El truco definitivo para mantener el gas de una botella de refresco

Un refresco sin gas sabe horrible. Es casi tan malo como beber un batido a temperatura ambiente. Esto suele pasar con las botellas de refresco, por lo que siempre podemos optar por comprar latas de una sola porción o botellas más pequeñas. Sin embargo, siempre será más caro que 2 litros.

El problema con las botellas de refrescos de dos litros es que se desinflan rápidamente. Para aquellos con toneladas de dinero no es un impedimento obtener una tapa que agregue presión a las bebidas carbonatadas al bombear aire en el interior que ayuda a evitar que el gas disuelto se escape. Sin embargo, hay otro truco fundamental para mantener el gas dentro una vez abierto.

Mantener en frío y cerrar correctamente

Aunque optar por una tapa especial probablemente funcione, la ciencia detrás funciona con métodos muy inferiores y más baratos. Por ejemplo, los expertos indican que cuanto más frío esté el refresco, mejor se conservará. Básicamente, para mantener un gas disuelto en una solución durante más tiempo, esa solución debe estar lo más fría posible. Es por eso que los refrescos son mucho más difíciles de tragar cuando están fríos.

También se recomienda cerrar la tapa tan pronto como se abra la botella de refresco. Es aconsejable verter la bebida y volver a colocar la tapa inmediatamente, girando el tapón lo más fuerte que podamos.

mantener el gas de una botella de refresco

Exprimir el aire

Puede que no sea el método más bonito, pero definitivamente funciona. Después de verter un poco de refresco (tal vez alrededor del 60 por ciento) de la botella, podemos apretar la botella para eliminar la mayor cantidad de aire que se pueda.

Se trata de la Ley de Henry, que establece que «a una temperatura constante, la cantidad de un gas dado que se disuelve en un tipo y volumen de líquido dados es directamente proporcional a la presión parcial de ese gas en equilibrio con ese líquido«.

Más o menos, cuando compramos una botella de refresco por primera vez, el espacio sobre el líquido es casi dióxido de carbono puro (CO2). Así que, cuando lo abrimos, ese silbido es el CO2 que sale. Si dejamos una botella medio llena de refresco, el CO2 se filtrará mucho más rápido debido a que hay una menor cantidad de presión y la mayor cantidad de espacio recae sobre el líquido (refresco).

Por eso, al aplastar la botella, se disminuye el espacio sobre la solución y aumenta la cantidad de presión dentro del recipiente.

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