¿Por qué aparece el Quiste de Baker en la rodilla?

La rodilla es una articulación que puede lesionarse fácilmente si no tenemos cuidado o no realizamos suficiente ejercicio físico. Una de las más conocidas es el Quiste de Baker o quistes poplíteo. Estos se forman detrás de la rodilla y pueden causar dolor, molestas o ningún síntoma.

Para saber más sobre esta afección, te contamos las causas, los síntomas y todo lo relacionado con el quiste. Aunque pueda parecer algo muy grave, en la mayoría de los casos no es necesaria la intervención quirúrgica. No obstante, es imprescindible acudir a un médico para que valore la gravedad del asunto.

¿Qué es el quiste poplíteo?

A pesar de ser comúnmente conocido como quiste de Baker, también se llama quiste poplíteo o sinovial. Su nombre es debido al médico que lo descubrió por primera vez, William Morrante Baker. Este no es más que un bulto blando lleno de líquido que se forma en la parte posterior de la rodilla. El médico llegó a la conclusión de que estos quistes poplíteos eran el resultado del fluido que circulaba en una articulación de la rodilla dañada. Cuando se dañan las estructuras en la articulación o alrededor de ella, la rodilla produce líquido adicional que solo puede fluir en una dirección, por lo que forma un quiste en la parte posterior.

Es una hinchazón llena de líquido que causa un bulto en la parte posterior de la rodilla, y esto puede provocar tensión y movimiento restringido. El quiste puede ser doloroso al doblar o extender la rodilla, aunque por lo general, esta afección se debe a un problema que afecta la articulación de la rodilla, como una artritis o una lesión en el cartílago.

Lo más recomendable es tratar la causa subyacente para mejorar el dolor y aliviar el problema. Aunque un quiste poplíteo no causa ningún daño a largo plazo, puede ser muy incómodo y rara vez puede romperse. Sin embargo, el líquido puede moverse hacia la pantorrilla y provocar un «hematoma» alrededor del tobillo.

Causas que favorecen al quiste de Baker

El líquido sinovial es un líquido transparente que circula a través de las cavidades de la articulación de la rodilla. En ocasiones, la articulación produce demasiada cantidad de este líquido. La presión lo empuja a la parte posterior de la rodilla a través de una válvula unidireccional, donde crea un bulto. Esa hinchazón severa hace que se forme un quiste poplíteo.

Los factores más comunes que causan un quiste sinovial son daño al cartílago de la rodilla (menisco), artritis, inflamación, gota y otras afecciones de la rodilla que causen inflamación.

Como la rodilla es una articulación complicada, es fácil que se lesione. De hecho es una de las razones más comunes por las que la población acude a ver a un especialista en ortopedia. Cualquiera de las lesiones nombradas anteriormente pueden causar la inflamación que conduce a un quiste poplíteo.

No obstante, un coágulo de sangre también puede causar hematomas e hinchazón detrás de la rodilla y en la parte posterior de la pantorrilla. Es importante que un médico examine la hinchazón para conocer si la causa es un quiste o un coágulo. Así que evita realizar autodiagnósticos que puedan llevar al equívoco.

mujer con quiste de baker

Síntomas de su aparición

Como decíamos anteriormente, en algunas ocasiones el quiste no provoca ningún síntoma, tan solo un abultamiento en la zona. Aun así, es probable que tengas dolor en la articulación a causa del daño que provoca este bulto de líquido, pero no su acumulación en sí.
Uno de las señales más llamativas y comunes es la inflamación y el bulto en la rodilla. Puede hacer que aumente de tamaño considerablemente, llegando a dejarla inmóvil durante un tiempo.

Otros síntomas del quiste de Baker son:

  • Un bulto lleno de líquido detrás de la rodilla
  • Dolor
  • Rigidez en la rodilla
  • Rango de movimiento limitado y capacidad para doblar la rodilla
  • Hinchazón de tu rodilla y/o pierna

En ocasiones, un quiste poplíteo puede causar hinchazón y enrojecimiento en la parte inferior de la pierna, por lo que puede confundirse con los síntomas de un coágulo de sangre. De ser así, acude de emergencia al hospital. Es importante que te comuniques con un médico si tienes dudas. Los especialistas serán los que comprueben tus síntomas y determinen si es un quiste o un coágulo.

¿Cómo se diagnostica el quiste de Baker?

Al acudir a urgencias o al médico especialista, el diagnóstico será realizado de diferentes maneras. Lo primero que hará el médico es examinar la rodilla para conocer cómo es la inflamación. Si el quiste es pequeño, comparará el rango de movimiento con la otra rodilla. Es normal que te realice también preguntas sobre lesiones anteriores y posibles enfermedades.

Por otra parte, lo normal es que el especialista realice pruebas de imágenes no invasivas si el quiste aumenta rápidamente de tamaño o causa dolor intenso o fiebre. Estas pruebas pueden ser una resonancia magnética o una ecografía. La resonancia magnética permitirá al médico ver el quiste con claridad y determinar si tienes algún daño en el cartílago.
Aunque el quiste no aparecerá en una radiografía, el médico puede usar uno para detectar otros problemas, como inflamación o artritis.

También puede realizarse una prueba de ultrasonido, simple e indolora. No es más que una ecografía que utiliza ondas sonoras para determinar si el bulto es sólido o líquido.

diagnostico para el quiste de baker

Tratamiento para aliviar el dolor

El quiste de Baker normalmente requiere que no se usen opciones quirúrgicas como método de tratamiento. Hasta ahora, una de las terapias más usadas en el tema de recuperación deportiva es el método RICE. Este es la unión en inglés de las palabras reposo, hielo, compresión y elevación.

A continuación te contamos los tratamientos sin cirugía y cómo es la operación para mejorar el quiste poplíteo.

Tratamiento no quirúrgico

El médico especialista sugerirá que comiences con un tratamiento no quirúrgico para tu quiste de Baker. Por lo general, estos son remedios que se pueden hacer en casa y por tu cuenta para mejorar los síntomas.

Las opciones de tratamiento no quirúrgico pueden incluir el método RICE:

  • Descansar la pierna siempre que sea posible.
  • Aplicar hielo en la rodilla.
  • Usar vendas de compresión en la rodilla para disminuir la hinchazón de las articulaciones.
  • Elevar la rodilla mientras descansas.

Otras opciones sin intervención quirúrgica para un quiste sinovial pueden ser:

  • Tomar un medicamento antiinflamatorio, como ibuprofeno.
  • Mantener un peso corporal saludable, lo que puede ayudar a ejercer menos presión sobre las articulaciones.
  • Evitar actividades que fuercen la rodilla, como deportes de alto impacto (saltar, correr).
  • Usar una muleta o un bastón al caminar.

Hay ocasiones en las que un médico especialista puede derivar a un fisioterapeuta para que realice una terapia que mejore la movilidad y fortalezca la articulación. Incluso también puede administrarte una inyección de esteroides. Esto implica la inyección de cortisona en la articulación de la rodilla para reducir la inflamación (hinchazón) y el dolor.

Cirugía para el quiste de Baker

Aunque el tratamiento quirúrgico rara vez se usa para tratar un quiste de Baker, hay algunos casos en los que se puede recomendar entrar a quirófano. Esta intervención puede servir para reparar la fuente del daño de tu rodilla. Lo habitual es que se recomiende cuando el dolor de rodilla es severo o no puedes moverla correctamente.

En muchos casos, tu médico tratará la causa de la afección para reparar el quiste de Baker. Esto podría implicar una cirugía para una lesión en la rodilla o para corregir un daño en la misma. Sin embargo, en otras ocasiones, el especialista puede concentrarse en el quiste en sí. Las opciones quirúrgicas para los quistes de poplíteo pueden ser:

  • Drenaje del quiste: tu médico puede drenar el líquido del quiste con una aguja.
  • Cirugía artroscópica de rodilla: este procedimiento se puede utilizar tanto para diagnosticar como para corregir el daño de la articulación. Tu cirujano hará un pequeño corte en la rodilla e insertará un dispositivo llamado artroscopio (una herramienta flexible con una cámara en el extremo).
  • Osteotomía: en este procedimiento, el cirujano corta parte del hueso para corregir el daño a tu rodilla. Esta cirugía puede ser una opción para las personas con dolor de rodilla por artritis.