Si hay una dolencia en el pie muy dada entre deportistas y no tan deportistas es la fascitis plantar. Puede que no sepas de qué te hablo pero que sí la hayas sufrido. Es un dolor que se sufre a continuación del talón, pudiendo abarcar toda la planta del pie. Esa zona la cubre la fascia plantar, siendo la gran perjudicada en este asunto. Hoy te damos algunos consejos para prevenirla, y algún que otro cuidado si ya la sufres.

¿Dónde está la fascia plantar?

Su propio nombre casi lo indica, pero vamos a explicarte situación y funciones de la fascia plantar previamente a hablar de su dolencia. La fascia no es más que una banda de tejido que abarcará desde prácticamente el talón a la parte posterior de los dedos de los pies. De una manera ilustrativa, una vez el tendón de aquiles acaba, comienza la fascia plantar.

Este tejido será el encargado de absorber la energía obtenida al impacto del pie con el suelo, al mismo tiempo que de mantener la forma de la planta del pie y proteger los metatarsos de los dedos. Por ello una buena pisada será más que fundamental para la prevención de esta dolencia.

Dolencias que nos pueden hacer sospechar

La fascitis plantar es una dolencia que llega a afectar a casi un 10% de la población según estudios de la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Con estos números en la mano, cualquiera puede sufrirlo y no darle excesiva importancia.

Es un dolor muy común entre personas sedentarias sobre la cuarentena de edad y superior, aunque también es muy dado en jóvenes deportistas fruto de malas conductas en las pisadas, fatiga o mal calzado.

Respecto a los síntomas, el clásico y único es ese dolor tan molesto en el talón. Como buen consejo para reconocer la dolencia y no confundirla con un tirón cualquiera es saber que durante la mañana nada más despertar duele especialmente, al mismo tiempo que al acabar de hacer deporte. En deportistas, el inicio de la molestia no le apartará del deporte, aunque sí hay que pensar ya en tomar cuidados.

Pisada de zapatillas

Causas de la fascitis plantar

Cuando una inflamación es tan común, por norma general suele estar asociada a muchas malas conductas diarias. Este es el caso de la fascitis plantar, la que podemos asociarla desde al estado del pavimento, al mal calzado o incluso al propio sedentarismo si trabajamos muchas horas de pie.

Si algo podemos evitar y agradeceremos puede ser la parcela del calzado y de la pisada. Expertos indican que los pronadores son más propensos a la fascitis, al mismo tiempo que un calzado más grande de la cuenta puede hacernos un gran destrozo. Corregir la pisada o adquirir otras zapatillas siempre está en nuestra mano.

Problemas intrínsecos nuestros ajenos a cualquier actividad como malformaciones en el pie, problemas en los tendones o molestias del tobillo que se propaguen a la planta del pie también son causas. En estos casos lo mejor es acudir a un especialista y recibir consejo.

Tratamiento para la fascitis

Pongámonos ya en el caso de que sufrimos la fascitis plantar. ¿Qué hacemos para remitir su dolor? Pues bien, primeramente la ayuda de un antiinflamatorio será clave. El famoso ibuprofeno o paracetamol ayudará, valorando comprarlo en crema para así acompañar su uso de una friega en la planta del pie.

Posteriormente, es clave conocer si la pisada es el problema, y esto irá asociado con comprar unas plantillas específicas. Ir a una ortopedia en búsqueda de un estudio biométrico de la pisada, y salir con unas plantillas que adecuen tu pisada podrá ser una solución perfecta a la fascitis. De hecho suele ser la más común.

Prevención de la fascitis plantar

Bueno, has llegado hasta aquí en el artículo y solo tienes claro que no quieres sufrir esta dolencia. Pues bien, te vamos a ofrecer una serie de remedios para evitar este dolor tan incómodo.

De inicio, como de costumbre estirar la musculatura del pie y calentarla previamente a cualquier actividad deportiva será un éxito. Giros de tobillo, estiramientos del tendón de Aquiles y otras prácticas te solucionarán el dolor en apenas cinco minutos.

Esto es lo básico, pero en muchas ocasiones para la fascitis hay que mirar más allá. Es posible que entrenes en una pista de pavimento muy duro, que tus zapatillas no sean las óptimas o que tu manera de correr no sea la mejor para evitar la dolencia. Por ello tendrás que ponerte crítico y valorar de manera clara tu manera de realizar la actividad física. Quizá un pequeño detalle puede llevarte a una lesión que te acompañe siempre. A veces gastar unos euros en unas zapatillas o correr por otro lado será una solución clave.