Cualquier lesión es frustrante, pero una rotura puede hacer que te sientas derrotado. Ya no solamente te inquieta saber cuándo vas a poder volver a entrenar, sino en qué condiciones y cómo será tu regreso. Es posible que conozcas a alguien que se haya roto el ligamento cruzado anterior y ahora veas que tiene menos velocidad, menos confianza o que aumentó de peso durante la baja. No hay dos personas iguales, así que no te compares con nadie que haya pasado por una misma lesión.

Una rotura en el ligamento cruzado anterior probablemente te mantenga alejado del deporte entre 9 y 12 meses desde que te operes. Lo que está de tu parte es decidir qué tipo de atleta serás cuando vuelvas a entrenar.
A continuación te daremos algunos consejos para la recuperación, aunque antes analizaremos qué ocurre cuando te rompes este ligamento.

¿Qué provocó tu desgarro?

Un desgarro del ligamento cruzado anterior y sin impacto, sucede cuando la musculatura que rodea la rodilla no es lo suficiente fuerte como para absorber las fuerzas que se originan sobre ella. Por ejemplo, en sprints, regateos o caídas de un salto. Es probable que el músculo no esté muy fuerte porque la articulación se carga de forma incorrecta (por un control deficiente del cuerpo), esté demasiado fatigada (demasiado volumen de entrenamiento o carga como para recuperarse) o, simplemente, no tiene una fuerza adecuada general.

Cuando los músculos no son capaces de absorber completamente la fuerza, esta se acomoda en tejidos menos preparados (huesos, tendones o ligamentos) y se producen esguinces, desgarros y roturas.

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Proceso de recuperación después de la operación

Durante los primeros meses después de haberte operado, un fisioterapeuta te ayudará a recuperar la fuerza y ​​la estabilidad de la rodilla para poder volver a controlar el peso del cuerpo. Una vez que vuelves a tener el rango completo de movilidad en la articulación mediante la flexión y la extensión, y que demuestras estabilidad en la rodilla saltando, es hora de dar seguir avanzando.

La mayoría de los deportistas que han sufrido una lesión en el ligamento cruzado anterior vuelven a jugar entre nueve y doce meses después. Será entre el sexto y noveno mes cuando decidas qué tipo de deportista quieres ser antes de volver a entrenar. El entrenamiento de fuerza será clave en tu desarrollo atlético y necesario para la recuperación.

¿Qué tipo de deportista será después de la lesión?

Como te decíamos antes, el entrenamiento de fuerza es esencial para el proceso del desarrollo atlético. La fuerza hace de base para construir el resto de las cualidades atléticas, como pueden ser la velocidad y la potencia. Lo normal es que se realicen entrenamientos de pesas para que el deportista conecte la posición de su cuerpo con un patrón de movimiento técnico.
De esta manera, el deportista desarrolla coordinación neuromuscular. Es decir, se mejora la conexión entre la mente y el cuerpo, permitiendo que sean más equilibrados, coordinados y conscientes de su cuerpo en un espacio (propiocepción). Además, el entrenamiento de fuerza aumentará el control del cuerpo, la capacidad atlética y la fuerza absoluta y relativa.

Si te preocupas por realizar entrenamientos de pesas, te estás asegurando reducir el riesgo de volver a tener este tipo de lesión.

La fuerza mental es clave

Después de una lesión del ligamento cruzado anterior, incluso de cualquier otra lesión, es común que el deportista no se sienta igual que antes. Y esto no suele deberse a que haya perdido capacidad, sino a una falta de confianza y fuerza mental. Normalmente, nuestra mente es la encargada de jugarnos malas pasadas y hacer que nos rindamos antes de tiempo.

Al introducir un entrenamiento de fuerza después de la operación, el deportista gana confianza y le ayuda a ser más coordinado y fuerte. El levantamiento de pesas te permitirá desarrollar la confianza suficiente para no dar un paso atrás. Piensa que los mejores atletas son una combinación de fuerza, habilidad y fortaleza mental. Si no está seguro, será incapaz de demostrar cualquier tipo de habilidad.

¿Y qué hago si aumento de peso durante la recuperación?

Este es uno de los mayores temores que pasamos cuando nos lesionamos gravemente y tenemos que guardar reposo. En lugar de asustarte, aprende a manejar la situación. Estamos hartos de ver cómo personas muy activas se permiten comer grandes cantidades sin mucho miramiento. Pero después de una operación, tu nivel de actividad va a disminuir significativamente. Es un cambio que debes afrontar y establecer una ingesta de alimentos diferente a la que estabas teniendo hasta ahora.

No puedes dejar de comer. El cuerpo necesita las calorías suficientes para poder realizar el proceso de recuperación. Los alimentos que elijas para obtener esas calorías, serán determinantes en tu recuperación. Al tener menos actividad y poco uso muscular, el cuerpo tiende a “romper” los músculos para obtener fuentes de proteínas. Así que para evitar la pérdida muscular, procura obtener la cantidad suficiente de  proteínas en cada comida.
No olvides que la recuperación es un proceso que no puede lograse correctamente sin suficiente energía que la alimente. Y ten en cuenta también que al estar menos activo, liberas energía de forma más lenta.

Es mejor que no te preocupes tanto por el aumento de peso ni por la pérdida muscular, céntrate en la recuperación. Para el resto tendrás tiempo suficiente.