Alerta de la FDA por la gran retirada de queso rallado con posible metal

  • La FDA ha ordenado una retirada de clase II de más de un millón de bolsas de queso rallado producidas por Great Lakes Cheese Co. Inc.
  • El motivo es la posible presencia de fragmentos metálicos en la materia prima de un proveedor, con riesgo de lesiones en boca, dientes y tracto digestivo.
  • El queso se vendió bajo decenas de marcas blancas en grandes cadenas como Walmart, Target, Aldi, Publix y otras, en 31 estados de EEUU y Puerto Rico.
  • Las autoridades piden revisar neveras y congeladores y devolver o tirar cualquier bolsa afectada, sin llegar a consumirla.

retirada de queso rallado por la FDA

La retirada masiva de queso rallado ordenada por la FDA en Estados Unidos ha encendido las alarmas entre consumidores de todo el mundo, también en Europa, donde se sigue con atención lo que ocurre al otro lado del Atlántico. El caso afecta a millones de bolsas de queso producidas por Great Lakes Cheese Co. Inc., compañía que fabrica para numerosas marcas blancas de grandes cadenas.

Aunque la advertencia y las medidas se están aplicando en EEUU y Puerto Rico, el episodio sirve de recordatorio para los consumidores europeos y españoles de lo importante que es vigilar las alertas alimentarias y revisar el etiquetado de los productos lácteos, especialmente cuando se trata de quesos rallados y mezclas preparadas.

Cómo se inició la retirada de queso rallado por parte de la FDA

Según la documentación publicada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), el fabricante Great Lakes Cheese Co., con sede en Hiram (Ohio), puso en marcha un retirada voluntaria el 3 de octubre. Inicialmente afectaba a cientos de miles de cajas de queso rallado distribuidas a grandes minoristas.

El organismo regulador ha ido actualizando la información en su sistema interno de alertas. En uno de los informes se detalla que se han visto afectadas más de 250.000 cajas de distintos tipos de queso rallado, mientras que otros reportes periodísticos elevan la cifra a alrededor de 236.000 cajas, que suponen más de 1,5 millones de bolsas individuales, puesto que cada caja incluye entre cuatro y doce envases.

El 1 de diciembre la FDA reclasificó oficialmente la situación como retirada de Clase II, una categoría que implica que el uso del producto puede provocar problemas de salud temporales o reversibles, y que la probabilidad de daños graves es reducida, aunque no inexistente.

En algunos de los listados de la agencia se indica que el expediente figura todavía como “en curso”, lo que significa que la retirada seguía activa y bajo supervisión cuando se registraron los últimos movimientos de la investigación.

queso rallado retirado por la FDA

Motivo de la alerta: posible presencia de fragmentos metálicos

El origen del problema, de acuerdo con la información remitida a la FDA, está en la “posible presencia de fragmentos de metal en la materia prima del proveedor”. Es decir, no se trata de una contaminación microbiológica, sino de un riesgo físico asociado a partículas metálicas que habrían llegado al queso a través de uno de los ingredientes utilizados en la producción.

La FDA advierte de que la ingestión de pequeños fragmentos metálicos puede tener consecuencias como daño o fractura dental, cortes en la boca o la garganta e incluso perforaciones intestinales en los casos más extremos, aunque la probabilidad de este último tipo de lesión se considera baja dentro de la clasificación de riesgo aplicada.

En varios de los comunicados y notas de prensa citados por medios estadounidenses, se recalca que no se han notificado lesiones hasta el momento vinculadas directamente a estos quesos retirados, pero la recomendación oficial sigue siendo evitar cualquier consumo hasta descartar que el producto esté en las listas afectadas.

La empresa Great Lakes Cheese explicó en un comunicado que, una vez detectado el problema, ordenó retirar los lotes sospechosos de los lineales y sustituyó el producto por nuevas partidas que no presentan este riesgo. La firma asegura que se tomaron medidas inmediatas junto a los distribuidores para bloquear la venta de las referencias incluidas en la alerta.

Marcas y tipos de queso rallado afectados

Una de las cuestiones que ha generado más inquietud entre los consumidores es que la retirada no se limita a una sola marca, sino que afecta a un amplio abanico de marcas blancas y enseñas privadas de grandes cadenas minoristas. Great Lakes Cheese produce queso rallado que luego se comercializa con distintas etiquetas comerciales.

Entre las marcas mencionadas en los documentos de la FDA y en las informaciones periodísticas figuran algunas muy conocidas en el mercado norteamericano: Great Value (Walmart), Good & Gather (Target), Happy Farms (Aldi), Publix, Food Club, Brookshire’s, Borden, Coburn Farms, Lucerne Dairy Farms, Cache Valley Creamery, Simply Go, H‑E‑B, Gold Rush Creamery, Econo, Sprouts Farmers Market, Stater Bros. Markets o Sunnyside Farms, entre muchas otras.

La gran mayoría de los productos implicados corresponden a queso mozzarella rallado bajo en humedad y parcialmente descremado, el formato clásico que se utiliza para pizzas, gratinados y platos de horno. Sin embargo, la alerta también incluye mezclas de quesos al estilo italiano (con mezclas de hasta seis tipos de quesos), mezclas estilo pizza y combinaciones de mozzarella con provolone o parmesano.

Las bolsas retiradas se vendieron en múltiples formatos, desde envases pequeños de 8 onzas (unos 227 gramos) hasta bolsas familiares de 2,27 kilos, pasando por tamaños intermedios de 12, 16 o 32 onzas. Esta variedad de pesos y presentaciones complica en cierto modo la identificación por parte del consumidor, que debe fijarse sobre todo en la marca, el tipo de queso, el código de barras (UPC) y la fecha de consumo preferente.

Aunque muchos listados detallan códigos concretos para cada marca y tamaño, la FDA remite a su página oficial para consultar el inventario completo de referencias afectadas, que incluye decenas de combinaciones de marca, peso y estilo de queso.

Distribución geográfica: 31 estados y Puerto Rico

Los documentos hechos públicos por la agencia reguladora y recogidos por diferentes medios apuntan a que más de 30 estados de Estados Unidos y Puerto Rico se han visto implicados en la retirada de queso rallado. Entre ellos se encuentran Alabama, Arkansas, Arizona, California, Colorado, Florida, Georgia, Idaho, Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Luisiana, Minnesota, Misuri, Misisipi, Carolina del Norte, Nebraska, Nuevo México, Nevada, Nueva York, Oklahoma, Oregón, Pensilvania, Carolina del Sur, Tennessee, Texas, Utah, Virginia, Washington, Wisconsin y el propio territorio de Puerto Rico.

Esta expansión geográfica se explica por el modelo de distribución de Great Lakes Cheese, que suministra queso rallado a grandes cadenas de supermercados repartidas por todo el país. Estas cadenas, a su vez, operan con marcas blancas que se venden en docenas de estados, lo que multiplica el alcance de cualquier problema que se detecte en origen.

Para los consumidores europeos y, en particular, para quienes residan en España, la alerta no implica de momento una retirada en supermercados nacionales, ya que los productos afectados se han distribuido en el mercado estadounidense. Sin embargo, sí puede ser relevante para personas que viajen a EEUU, compren online o reciban productos importados a través de canales no habituales.

Las empresas y autoridades sanitarias europeas suelen seguir de cerca este tipo de incidencias en terceros países, sobre todo cuando afectan a grandes productores lácteos, para evaluar si existe algún vínculo con productos distribuidos en la Unión Europea o si es necesario reforzar controles en frontera.

Clasificación del riesgo y posibles consecuencias para la salud

La retirada de estos quesos rallados se ha catalogado como retirada de Clase II. Dentro del sistema de la FDA, esta categoría se aplica cuando el consumo o exposición al producto puede generar efectos adversos temporales o médicamente reversibles y cuando la probabilidad de que se produzcan consecuencias de salud graves se considera remota.

En términos prácticos, quiere decir que, aunque el riesgo de sufrir un daño severo es bajo, no es descartable el daño dental o pequeñas laceraciones, especialmente si los fragmentos metálicos son lo bastante grandes como para no pasar desapercibidos al masticar. La propia agencia concreta posibles escenarios de daño, que incluyen rotura de piezas dentales, cortes en labios, lengua o garganta, y, en supuestos extremos, perforaciones o laceraciones en el intestino.

La decisión de situar la alerta en esta clase se basa también en el hecho de que una buena parte de los lotes afectados podrían seguir en casas particulares, ya que las fechas de consumo preferente de los productos se extienden desde enero hasta finales de marzo de 2026, lo que permite al queso permanecer almacenado en la nevera o el congelador durante meses.

Aun así, tanto la FDA como los responsables del fabricante han subrayado que, en la fecha de publicación de las principales notas de prensa y reportes, no se habían comunicado casos confirmados de lesiones asociados directamente a estos productos, algo que no reduce el nivel de precaución recomendado pero sí aporta cierto contexto sobre el alcance real del incidente hasta ahora.

Qué recomienda la FDA a los consumidores

Las autoridades sanitarias estadounidenses han instado a cualquier persona que pueda haber comprado estos productos a revisar con calma la nevera y el congelador, prestando especial atención a las bolsas de queso rallado que se utilicen para pizza, pasta y platos gratinados. El primer paso es comprobar la marca y el tipo de queso, y, en caso de que coincida con alguna de las mencionadas en la alerta, verificar el código UPC y la fecha de consumo preferente.

Si el envase forma parte de los lotes afectados, la indicación es clara: no consumir el producto bajo ninguna circunstancia. Las opciones recomendadas pasan por desechar el queso de forma segura o devolverlo al establecimiento en el que se adquirió, donde muchas cadenas ofrecen la devolución del importe como medida de compensación.

Para quienes tengan dudas o no consigan identificar claramente el lote, la propia FDA sugiere consultar el listado completo en su sitio web oficial, donde se recoge la relación detallada de referencias, marcas, pesos y fechas, o ponerse en contacto con el servicio de atención al cliente del fabricante.

En el caso concreto de Great Lakes Cheese, algunas informaciones señalan que la compañía no siempre ha emitido comunicados de prensa extensos sobre cada actualización de la retirada, aunque sí ha colaborado con la agencia y con las cadenas de supermercados para la retirada física de los productos y su sustitución en los lineales.

Qué puede aprender el consumidor europeo de esta retirada

Aunque la alerta se ha originado en Estados Unidos, episodios como este sirven como recordatorio práctico también para los hogares españoles. La primera enseñanza es que conviene acostumbrarse a revisar el envase y conservar el etiquetado de los productos durante al menos unos días después de la compra, especialmente en el caso de alimentos procesados como quesos rallados, embutidos o platos preparados.

En España y en el resto de la Unión Europea, las retiradas de alimentos suelen hacerse públicas a través de los sistemas de alerta rápida de la UE, los boletines de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y comunicados de los propios supermercados. Estar atento a estas fuentes y verificar la información puede evitar más de un susto.

Además, esta incidencia recuerda que las marcas blancas y los productos de fabricante no son inmunes a fallos puntuales, por muy estrictos que sean los controles. Tanto en EEUU como en Europa, la industria alimentaria se apoya en proveedores de materias primas y en procesos de producción a gran escala, de modo que cualquier incidencia en una etapa concreta puede tener un impacto amplio si no se detecta a tiempo.

Para consumidores que viajen con frecuencia o que suelan comprar productos estadounidenses por Internet, es especialmente recomendable verificar si existe alguna alerta activa de la FDA antes de adquirir grandes cantidades de alimentos no perecederos o de larga duración, como quesos rallados, salsas o snacks procesados.

La retirada del queso rallado producido por Great Lakes Cheese y supervisada por la FDA ilustra hasta qué punto un problema localizado en la materia prima de un proveedor puede desencadenar una cadena de retiradas que afecta a múltiples marcas, formatos y superficies comerciales. Aunque la alerta se circunscribe por ahora a Estados Unidos y Puerto Rico, la dimensión del caso y la implicación de grandes cadenas como Walmart, Target, Aldi o Publix lo han convertido en un ejemplo claro de cómo se gestionan los riesgos físicos en la industria alimentaria moderna y en un aviso útil para que los consumidores, también en España y Europa, mantengan la costumbre de revisar etiquetas, seguir las alertas oficiales y actuar con prudencia cuando se anuncian este tipo de retiradas.

Intendencia de Maldonado prohibió la venta de 15 marcas de queso rallado adulterado
Artículo relacionado:
Maldonado prohíbe la venta de quesos rallados adulterados