Síntomas de un golpe de calor en perros y gatos

Con el verano llega el aumento de temperatura y a lo largo de esas semanas de calor, aparecen lo que se conoce como «olas de calor» que son días sueltos o consecutivos donde las temperaturas están más altas de lo normal. Es en esos días concretos cuando más cuidado tenemos que tener con los perros, gatos, bebés y ancianos que haya en la casa. Identificar un golpe de calor a veces no es fácil, pero es importante conocer sus síntomas para actuar rápidamente.

Para saber cómo actuar, lo primero es conocer los síntomas y ser capaces de identificar si se trata de un golpe de calor o es una reacción normal a las altas temperaturas. Los perros y los gatos no reaccionan igual ante un mismo suceso que es la subida de las temperaturas, en este caso, e incluso hay veces que cuesta mucho averiguar si están sufriendo un episodio, ya que tienden a esconderse y alejarse de nosotros. Es por esto por lo que hemos querido separar a ambos animales para que sepamos diferenciar bien cada caso, aunque los síntomas son muy similares.

Principales síntomas de un golpe de calor en perros

Los perros, al jadear, hacen más visible los síntomas del calor, aparte de las posturas que eligen para dormir, que suelen preferir el suelo, suelen aislarse de la gente, están algo apáticos, bebes más agua, pierden un poco el apetito, etc. Pero luego hay otra serie de síntomas que son más graves y nos indican que nuestro amigo peludo está sufriendo un golpe de calor y tenemos que socorrerlo de inmediato o su vida podría peligrar:

  • Respiración forzada y acelerada.
  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Dificultad para moverse.
  • Aturdimiento e inestabilidad.
  • Excesiva salivación.
  • Lengua y encías azuladas por falta de oxígeno en sangre.
  • Temperatura corporal por encima de 42 grados.
  • Temblores y debilidad por la bajada de azúcar en sangre.
  • Vómitos y diarreas.
  • Desmayos.

Un gato tumbado en el suelo con un golpe de calor

Estos son los síntomas de un golpe de calor en gatos

Los gatos no son tan evidentes mostrando el calor, más allá de buscar zonas frescas, tumbarse en el suelo o cerca de una ventana y beber más agua de lo normal. Si vemos que nuestro gato jadea, es que algo va mal y estamos ya rozando el golpe de calor y tenemos que actuar de inmediato. Aparte del jadeo hay otros síntomas que nos harán ver que nuestro gato está sufriendo un golpe de calor:

  • Temperatura corporal superior a 42 grados.
  • Lengua, mucosas y encías azuladas por falta de oxígeno en sangre.
  • Temblores musculares.
  • Falta de equilibrio y estabilidad al incorporarse a 4 patas.
  • Produce mucha saliva.
  • Está extrañamente débil y desganado.
  • Dificultad para respirar.
  • Pulso acelerado con respiración acelerada.
  • Intentos de vómitos.

Para ver estos síntomas tenemos que estar muy atentos, ya que los gatos, tienden a esconderse cuando se encuentran mal. No caigamos en el pensamiento común de «es un gato y por eso se esconde», ya que, si el golpe de calor avanza, su vida corre peligro.

Cómo actuar antes un golpe de calor en animales

Saber actuar en estos casos, al menos, lo que se considera una actuación básica, puede hacer que nuestro peludo se recupere y, en el caso de acudir a un veterinario, el haber actuado rápido puede favorecer el trabajo del especialista y la pronta recuperación de nuestro compañero de vida.

  • Ofrecer agua o humedecer la boca con un spray.
  • Mojarlo delicadamente con agua fresca (no muy fría). Nada de bañera con hielo ni cubrir al animal con toallas grandes mojadas. Los cambios brucos de temperatura son más perjudiciales de lo que podemos creer. Se pueden usar gasas humedecidas o paños pequeños para enfriar zonas como cabeza, cuello, patas y el vientre.
  • Encender el aire acondicionado o el ventilador.
  • Usar mantas refrescantes. (Se venden en veterinarios y centros especializados en mascotas).

Un perro jugando con una manguera

Así se evitan los golpes de calor

El golpe de calor es una situación que puede tornarse crítica y poner en riesgo la vida de nuestro perro o gato. En verano, más que nunca, hay que evitar los esfuerzos físicos en horas de mayor temperatura, nunca debe faltar el agua fresca y limpia y los snacks refrescantes como un trozo de manzana fría, una zanahoria congelada, un «helado» a base de agua y frutas aptas para perros o gatos, etc.

En el caso de los casos, que son muy tiquismiquis a la hora de beber agua, recomendamos el uso de fuentes de agua corriente. Esto aumentará la cantidad de agua que beba el gato a lo largo del día y, si compramos una fuente de aluminio, el agua estará siempre fresca y limpia.

En el mercado también existen camas y mantas especiales para evitar el golpe de calor y evitar que nuestro amigo peludo sufra con las altas temperaturas. Son mantas especiales que se activan con el calor corporal, de forma que ayudan a contrarrestan la temperatura del animal. Es decir, al tumbarse un cuerpo caliente, la manta activa su tecnología y emite frio, sin necesidad de cables, baterías, ventiladores ni nada.

Hay que proporcionar una zona de sombra donde haya fresquito. Si nuestro perro sabe nadar, podemos dejarle el acceso abierto a la piscina para que se de sus baños (siempre con supervisión de algún adulto), o colocarle una piscina adaptada a él que nunca le cubra el agua más allá del lomo. En caso de estar en la playa, podemos alternar baños y sombra, e incluso ponerle un sombrero y así protegemos sus ojos y su cabeza. También venden prendas para perros especiales para el calor y el Sol.

Si nuestro perro o gato es de pelo largo, podemos consultar al veterinario si es buena opción cortar el pelo. Hay casos en los que sí se recomienda, sobre todo cuando se vive en zonas de mucho calor o el animal padece algún tipo de enfermedad cutánea que se intensifica con el calor.

Otro consejo básico es no darles de comer a horas de mucho calor, sino darles a primera hora de la mañana o a última de la tarde. También podemos cambiar el pienso seco por comida húmeda en días de olas de calor, pero mucho cuidado, ya que esa comida provoca a veces diarreas, mal aliento y cierta ansiedad por la comida.

Evidentemente tenemos que evitar que el animal pase mucho tiempo al Sol, sin agua, encerrado en un sitio pequeño o sin ventilación, etc. Aparte de que se considera maltrato animal, podemos provocarle un golpe de calor grave.