El quiste de Baker puede ocurrir por diversas razones. En algunos casos, hasta puede desaparecer por sí solo. Pero sabemos que hay personas que no cuentan con este milagro y necesitan acudir a otro tipo de tratamiento. Existen varios ejercicios y estiramientos para ayudarte a controlar sus síntomas, y nosotros te los explicamos a continuación.

¿Qué es el quiste de Baker?

Los quistes de Baker, que también se conocen como quistes poplíteos o sinoviales poplíteos, están llenos de líquido que se encuentran en la parte posterior de la rodilla. Este tipo suele estar relacionado con algún problema de la articulación de la rodilla, aunque no se sabe qué es exactamente.

Los quistes pueden ocurrir debido a lesiones, como desgarros del menisco o del ligamento cruzado anterior (LCA), pero también pueden estar causados ​​por ciertos problemas de salud, como la osteoartritis y la artritis inflamatoria. Además, hay ocasiones en las que no presentan síntomas y tan solo notes un bulto en la parte posterior de la rodilla.
No obstante, en otros casos, el quiste puede ser tan grande que afecte al rango de movimiento de la rodilla. Los quistes de Baker también pueden causar rigidez, inflamación y dolor.

Dependiendo de cada caso, el médico puede recomendar inyectar esteroides, drenar el quiste o incluso extirparlo quirúrgicamente.

Los mejores ejercicios para el quiste de Baker

Los expertos recomiendan evitar ejercicios como trotar, correr, jugar tenis y otras actividades de alto impacto. Sería mejor intentar ejercicios que puedan ayudar a fortalecer los músculos de la rodilla. Los ejercicios suaves que no soportan peso también pueden ser muy útiles y pueden ayudar a aumentar su movilidad.

Si quieres fortalecer los músculos de la rodilla y reducir la tensión sobre la articulación, el curl de isquiotibiales, las elevaciones de gemelos y las extensiones de cuádriceps son unos ejercicios muy recomendables.
Es normal que tu movilidad esté demasiado limitada para intentar estos ejercicios desde el principio. Incluso, el dolor puede ocurrir cuando doblas o extiendes la rodilla con el quiste de Baker.

Pero si no movemos la rodilla podemos causar rigidez, por lo que es mejor hacer ejercicios que mantengan la flexibilidad en la articulación.

Los estiramientos para un quiste de Baker incluyen el estiramiento del tendón de la corva supino, el estiramiento del cuádriceps de pie y el estiramiento del cordón del talón. Si realmente tienes dificultades con tu rango de movimiento, también puedes probar estiramientos de rodilla más básicos.

Existen ciertos ejercicios que pueden ayudar a reducir los síntomas desagradables asociados con el quiste de Baker. Aun así, esto no significa que debas realizar cualquier ejercicio.

Tan solo tienes que tumbarte boca abajo y doblar la rodilla hacia delante y hacia atrás; esto puede ayudar a estirar los músculos de la rodilla y aumentar tu movilidad. También puedes ponerte una toalla enrollada debajo del tobillo cuando estés acostado y estirar gradualmente la pierna puede ayudarte a enderezar completamente la rodilla.

Si tienes dificultades para controlar los síntomas a pesar de realizar los ejercicios y estiramientos adecuados para un quiste de Baker, acude a un fisioterapeuta o consulta con tu médico. Ellos pueden ayudarte a combinar diferentes estrategias de ejercicio indicados para el quiste de Baker con otras estrategias de manejo del dolor, como hielo, vendas de compresión o esteroides, que pueden ayudar a reducir la hinchazón y la inflamación alrededor de la rodilla.