Probablemente las muñecas terminen por ser una de las regiones más afectadas de nuestro cuerpo ante rutinas de levantamiento de peso. Pese a su finura, lo cierto es que son las encargadas básicas del agarre de la mancuerna o de la barra, y por ello debemos prevenir cualquier mal movimiento para tenerlas en perfecto estado. Sin embargo, no suele suceder así, y en muchas ocasiones incluso no le damos toda la importancia que merecen.

Aguantando el dolor, o evitando simplemente la torsión en la que duele, tendemos a no cuidarlas o protegerlas, algo que podría desembocar en un problema mayor ya no solo en la muñeca, sino en un mal agarre de una unidad de peso que genere un destrozo mayor. Por eso hoy te recomendamos varias prácticas para empezar a valorar tus muñecas como se merecen.

Las muñecas no levantan peso

Esta frase tenemos que tatuarla en la mente a fuego. Y es que las muñecas tienen mucha importancia en las rutinas de entrenamiento por su labor de agarre, pero nada más. En muchas ocasiones bien por exceso de peso a levantar o por querer aguantar arriba el peso más de lo debido, pasamos a darle parte de ese peso a las muñecas, las que pueden resentirse con esguinces, abriéndose o generando contracturas.

De esta manera, será capital conocer el agarre de la máquina, el empuje que el ejercicio va a tener sobre las muñecas, y el peso que seremos capaces de levantar. Una vez tengamos estas tres cuestiones resueltas, podremos realizar cualquier ejercicio sin ningún tipo de problema.

Mujer levantando peso

También hay que ejercitarlas

Haz memoria por un momento de la cantidad de veces que has hecho flexiones el último mes. Ahora, piensa en las veces que has hecho rutinas de peso para pecho, espalda, hombros y un sinfín de grupos musculares más. Estupendo, ahora piensa cuantas veces has fortalecido las muñecas con entrenamiento específico. Probablemente esta última ninguna vez.

Los ejercicios de antebrazo, manos y muñecas, pueden ser tan sencillos como para realizarlos en casa luego de un entrenamiento. Con unos quince minutos cada dos días, llegaremos a tener unas muñecas preparadas para todo lo que le echemos. Escurrir un trapo, flexionar los dedos, hacer rotaciones en círculo o mover un martillo hacia arriba y abajo acabarán por fortalecer tu muñeca. Y apenas lleva esfuerzo.

¿Uso una muñequera?

Otro de los grandes debates unidos a las lesiones de muñeca es si usar una muñequera o no. La verdad es que por norma general es mejor no usarla, y trabajar las muñecas. ¿Por qué es contraproducente? Básicamente porque en muchas ocasiones sus cierres dificultarán un buen riego sanguíneo en la muñeca, quitando fuerza para los levantamientos del ejercicio. Además, por norma general las muñequeras deben comprarse tras el asesoramiento de un especialista, y no solemos hacerlo así.

Ir a la primera tienda de deportes que veamos y comprar una muñequera o unos guantes no suelen ser nunca la solución. Además, la amplia mayoría terminan por comprar los guantes y muñequeras para evitar ampollas y rozaduras. Si ese es tu problema, véndate las manos. Será más barato y no tendrá efectos negativos. Deja las muñequeras para posibles lesiones únicamente mejor.

Con dolor, no fuerces

Esta última parece evidente pero no lo es tanto. Muchas veces ante un ligero dolor en una rotación de muñeca, hemos tendido a evitar ese ejercicio que te producía dolor, pero cambiarlo por otro que no dolía tanto. El asunto está en que al final, a cambio de evitar forzar más una región dolorida, decidíamos forzar otra.

Si la muñeca te ha dicho basta abriéndose o teniendo una contractura, será momento de parar hasta que la recuperemos al 100%. Básicamente porque las muñecas serán nuestro agarre para el ejercicio, y no agarrar bien supondrá no levantar bien, y generar estiramientos innecesarios en otros grupos musculares. En un gimnasio la técnica es lo fundamental, y si las muñecas no responden, el resto del cuerpo lo sufrirá también.