¿Quieres enseñar a tu perro a hacer pipí y caca fuera de casa?

A diferencia de un gato, un perro necesita más atención y cuidados, sobre todo porque necesita salir a la calle a hacer sus necesidades. Sí es cierto que podemos enseñarle a que use un cajón de arena, e incluso a que lo haga en la ducha, en empapadores, en la terraza, etc. Pero no recomendamos esos malos hábitos, solo para momentos puntuales en los que, por ejemplo, son días de nevadas y no se puede salir de casa. Enseñar a un perro a hacer pipí y caca en la calle es bastante sencillo, pero requiere paciencia, dedicación y tiempo.

Ya sea un cachorro o un perro adulto adoptado que nunca ha vivido en un hogar, enseñarlos a hacer sus necesidades fuera es todo un reto. Es cierto que depende más de la predisposición del perro que de nosotros mismos. Eso sí, debemos tener claras varias cosas, y es que bajo ningún concepto podemos dejar el entrenamiento a medias, ni podemos dar pasos hacia atrás y dejarle que haga lo que quiera en cualquier parte, ni mucho menos inducirle miedo.

Hacer pipí y caca fuera de casa ha de ser un proceso divertido y positivo, en el momento en el que hay maltrato como gritos, empujones, obligación, golpes, etc. ese proceso se rompe y el vínculo con el animal se rebaja al miedo, y no a la confianza y al respeto.

Antes de nada, queremos dejar claro que, si notamos algún tipo de anomalía en el esfínter del animal, lo mejor es consultar con un veterinario. Por ejemplo, que haga pipi cada poco rato, que no sea capaz de aguantar más de 4 horas, que se ponga nervioso y suelte orina, que se lama constantemente, etc.

Para un esfínter normal, estos consejos que damos a continuación nos servirán y en menos de 5 días nuestro perro nos pedirá salir para hacer sus necesidades fuera de casa. Cabe destacar la edad del animal, y es que un perro no debe ser entregado antes de los 50 días, y si esperamos hasta los 60 días, mejor. Esa situación puede causar problemas de comportamiento en sus primeros meses de desarrollo, lo que conlleva problemas con el control del esfínter.

Un cachorro de dálmata sentado en el salón

Pasos para que el perro haga pipí y caca fuera

Un perro tarda unos 4 meses en entender y comprender todo, por eso se dice que la educación de un can ha de empezar entre los 4 y los 6 meses de edad, incluyendo el enseñarle a orinar y defecar en la calle. Con estos consejos vamos a intentar solucionar esos pis y esas cacotas sueltas por la casa.

La clave está en conocer y detectar

Todos tenemos ciertas manías, una cierta forma de andar cuando nos pasa algo, movemos las manos de cierta forma cuando estamos distraídos, esos movimientos involuntarios con el pie cuando estamos nerviosos, etc. Pues a los perros les pasa igual, y solo basta observar al nuestro para detectar. Sabremos que va a orinar o a defecar por cómo se esconde, las vueltas que da, si se pone a oler, si llora, si se sienta y nos mira, etc.

En el momento en el que detectemos eso, seremos capaces de salvar la situación y coger al perro, ponerle el arnés y la correa y sacarlo a pasear de inmediato. Mucho cuidado con gritar y nada de cogerlo rápido en volandas, porque igual del susto se abren las compuertas…

Ir acompañado de otros perros puede ayudar

En el caso de los cachorros, la imitación puede sernos utilidad. Si tenemos algún vecino, amigo o familiar, podríamos salir algunos días con él y así fomentamos también la socialización. Otra opción es ir a un parque de perro, pero mucho cuidado, ya que podría haber perros grandes y dominantes y que nuestro cachorro (o perro adulto recién adoptado) se sienta intimidado y llegue incluso a huir y escaparse.

Otra opción es pasear por donde hay olor a otros perros y donde hay rastros de caca y pipí. Esta opción funciona cuando el can ya sabe detectar olores y diferenciar, pero podría sernos de utilidad como último recurso.

Salir a pasear cada 2 horas o 40 minutos después de comer

Aquí la clave está en el horario de comidas. Si es adulto, debe comer dos veces al día, por lo que tras comer tenemos que esperar unos 40 minutos o 1 hora y entonces bajar a pasear. Esta regla se suele usar antes de irnos a la cama. Hay quienes esperan 2 horas, para asegurarse de que su perro hará caca y pipí y no se encontrará sorpresas al despertar.

En el caso de un cachorro, hay quienes le dan hasta 5 veces al día de comer y el tema de beber agua lo tienen también descontrolado. Es por esto por lo que recomendamos salir a pasear cada 2 horas y realizar paseos cortos. Esos paseos no deben terminar cuando veamos que ha hecho pipí o caca, o no ha hecho nada.

Debemos NO forzar la situación, debe ser un paseo agradable, una experiencia positiva. Lo importante es que el perro lo entienda como parte de su rutina, si no entiende como castigo no querrá salir.

Un perro que ha salido a pasear para hacer pipí y caca fuera de casa

Mientras aprende, usa jaulas o trasportines grandes

Por favor, que no se nos malinterprete. No estamos a favor de encerrar a los animales, solo nos referimos a reducir su zona de ocio durante las horas de descanso. Para ello, podemos dejarlo en una habitación donde no haya riesgos como enchufes, cables, papeles, productos de limpieza, etc. o usar un trasportín de gran tamaño o una jaula. Ambas opciones han de tener el tamaño suficiente para que el perro pueda moverse dentro, ponerse de pie, estirarse, darse la vuelta, etc.

De esta flora reducimos el riesgo de sorpresas a la mañana siguiente y el perro aprende los horarios y nos dejará descansar. Porque la noche es para dormir, incluyendo los perros, gatos y todas las mascotas que tengamos en casa.

Premiar cuando haga pipí y caca en la calle

Si conseguimos que haga pipí y caca en la calle, eso es motivo de celebración. Tampoco hay que celebrar esa caca como si fuera lluvia en agosto y ese pipí como si nos llamará Tom Holland y nos invitara al rodaje de Spiderman, pero sí que tenemos que mostrar alegría y que el perro lo detecte como algo muy positivo y que quiere volver a experimentar.

Si hemos llegado a ese momento, recomendamos seguir el mismo proceso y poco a poco ir distanciando las horas de paseo para hacer pipí y caca hasta el punto de que sean 3 o 4 diarias. Nunca han de ser menos de 2, ya que el animal necesita salir, practicar ejercicio, gastar energía, olfatear, ver a amigos suyos, estirar, distraerse, etc.

No olvidemos llevar una botella de agua sin aditivos tóxicos, para echar encima del pipí y bolsitas biodegradables para recoger los excrementos y tirarlos a la basura o al contenedor marrón o gris.

¡Sé el primero en comentar!