¿Tienes gatos? Estas son sus enfermedades más comunes

Los gatos son animales excepcionales, siempre y cuando haya buen entendimiento, de lo contrario, puede ser un calvario. Pero volviendo a una circunstancia más normal, convivir con un gato suele ser más relajado que con un perro, aparte de más económico. A pesar de las bondades de convivir con un felino en miniatura, hay una serie de enfermedades comunes de los gatos que conviene conocer y saber detectar a tiempo si queremos compartir nuestros días con un tigre doméstico.

Casi todas las enfermedades comunes de los gatos se pueden evitar si los cuidamos y tratamos bien, pero no es 100% seguro. La salud de un gato depende mucho de sus primeros meses de vida, de cómo estaba en la calle, de su sistema inmune, de su genética, si está esterilizado o no, si está en contacto con otros gatos o no, si tiene su cartilla de vacunas al día, etc.

Una cosa importante es el tipo de alimentación, ha de ser un pienso de buena calidad, con un alto porcentaje de carne fresca y bajo en cereales, que tenga taurina, nada de colorantes, buen nivel de fibra, completar con malta varias veces por semana, cepillar al gato una vez cada dos días como mínimo, poner a su disposición planta gatera y mucha agua fresca y limpia.

Otitis en gatos hasta los 2 años

Los gatos jóvenes y bebés, sobre todo aquellos que han crecido en malas condiciones, con escasa limpieza, sin buena alimentación, rodeados de suciedad y do de nadie se preocupó por sus orejas, es bastante común que tengan otitis externa. Se suele conocer como otitis felina y, al igual que en las personas, se trata de una inflamación del oído producido por una bacteria y causa dolor, irritación, supuración, etc. Puede incluso llegar a provocar pérdida de audición mientras se mantiene la infección y la inflamación, pero por normal general, cuando todo se cura, todo vuelve a la normalidad.

Las causas suelen ser la poca higiene o incluso aunque nuestra casa esté limpísima, si nuestro gato tiene las defensas algo bajas, puede contraer una otitis. Además, la primavera es muy propensa a crear este tipo de enfermedades, ya que, con el aumento del polen, el polvo, las temperaturas y tal aumentan las posibilidades. Además, si hay más gatos en la zona, las otitis son contagiosas entre ellos.

Lo que podemos hacer es limpiar con una gasa ligeramente humedecida las orejas de nuestro gato una vez casa 10 días o algo así, ver que él mismo se las lava y si las vemos rojas, se rasca mucho, ladea la cabeza, etc. llevarlo al veterinario con rapidez.

Conjuntitvitis, una de las enfermedades más comunes de los gatos

Conjuntivitis felina

¿Cuántas veces hemos visto un gatito pequeño con los ojitos malitos? Pues seguramente decenas de veces a lo largo de nuestra vida. Sí es una enfermedad común en los michis, pero podemos evitarlo fácilmente, ya que la conjuntivitis se suele dar cuando el gato está en un ambiente sucio, a él le falta higiene, está mal alimentado, le falta hidratación, tiene las defensas bajas, etc.

Es común en gatitos callejeros, pero no respiremos aliviados. Nuestro gato, que vive como un rey en casa y que tiene pienso caro, decenas de juguetes y duerme en nuestra cama, también puede desarrollar conjuntivitis. Las señales de alerta son guiñar ojos, lágrimas y sensibilidad al tocarlo o a la luz.

Se trata de una inflamación en la membrana esclerótica del ojo y requiere asistencia veterinaria para evitar las consecuencias dolorosas. También puede ser que vaya más allá, ya que puede ser una sustancia bacteriana, y ahí sí que haría falta un tratamiento para cortar de raíz el problema.

Alergias y dermatitis en los gatos

Que levante la mano a quien le gusta apapachar a su gato… Sí, a nosotros también, pero cuidado. La piel del gato es muy sensible y suele ser la primera barrera frente a algo que le afecta a nuestro gato. Es por esto por lo que hay que tener cuidado hasta con el desodorante que usamos, los ambientadores, los productos de limpieza, la llegada de otros animales a casa, e incluso con el detergente de la lavadora, sobre todo si anteriormente nuestro gato ya desarrolló alergia, aunque fuera de forma puntual.

Se trata de una enfermedad bastante común en gatos domésticos. Las alergias terminan desembocando en dermatitis y suelen estar provocadas por agentes externos como la comida, sobre todo si le damos al gato embutidos y comidas no aptas para él, o también por el polvo del aire y la contaminación, o falta de higiene y limpieza en la casa, o que el gato no tiene acceso a una zona exterior, o por plantas y árboles, etc.

Normalmente se soluciona con una visita al veterinario y reforzando la limpieza y la ventilación de la casa. También podemos consultar con el veterinario qué plantas son venenosas, por si da la casualidad de que tenemos una de esas en casa. Permitir que el gato se de baños de Sol también es importantísimo, y eso evitará la aparición y propagación de hongos por su piel.

Trastornos gastrointestinales

Entre todas las enfermedades comunes de los gatos, están los trastornos gastrointestinales, y ahí no entran solo las diarreas, sino también los vómitos, los gases, la pérdida de apetito, infecciones, etc. Los problemas gastrointestinales pueden deberse a un pienso con ingredientes que afectan a nuestro gato, agua sucia, presencia de parásitos, alimentación en mal estado o no adecuada, etc.

Si las diarreas se repiten día tras día, estamos tardando en visitar a un veterinario. Si hemos cambiado la alimentación a nuestro gato y empieza a vomitar en cada toma, hay que retirar de inmediato esa comida y probar con otra. Si vemos que vomita independientemente de lo que le demos, es hora de vitar a un profesional.

Estos trastornos suelen darse a edades tempranas, antes del año, por ejemplo, que su organismo aún se está habituando. Aun así, no es buena señal ni es del todo recomendable dejarlo pasar o no darle importancia.

Asma felina

El asma no es cosa solo de humanos. Los gatos también pueden tener asma e incluso diabetes, que es otra de las enfermedades comunes de los gatos. El asma afecta a las vías respiratorias del gato y es bastante similar al asma de los humanos. Nos daremos cuenta si nuestro gato presenta dificultad para respirar, pero solo un chequeo podrá determinar si padece esta enfermedad o no, así como una radiografía.

No es muy grave, simplemente su ritmo de vida bajará y tendremos que estar más pendientes de él, pero podrá seguir jugando, durmiendo con nosotros, disfrutando de sus latitas de mousse, robándonos calcetines y arañando el sofá.

Puede ser debido a situaciones de estrés que sus vías respiratorias se inflaman, por eso es tan importante respetar el espacio y la intimidad del animal, no cambiarle de sitio el arenero, no quitar sus juguetes, no cambiar de sitio el comedero o la fuente del agua, no forzarlo a hacer algo que no quiere, etc.

Un gato negro abriendo la boca

Insuficiencia renal crónica

Es de las enfermedades más comunes de los gatos y de las más peligrosas. Según los expertos, 3 de cada 5 gatos tiene probabilidades de sufrir esta enfermedad renal una vez que cumples los 7 u 8 años de vida. Una forma de detectarlo a tiempo es cuando vemos que nuestro gato bebe grandes cantidades de agua, no quiere comer, agacha el culo, va mucho al arenero, pero no hace nada, etc.

Lo ideal es realizar controles cada cierto tiempo. El mal funcionamiento de los riñones durante un período continuado pone en riesgo la vida de nuestro gato. Se trata de una enfermedad irreversible y que poco a poco va mermando en la salud general del gato, ya que impide que el resto de órganos hagan sus funciones a buen ritmo y con normalidad por lo que el michi no podrá limpiar su cuerpo de toxinas e impurezas. Esto se traduce en una reducción de su tiempo de vida, pero un diagnóstico precoz, puede darle la vuelta a la tortilla y crear una dieta especial para ellos.

Leucemia felina

Se trata de una enfermedad bastante grave, y es que es un tipo de cáncer que puede provocar la muerte del animal. Lo normal es provocar tumores en diferentes órganos, así como anorexia, anemia, pérdida de peso, apatía, etc. Es bastante contagiosa por lo que no debería estar en contacto con otros gatos.

Este virus cancerígeno se transmite de gato a gato mediante fluidos corporales como la leche materna, orina (incluso al limpiar los genitales con la lengua), por la saliva, la sangre, etc.

Los gatos domésticos no suelen sufrir esta enfermedad a menos que hayan estado en contacto con gatos callejeros y colonias de gatos. La enfermedad se detecta a simple vista si ya está avanzada, pero también mediante test y pruebas de sangre.

Si adoptamos un gato y la protectora nos da las pruebas negativas, recomendamos encarecidamente repetirlas nosotros en nuestro veterinario de confianza cuando el gato supere los 4 o 5 meses de edad. Afortunadamente, es una enfermedad que puede prevenirse con vacunación, así que podemos dejar que nuestro veterinario nos informe al detalle y poner a salvo a nuestro amigo peludo.

Inmunodeficiencia felina (SIDA)

Es más conocida como el SIDA de los gatos y es una enfermedad grave como la anterior. Esta es de las enfermedades más comunes de los gatos callejero o que se han criado en muy malas condiciones y sin control veterinario. Se contagia mediante la sangre y la reproducción sexual, así como también mordeduras y arañazos.

El virus se contagia mediante la acción de un lentivirus y es bastante simular al virus del VIH humano. Hasta la fecha no hay soluciones, y el gato que lo sufre, no puede estar en contacto con otros o podría contagiarlo. En la actualidad se está luchando por conseguir una vacuna, así que se espera que pronto llegue ese día y se erradique esta enfermedad igual que se hizo con la rabia, por ejemplo.

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