En múltiples ocasiones se habla de la importancia de vigilar el impacto del pavimento para un runner. Habrá días que corras en asfalto, otros por el campo, u otros en una cinta, y a cada zancada, se recibe un impacto acorde con tu peso y la dureza del suelo. Evidentemente esto lo sufre tu cuerpo, y sobre todo las rodillas, encargadas de recibir el mayor impacto en carrera.

A diferencia de otras partes del cuerpo, en la rodilla no tendremos nervios alguno, por lo cual evitar su dolor y prevenir dolencias será fundamental, ya que en caso de aparecer la única solución es acudir al médico y cruzar dedos porque no sea nada grave. Por ello hoy te ofrecemos cinco remedios y rutinas clave para prevenir lesiones y fortalecer las rodillas.

Composición ósea de la rodilla

Como de costumbre, será interesante conocer como está formada la rodilla, y sorprende su sencillez, pese a la importancia que tiene para el movimiento del tren inferior. Y es que la rodilla no es más que una articulación que se encargará de recoger al fémur y la tibia, articulándolos con la rótula. Acompañada de ligamentos que le den estabilidad y una cápsula articular que le rodea, eso es todo.

La rodilla será la articulación más grande del cuerpo y probablemente la más compleja también, al unir el muslo con la pierna y soportar casi todo el peso corporal cuando estamos erguidos. De esta manera queda más que claro el amplio desempeño de la rodilla en nuestro cuerpo, y el cuidado intensivo que debemos realizar para evitar lesiones como luxaciones, esguinces, roturas (estas en caso de impacto) u otras como la artrosis, que requerirían intervenciones quirúrgicas para su solución.

Tratamiento de la rodilla

Cinco consejos para cuidar tus rodillas

Esperamos que una vez hayas conocido la rodilla más a fondo estés deseando evitar dolencias con ella. Para ello estos cinco consejos pueden ayudarte sobre manera. Toma nota:

Cuida el calzado

Ya hemos avisado anteriormente de la gran cantidad de impacto que reciben nuestras rodillas a la hora de rodar, sea cual sea el pavimento sobre el que corramos. Pues bien, usando el símil de un coche, por mucho motor que tengamos las ruedas deben ser las correctas. De esta manera vigila tu pisada y elige una zapatilla acorde a ella. Recuerda consigo que las zapatillas no durarán para siempre, y partiendo de tu comodidad, piensa en cambiarlas cada 1000 kilómetros aproximadamente. Un gasto extra en zapatillas será un buen desembolso para impedir lesiones y molestias, desde luego.

Aprende a correr

Esto a algunos les sonará a chiste y otros casi a ofensa, pero en muchas ocasiones fruto de nuestra pisada o de la colocación del core, solemos hacer forzar a las rodillas más de lo común. No todos aprenden a correr correctamente desde el inicio, y por ello, no dudes en depurar tu técnica de carrera. Que no te avergüence preguntar o correr delante de un espejo. Junto a ello, un buen análisis biomecánico de tu pisada te hará salir de dudas.

Quizá puedes sacarle más partido a tu carrera, mejorar tiempos y evitar lesiones si cambias tu hábito de carrera. Siempre estás a tiempo.

Evita el sobreentrenamiento

Esto se resume en una operación matemática muy sencilla: a mayor número de kilómetros, mayor número de impactos en las rodillas. De esta forma, si excedemos nuestro kilometraje semanal, aumentará la fatiga y el desempeño del tren inferior.

Por ello, prográmate tu rutina de entrenamiento pensando de igual manera tanto en el esfuerzo como en el descanso, y al mismo tiempo evita correr de más ni hacerlo en condiciones desfavorables. Demasiada pendiente o un pavimento irregular terminarán desembocando en un mal entrenamiento. Busca tu rodaje más cómodo y mide tu desempeño.

Calienta

Calentar antes de rodar es casi una obligación, al mismo tiempo que estirar cuando acabemos la marcha. De nuevo, la lógica se impone. Si hemos calentado, nuestro cuerpo ya está en una temperatura óptima para correr, nuestro riego sanguíneo y circulación ha aumentado, y con ello el desempeño de los grupos musculares es mejor, más fluido. Bajo todo esto, la exigencia sobre las rodillas se reducirá a todas luces.

Al acabar, trabajar el tren inferior con estiramientos hará que volvamos en la medida de lo posible al estado previo al inicio del entrenamiento, dejando la musculatura en reposo. Esto, evitará más de un tirón también que afecte a nuestras rodillas.

Autocontrol

En este último consejo eres tú el verdadero juez. Y es que cada persona mide y sufre de una manera distinta la fatiga muscular. Nuestro consejo es vigilarla cuanto más mejor, y reposar todo lo que sea necesario. Si algún día te ves fatigado y tu tren inferior está pidiendo un descanso, no dudes en dárselo. Más aún sabiendo que a la fatiga muscular en muchas ocasiones le sigue la molestia física.

Controla, descansa y mide para evitar dolencias en la rodilla, ya que cuando hay dolor ya no hay vuelta atrás.