El ayuno intermitente 16:8 demuestra eficacia a largo plazo segĂșn estudios de la Universidad de Granada

  • Dos investigaciones de la Universidad de Granada confirman que el ayuno intermitente 16:8 ayuda a perder peso y a mantenerlo durante al menos un año.
  • El horario de la ventana de alimentaciĂłn (temprano o tardĂ­o) no influye en la pĂ©rdida de peso, aunque el ayuno temprano mejora el control de la glucosa.
  • Un tercio de los participantes continuĂł practicando el ayuno por su cuenta tras el estudio, lo que refleja su facilidad de integraciĂłn en la rutina diaria.
  • Los expertos recomiendan combinar el ayuno con ejercicio de fuerza y suficiente ingesta de proteĂ­nas para preservar la masa muscular.

ayuno intermitente

El ayuno intermitente ha vuelto a copar titulares gracias a los Ășltimos trabajos del grupo de investigaciĂłn de la Universidad de Granada. Dos estudios publicados en revistas de alto impacto, Nature Medicine y Clinical Nutrition, han analizado en profundidad el protocolo 16:8, que consiste en concentrar todas las comidas en una ventana de ocho horas y ayunar las diecisĂ©is restantes. Los resultados no solo confirman que esta prĂĄctica es segura y eficaz para perder peso, sino que demuestran por primera vez que sus efectos se mantienen hasta doce meses despuĂ©s de finalizar la intervenciĂłn.

Las investigaciones, realizadas con cientos de adultos con sobrepeso u obesidad de Granada y Pamplona, han sido lideradas por los doctores Manuel Dote Montero y Alba Camacho Cardeñosa. Ambos coinciden en que la clave no estå tanto en cuåndo se come, sino en reducir las horas disponibles para ingerir alimentos, lo que lleva a una disminución natural de la ingesta calórica. Sin embargo, advierten de que el ayuno no es una solución mågica y debe combinarse con una alimentación equilibrada y supervisión profesional en personas con patologías previas.

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Resultados contundentes de la investigaciĂłn granadina

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El primer estudio, publicado en Nature Medicine, contĂł con 197 participantes divididos en cuatro grupos. Mientras que el grupo control perdiĂł alrededor de dos kilos siguiendo Ășnicamente educaciĂłn nutricional, los tres grupos que aplicaron el ayuno 16:8 alcanzaron una pĂ©rdida media cercana a los cinco kilos. La diferencia de tres kilos adicionales se mantuvo independientemente de si la ventana de alimentaciĂłn era temprana (de 9:00 a 17:00), tardĂ­a (de 14:00 a 22:00) o elegida libremente por el participante. AdemĂĄs, el equipo observĂł que el ayuno temprano se asociaba con una mejor regulaciĂłn de la glucosa en sangre a lo largo de las 24 horas y una mayor reducciĂłn de la grasa subcutĂĄnea abdominal.

El segundo trabajo, publicado en Clinical Nutrition, fue mĂĄs allĂĄ al evaluar el mantenimiento del peso un año despuĂ©s. Con 99 adultos (mitad mujeres, edad media de 49 años e Ă­ndice de masa corporal de 32 kg/mÂČ), los investigadores repitieron el mismo diseño de cuatro grupos, pero añadieron un seguimiento de doce meses tras la intervenciĂłn inicial de doce semanas. Los resultados mostraron que quienes practicaron el ayuno conservaban una pĂ©rdida de peso significativamente mayor que el grupo control: 2,6 kilos adicionales en el caso del ayuno temprano y 2,4 kilos en el tardĂ­o. En conjunto, la restricciĂłn horaria se tradujo en una reducciĂłn de 2,2 kilos de peso, 3 centĂ­metros de perĂ­metro de cintura y 1,3 kilos de masa grasa respecto al grupo de control.

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Flexibilidad horaria y beneficios metabĂłlicos

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Una de las conclusiones mĂĄs prĂĄcticas de ambas investigaciones es que no es necesario imponer un horario Ășnico para todo el mundo. Tanto el ayuno temprano como el tardĂ­o resultaron igual de efectivos en la pĂ©rdida de peso, lo que permite a cada persona adaptar los horarios del ayuno intermitente a su estilo de vida, horario laboral o preferencias personales. No obstante, el estudio de Nature Medicine detectĂł que el grupo con ventana temprana presentaba una menor reducciĂłn de glucosa en sangre durante la noche y a lo largo del dĂ­a, un hallazgo relevante para personas con riesgo de diabetes.

En cuanto a la composiciĂłn corporal, ambos esquemas provocaron reducciones sostenidas de masa libre de grasa (principalmente mĂșsculo), por lo que los investigadores recomiendan combinar el ayuno intermitente con ejercicio de fuerza y una ingesta adecuada de proteĂ­nas para minimizar la pĂ©rdida muscular. La doctora Alba Camacho, primera autora del estudio de Clinical Nutrition, subraya que “hasta ahora no sabĂ­amos si los efectos del ayuno se sostenĂ­an en el tiempo; al evaluar a los participantes doce meses despuĂ©s, demostramos que los cambios sobre el peso corporal persisten”.

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Un hĂĄbito que perdura en el tiempo

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El dato que mĂĄs ha llamado la atenciĂłn de los expertos es la adherencia espontĂĄnea al ayuno una vez finalizada la intervenciĂłn. Cerca del 26% de los participantes informĂł haber mantenido la restricciĂłn horaria durante el año de seguimiento, a pesar de no recibir instrucciones para continuar. “Una de cada tres personas decidiĂł seguir practicando el ayuno intermitente por su cuenta, lo que sugiere que es un hĂĄbito relativamente fĂĄcil de integrar en el dĂ­a a dĂ­a”, destacan los autores. La adherencia durante las doce semanas de intervenciĂłn fue muy alta: superior al 95% en los grupos de ayuno temprano y tardĂ­o, y del 92,9% en el grupo autoelegido.

Los investigadores también observaron que la mayor parte de la pérdida de peso se produjo en las primeras seis semanas, con una disminución mås lenta y estable después. A los doce meses, se retenía aproximadamente la mitad de la reducción lograda tras los tres meses iniciales. Aunque esta cifra no alcanza el eståndar clínico del 5% de pérdida mantenida del peso corporal, los autores consideran que representa una mejora sostenida poco habitual en comparación con el clåsico efecto rebote de las dietas convencionales. Incluso descensos modestos pueden conllevar beneficios cardíacos y metabólicos a largo plazo.

Ambos estudios han sido posibles gracias a la colaboraciĂłn del Instituto de InvestigaciĂłn Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), la Universidad PĂșblica de Navarra, el Centro de InvestigaciĂłn BiomĂ©dica en Red (CIBER) y varios hospitales andaluces. El trabajo de Manuel Dote Montero fue reconocido recientemente con uno de los Premios de InnovaciĂłn CientĂ­fica para JĂłvenes Investigadores de la FundaciĂłn Pfizer. La investigaciĂłn española demuestra una vez mĂĄs que el ayuno intermitente, bien aplicado y bajo supervisiĂłn, puede ser una herramienta eficaz y sostenible en la lucha contra la obesidad, siempre que se integre dentro de un estilo de vida saludable que incluya actividad fĂ­sica y una alimentaciĂłn variada.

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