Tanto si eres un deportista aficionado o si te dedicas a ello profesionalmente, habrás tenido que lidiar con dolor o lesiones. Si tienes suerte, el dolor puede desaparecer en poco tiempo, pero si persiste el tiempo te ayudará a encontrar una solución.

Estarás de acuerdo conmigo en que lo primero que solemos hacer es buscar respuestas en Google, y luego preguntar a nuestro entrenador qué puede estar pasando. Lo normal es que en un diagnóstico general nos digan que tenemos algún tipo de tendinitis, pero en ocasiones puede ser un error. Existen muchas causas que pueden estar provocándote dolor, por lo que asumir que la lección está inflamada y que se debe a una tendinitis es una afirmación errónea.

Lo ideal es acudir al médico para que nos haga un diagnóstico exacto, pero aún así nos podemos encontrar con que nos aseguren que tenemos tendinitis, en lugar de examinar un poco más.
Nos aconsejan que descansemos durante una semana, tomemos antiinflamatorios y aplicamos hielo en la zona afectada. A corto plazo notaremos resultados, pero en cuanto volvamos a la actividad es posible que el dolor vuelva.

Te desvelamos qué es la tendinosis y por qué se confunde con la tendinitis.

¿Qué es la tendinosis?

La tendinosis ocurre cuando el tejido muscular está degenerado.

Supongamos que el tendón sano es muy parecido a un espagueti precocido, es fuerte y necesita un poco de fuerza para romperse. La tendinosis es una parte degenerada del tendón que se puede parecer a un espagueti cocido. No consigue recibir el flujo de sangre suficiente y su tejido es mucho más débil.

Según los expertos, el 97% de las lesiones y desgarros de los tejidos blandos suceden en el tejido degenerado. Es importante el diagnóstico y el plan de tratamiento para conseguir curarlo correctamente. Un tejido degenerado suele pasarse por alto en las revisiones médicas, y esto puede acabar siendo un desastre total.

La tendinosis puede producirse cuando las áreas de alrededor están sobrecargadas. Digamos que el cuerpo produce una mayor demanda y la respuesta sería la terminal.

¿Cómo puedes saber si tienes tendinosis?

Existen numerosos síntomas que son clásicos de una tendinosis. Sentir un mayor dolor por la mañana cuando te despiertas, notar la zona afectada muy caliente, sentir que después del entrenamiento está mucho más hinchada y dolorosa o, incluso, sensible al tacto.

Si, por ejemplo tienes una tendinosis en el tendón de Aquiles, sus primeros pasos por la mañana serán bastante dolorosos. Esto es debido a que la zona recibe poca sangre durante la noche y acumula desechos en el área.

¿Qué hacer si la padeces?

Es importantísimo que se diagnóstique el problema con total precisión. Si piensas que tu médico no ha dado en la clave de tu dolor, pide una segunda opinión.

La tendinosis tiene un alto porcentaje de éxito en recuperación, pero será importante que tomes en cuenta los siguientes pasos:

  • Deja de realizar movimientos que te provoquen dolor. Y sientes mucho dolor o pérdida de la función del área, lo último que debes hacer es seguir entrenando o aportando más dolor. Recuerda que la tendinosis es una degeneración, por lo que podría llegar a romperse antes de que te des cuenta. Y en ese caso la única opción sería operarte, sabiendo que el tendón nunca va a ser el mismo.
  • Realiza ejercicios excéntricos. No valdrá solamente con descansar para mejorar la calidad del tejido, por lo que necesitarás realizar movimientos para que quede el tendón empiece a regenerarse y a mejorar el flujo sanguíneo de la zona.
  • Recurrir a ayuda ortopédica. Quizás un aparato externo te ayude a completar el entrenamiento o te permita realizar más actividad.