¿Qué es la edad biológica y cómo se calcula?

La edad biológica es un concepto que muy pocos conocen, pero es algo que nos acompaña desde que nacemos y no la podemos confundir con la edad cronológica. A lo largo de este texto vamos a explicar ambos conceptos y vamos a dar unos sencillos trucos para conseguir retrasar nuestra edad biológica.

Conocer nuestra edad biológica nos ayudará a ser más conscientes de nosotros mismos, a cuidarnos mejor e incluso podremos prevenir ciertas enfermedades, o al menos, retrasar su llegada lo máximo posible. Cuidarnos nosotros ayudará a que la gente de nuestro alrededor también tome conciencia y empiece a cuidarse.

Toda historia tiene un principio, así que vamos a empezar explicando en qué consiste exactamente el concepto de edad biológica y vamos a ver las diferencias con la edad cronológica. Teniendo eso claro, podremos atacar el problema desde la raíz y ser capaces de retrasar el envejecimiento de maneral natural y sana.

¿Edad biológica es lo mismo que edad cronológica?

La respuesta es rápida y sencilla: no. Se trata de dos conceptos diferentes que muchas veces se confunden. Vamos a explicarlo de forma simple:

  • Edad biológica: es la edad que marcar nuestro aspecto exterior y nuestra salud interior.
  • Edad cronológica: es la edad que se marca en nuestro DNI y se corresponde con los años que llevamos vivos.

En el caso de la biológica, es la edad de nuestro organismo y está fuertemente marcada por nuestra interacción con el entorno que nos rodea, y también por la herencia genética. Dicho de otra forma, podemos influir de forma directa y clara sobre nuestro propio envejecimiento y sobre nuestra calidad de vida.

En la biológica se marca el ritmo al que una persona está envejeciendo. ¿Cuántas veces hemos visto a alguien de 30 que aparentaba 10 años más? También hay otros casos de ancianos con la energía de una persona de 50 años.

Una abuela y su nieta haciéndose una foto

Absolutamente todo lo que hacemos a lo largo de nuestra vida es importante y determina la forma y el ritmo al que vamos a envejecer. Se puede intervenir para detener el envejecimiento, pero ahí está en nuestras manos la decisión de usar medicina estética o hacer uso de otros métodos.

El declive empieza a los 20 años, básicamente, porque es a esa edad es cuando el desarrollo de las personas termina y cuando el sistema inmune empieza a deteriorarse en torno a un 4% cada año.

A partir de esa edad es cuando empieza a haber ciertas patologías y la piel ya no se cura tan rápido, el cuerpo no se recupera igual tras un daño, somos más propensos a desarrollar sobrepeso, diabetes, anemia o contraer enfermedades asociadas a la edad y otras patologías como cáncer, problemas de corazón u otras enfermedades inducidas por el tipo de vida que hemos llevado.

¿Cómo se calcula la edad biológica?

Para hacer ese cálculo tenemos que acudir a un médico especializado (salud privada) que valorará nuestro estado externo e interno y mediante pruebas de esfuerzo, función inmunológica, densidad ósea, estudio genético, estatura, capacidad pulmonar y muscular, determinará qué edad biológica tenemos.

Esa edad puede coincidir con la cronológica (caso muy poco probable); puede ser una llamada de atención, ya que podemos estar más envejecidos de lo que creíamos; o podemos llevarnos una grata sorpresa al ver que somos más jóvenes que la edad que indica en nuestro DNI.

Hasta hace bien poco el cálculo se realizaba con una especie de tabla genérica, pero ha resultado ser muy poco útil y fiable. Ahora, la mayoría de clínicas privadas especializadas en anti edad (no lo cubre la seguridad social) evalúan la salud de los principales órganos de nuestro cuerpo, junto a toda la información que surge de las pruebas que hemos dictado anteriormente.

En esas clínicas privadas examinan la salud cardiovascular junto a la rigidez y elasticidad de las arterias, miden la capacidad pulmonar, evalúan el deterioro cognitivo, pruebas de elasticidad y firmeza en la piel, miden las capacidades del sistema inmune, y, por último, miden los telómeros (cuanto más corta sea la secuencia del ADN más propensos a enfermedades somos).

No solo nos sirve para ponerle freno al envejecimiento, sino también para detectar posibles enfermedades como el Alzheimer. Estaría bien que en la sanidad pública estas pruebas se tuvieran en cuenta más como un ejercicio de evaluación y de prevención que como proceso para revertir el envejecimiento.

Una pareja de abuelos dandose un abrazo

¿Se puede retrasar el envejecimiento?

La respuesta es sí, y cuanto antes empecemos, mejor. Se trata de una serie de consejos básicos para mantener una vida sana y así lograr un mejor aspecto exterior y una buena salud interior.

Para empezar, debemos dar por hecho que no se tiene que consumir alcohol, al menos no en grandes cantidades. Lo que sí podemos hacer es tomar una copa de vino o una cerveza de vez en cuanto, ya que ambas bebidas están cargadas de beneficios para el organismo.

También debemos olvidarnos de fumar, y nos referimos a todo tipo de cigarrillos, incluidos los electrónicos. El tabaco está cargado de sustancias químicas que son perjudiciales para la salud y empeoran el aspecto físico.

Es bastante obvio si nombramos la dieta equilibrada rica en vitaminas, minerales y fibra donde haya un abanico de colores y posibilidades con frutas, verduras, frutos secos, semillas, legumbre, vegetales de hojas verdes, etc. Eso sumado a una correcta hidratación evitando bebidas gaseosas, ultraprocesadas y azucaradas.

Hacer deporte de cierta intensidad con cierta regularidad también es beneficiosos para la salud. Nuestra piel y nuestro cuerpo lucirán mejor, habrá menos riesgo de padecer hígado graso, sobrepeso, diabetes, accidentes cardiovasculares, y similares.

La exposición al Sol sin protección no es recomendable a ninguna edad ni bajo ninguna circunstancia. Si vamos a tomar el Sol o practicar deporte al aire libre tenemos que hacerlo con la protección adecuada, y cuanto más alta sea, mejor.

El descanso es el aliado del cuerpo, y es tan importante como una dieta rica en frutas y verduras. La Organización Mundial de la Salud recomienda dormir entre 6 y 8 horas todos los días, intentar dormir sin interrupciones y lograr que ese descanso sea un tiempo de calidad.