Alarma en Oaxaca por alumnos intoxicados tras comer gomitas con presunta droga

  • Al menos tres estudiantes de secundaria en Oaxaca resultaron intoxicados tras ingerir gomitas con posible droga.
  • La Fiscalía de Oaxaca abrió varias carpetas de investigación y activó protocolos para menores de edad.
  • Se investigan el origen de las gomitas, la sustancia contenida y la responsabilidad del centro escolar.
  • Casos previos similares en oficinas públicas y otras regiones han encendido las alertas sanitarias y educativas.

Intoxicación de alumnos por gomitas con presunta droga

La presunta intoxicación de varios alumnos de secundaria tras consumir gomitas con posible droga ha encendido las alarmas en Oaxaca y reavivado el debate sobre la seguridad en los centros educativos. Las autoridades ministeriales han abierto distintas líneas de investigación para aclarar cómo llegaron estos productos al entorno escolar y qué sustancia exacta ingirieron los menores.

Los casos, ocurridos en planteles de la zona metropolitana y de la capital oaxaqueña, han puesto el foco en la venta y circulación de dulces aparentemente inofensivos que podrían contener componentes derivados del cannabis u otras sustancias ilícitas. Al tiempo que se atiende a los estudiantes afectados, padres, profesorado y organismos públicos exigen medidas más estrictas de prevención y control.

Intoxicación de alumnos en la Secundaria Técnica 139

Uno de los episodios que más preocupación ha generado se registró en la Escuela Secundaria Técnica número 139, localizada en la carretera hacia el fraccionamiento El Rosario, en la zona conurbada de Oaxaca. Según las denuncias difundidas en redes y plataformas digitales, tres menores de edad empezaron a presentar malestares tras comer unas gomitas que, aparentemente, contenían alguna sustancia no identificada.

De acuerdo con los testimonios recabados, los estudiantes mostraron síntomas de posible intoxicación poco después de consumir los dulces, lo que motivó la alerta de algunos padres de familia. Uno de ellos se comunicó con el Centro de Control, Comando e Inteligencia C5i para reportar la situación y solicitar la intervención de los servicios de emergencia en el plantel educativo.

Tras la llamada de auxilio, se desplazaron hasta la escuela elementos policiales y personal de socorro del municipio de Santa Lucía del Camino. Sin embargo, a su llegada, se les habría impedido el acceso con el argumento de que la contingencia ya estaba controlada y que el área de trabajo social de la institución se estaba haciendo cargo de la situación.

Fuentes extraoficiales señalan que los alumnos afectados no fueron trasladados en ambulancia, sino que habrían sido entregados directamente a sus familias, quienes se encargaron de llevarlos a sus domicilios y, en su caso, a recibir atención médica por cuenta propia. Este manejo interno del caso ha generado críticas y dudas sobre la transparencia de la actuación del centro escolar.

Posteriormente, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Oaxaca informó que ya se encontraba en el lugar personal de investigación, pese a las dificultades iniciales para ingresar al plantel. La autoridad ministerial precisó que se abrió una carpeta de investigación para esclarecer lo ocurrido con los tres menores de la Secundaria Técnica 139.

Actuación de la Fiscalía y protocolos para adolescentes

Tras hacerse públicos los hechos en la Secundaria Técnica 139, la FGE y la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) comunicaron que se activaron los protocolos de investigación con perspectiva de infancia y adolescencia. Estos protocolos incluyen la intervención de la Fiscalía Especializada en Justicia para Adolescentes, encargada de velar por los derechos de los menores involucrados.

De acuerdo con los comunicados oficiales, el objetivo central de la investigación es construir una teoría del caso sólida que permita determinar cómo llegaron las gomitas al centro educativo, quiénes podrían estar detrás de su distribución y cuál es la sustancia que desencadenó la intoxicación. Para ello, se han emprendido las primeras diligencias periciales en torno a los dulces incautados y a las muestras biológicas de los estudiantes, en caso de que sea necesario.

La Fiscalía ha recabado ya declaraciones de padres de familia y del personal del plantel, con el fin de reconstruir el momento exacto en el que se suministraron los productos y en qué circunstancias los jóvenes los consumieron. Uno de los puntos clave será determinar si las gomitas fueron introducidas por otros alumnos, por terceros ajenos a la escuela o se adquirieron en las inmediaciones del centro.

En sus mensajes públicos, la institución ha subrayado que se busca ofrecer una atención integral a las víctimas, con enfoque especializado en infancia y adolescencia. Esta atención abarca tanto el ámbito médico como el psicológico, dado que experiencias de este tipo pueden dejar secuelas más allá del impacto físico inicial.

La propia Fiscalía ha insistido en que el caso no quedará en la impunidad y que, una vez se obtengan los dictámenes periciales sobre la sustancia ingerida, se deslindarán responsabilidades penales contra quienes resulten implicados en la fabricación, distribución o introducción de estas gomitas al entorno escolar.

Otro caso de intoxicación por gomitas en la capital de Oaxaca

Paralelamente al caso de la Secundaria Técnica 139, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca abrió otra carpeta de investigación por la intoxicación de al menos tres alumnos de la Escuela Secundaria Técnica número 1, situada en la colonia Centro de Oaxaca de Juárez. En este episodio, igualmente, los jóvenes habrían ingerido gomitas comestibles presuntamente adulteradas.

El suceso se registró un lunes, cuando los menores comenzaron a sentir mareos, náuseas y desorientación tras consumir dichos dulces. Los primeros reportes de la Secretaría de Salud estatal indican que los estudiantes tuvieron que ser trasladados con urgencia a centros médicos, donde fueron valorados y estabilizados.

En este plantel, ubicado en pleno núcleo urbano, la situación generó una gran inquietud entre alumnado y profesorado. La comunidad escolar de la zona permaneció en alerta mientras los peritos analizaban las gomitas confiscadas, con el objetivo de identificar con precisión la droga o sustancia química presente en los productos.

Como parte de la pesquisa, la Fiscalía de Oaxaca tomó declaración a padres, directivos y docentes para aclarar desde cuándo se conocía la posible circulación de gomitas con droga y si existían advertencias previas. Uno de los principales temores es que estos comestibles pudieran estar distribuyéndose dentro o fuera del centro de manera más amplia de lo que reflejan los casos ya detectados.

Ante este panorama, organismos como la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) han solicitado medidas urgentes de protección para los adolescentes, reclamando estrategias preventivas y de información dirigidas a la comunidad educativa a fin de reducir la exposición de los menores a este tipo de productos.

Alertas sanitarias y antecedentes recientes

Los incidentes ocurridos en las secundarias técnicas de Oaxaca se enmarcan en un contexto en el que, a nivel nacional, las autoridades sanitarias han advertido del auge de productos con tetrahidrocannabinol (THC) y otras sustancias en presentaciones muy similares a chucherías convencionales. La COFEPRIS y la Secretaría de Salud han emitido en varias ocasiones comunicados alertando a la población sobre la comercialización de golosinas, galletas y otros comestibles dirigidos a menores, y sobre el auge de gomitas de melatonina en niños.

En distintos estados, instituciones como el IMSS y el ISSSTE han tenido que atender casos de jóvenes que, tras ingerir estos productos, presentaron cuadros de intoxicación con afectaciones neurológicas, alteraciones de la conciencia y otros síntomas graves. Médicos especialistas advierten de que el consumo de sustancias psicoactivas durante la adolescencia puede ocasionar daños a largo plazo en el desarrollo del cerebro.

La preocupación no se limita a secundaria y bachillerato; incluso en entornos universitarios como la UNAM y el IPN se han reforzado las inspecciones en cooperativas y alrededores de los campus, precisamente por la proliferación de comestibles sintéticos con efectos similares a los de la marihuana u otras drogas.

En Oaxaca existen además antecedentes recientes fuera del ámbito escolar. Hace aproximadamente un mes, al menos cuatro personas habrían sufrido síntomas de intoxicación en las oficinas del Registro Civil tras consumir también gomitas que, al parecer, contenían drogas. Este caso derivó igualmente en la apertura de una carpeta de investigación por parte de la Fiscalía estatal.

Estos episodios encadenados refuerzan la percepción de que las gomitas adulteradas se han convertido en un foco de riesgo para la población, especialmente para los menores, que en muchos casos no distinguen estos productos de los dulces tradicionales que encuentran en tiendas o que comparten con amistades.

Reacción social, seguridad escolar y papel de las familias

Las intoxicaciones por gomitas han provocado una reacción inmediata entre padres, madres y tutores, que demandan más control a la entrada de los centros, supervisión en cooperativas escolares y vigilancia en los alrededores. Algunas asociaciones de familias han pedido formalmente a la Secretaría de Educación Pública (SEP) y a las autoridades locales que se apliquen operativos de revisión de mochilas, aunque insisten en que estos deben realizarse con respeto a los derechos humanos y sin criminalizar a los estudiantes.

Por su parte, la Secretaría de Seguridad Pública estatal ha intensificado los patrullajes y labores de prevención en las zonas cercanas a instalaciones educativas como la Escuela Secundaria Técnica número 1 y otros centros de la capital. El objetivo es detectar a posibles distribuidores de estas mercancías peligrosas y desarticular las redes que las ponen al alcance de los menores.

Especialistas en salud preventiva remarcan que la respuesta institucional requiere complementarse con una implicación activa de las familias. Recomiendan mantener una comunicación abierta con hijos e hijas, explicarles de forma clara los riesgos de aceptar dulces o alimentos de procedencia dudosa y fomentar que informen de inmediato si notan algo extraño tras consumir un producto.

En este contexto, también se señala la importancia de que el profesorado reciba formación básica para identificar síntomas de posible intoxicación, como mareos repentinos, cambios bruscos de comportamiento, desorientación o náuseas, a fin de activar rápidamente los protocolos de emergencia y evitar consecuencias más graves.

La suma de la actuación de la Fiscalía, las autoridades sanitarias, los centros educativos y las familias pretende cerrar el paso a que estos episodios se repitan, aunque los casos recientes ponen de manifiesto que todavía existen brechas en la vigilancia y el control de lo que circula dentro y en torno a las escuelas.

La concatenación de intoxicaciones por presuntas gomitas con droga en institutos de Oaxaca y en otros espacios públicos ha dejado al descubierto un problema que va más allá de un incidente aislado: la fácil circulación de comestibles adulterados entre menores, la necesidad de protocolos claros en los centros educativos y la urgencia de reforzar tanto la prevención como la investigación para proteger la salud y los derechos de niños y adolescentes.

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