Para nadie es sencillo comenzar con una rutina de gimnasio, y evidentemente todo tiene una curva de aprendizaje y un sobreesfuerzo inicial. Sin embargo, a veces la adaptación a una rutina de entrenamientos puede llevar consigo una serie de lesiones que debes conocer para evitar. Desde las clásicas agujetas a esguinces, un punto extra de cuidado te hará evitarlas. Te contamos las más frecuentes:

Busca siempre el punto de calor

Curiosamente, molestias como contracturas, agujetas o roturas de fibras suelen darse más por no estar en un punto óptimo de calentamiento muscular y de desarrollo cardiovascular y respiratorio que por el ejercicio en sí. Por ello, antes de pensar en cualquier ejercicio:

  • Calienta: Previamente a tu rutina de entrenamiento dedica un tiempo para algo de cardio (cinta para correr, bicicleta o similar), al mismo tiempo que haz una serie de estiramientos de tipo dinámico. Haciendo hincapié en los músculos que trabajarás en la serie de entrenamiento, no te olvides ninguno y hasta que no hayas sudado no pares.
  • Estira al acabar: Otro de los grandes errores que se suele cometer es dar por acabado el trabajo físico una vez la rutina ha terminado. No, para concluir, estira. En esta ocasión de manera estática, vuelve a hacer hincapié en los músculos que trabajaste y nota en cada uno que los pones en tensión. Dedica el tiempo que veas. Unos quince o veinte minutos es lo correcto.

Cuatro lesiones muy comunes

Agujetas

Son microrroturas musculares, las cuales serán difícil de evitar pero sí hay que controlar. Como saben  generan hinchazón y dolor muscular, en un grado que si bien no paralizarán nuestra actividad física prácticamente nunca si son tremendamente molestos. En otras ocasiones en las que sí terminarán por parar nuestra actividad física al dificultar movimientos, de manera que pueden ser un enemigo bastante importante.

¿Alguna solución mágica? Realmente no las hay, y de hecho algunas como el vaso de agua con azúcar no era más que un farol. Sin embargo, calentar concienzudamente y estirar en profundidad evitarán más dolores de los necesarios. Piensa que al estirar tu musculatura vuelve a su punto de origen, al mismo tiempo que al calentar das el aviso de que viene una actividad física imponente. Son esenciales ambos.

Tendinitis

Los tendones son haces de fibras que unen músculos y huesos, y en un entrenamiento de fuerza (casi la totalidad en gimnasio serán de este estilo) serán fundamentales ya que ejercerán tensión durante las repeticiones de nuestros ejercicios. Pues bien, la repetición hasta el fallo de algún ejercicio o una sobrecarga de peso puede llevar a dolencias en los tendones.

La solución en esta ocasión será la de aplicar frío, siempre en la zona precisa donde sentimos la molestia. Piensa siempre en los extremos del músculo como el lugar de donde aparece el dolor. Luego del hielo, estira suavemente buscando remitir el dolor. Masajea, y encuentra la causa al dolor para no caer en él reiteradamente y forzar una rotura.

Contracturas

Para este apartado, el protagonista no será el cansancio o la fatiga, sino la manera de realizar los ejercicios. Un mal gesto durante un ejercicio o una tensión profunda en una actividad que no lo requería llevará al dolor, contrayendo una serie de fibras o un músculo de una manera incorrecta.

¿Cómo se soluciona esto? Primero conociendo el funcionamiento de la rutina. Será fundamental, al mismo tiempo que estar con todos los grupos musculares estirados y en una temperatura óptima. Imagina que ya que fuerzas un músculo erróneamente, al menos no esté frío.

Roturas de fibras

Este es el punto máximo de dolor en unas primeras sesiones de entrenamiento, y aquí sí hablamos de una lesión seria. Hablamos del típico pinchazo en un músculo que revocará tu movimiento. Si es importante puede acabar en un hematoma.

La rotura vuelve a llegar de la tensión en exceso en un ejercicio, aunque en este caso hablaremos del plus de ser un músculo fatigado, con excesivo cansancio. No forzar hasta el fallo puede ser una buena solución. Junto a ello, de nuevo calentar sin prisas y medir tu actividad con una buena nutrición e hidratación siempre será un seguro para evitar posibles roturas.