolida el agua como única bebida habitual en el contexto escolar, tanto en comedores como en otras zonas del centro. Refrescos, bebidas azucaradas y zumos comerciales desaparecen de la oferta, y se apuesta por que el consumo de agua se integre de manera natural en la rutina de niñas, niños y adolescentes.

Con todas estas medidas, el nuevo decreto de comedores escolares saludables y sostenibles redefine lo que se come y se bebe en los colegios e institutos españoles: desaparecen las bebidas azucaradas y la bollería de la oferta diaria, se ordenan los menús hacia la dieta mediterránea y se acota al máximo el consumo de productos muy calóricos y procesados, con la intención de que el entorno escolar sea un aliado claro en la construcción de hábitos de vida más saludables desde la infancia.

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