¿Nos podemos lesionar el abdomen?

¿Nos podemos lesionar el abdomen?

Carol Álvarez

Es poco habitual escuchar que alguien ha tenido una lesión en el abdomen, es más, muchos desconocerán que es un músculo que puede sufrir desgarres o tirones. Tenemos asimilado que es un grupo muscular bastante fuerte y fundamental para nuestra postura corporal, por lo que nunca pensamos en que un mal movimiento puede ser fatal para el abdomen.

Es difícil provocar una lesión, pero deberíamos saber reconocerla para no confundirla con las agujetas. Normalmente se producen pinzamientos, desgarres o esquinces que resultan muy dolorosos al realizar cualquier movimiento. Las agujetas, en cambio, producen una molestia soportable. Mayormente, la aparición de una lesión en este grupo muscular es debido al exceso de peso que soportamos en la realización de abdominales.

Como ya te comentamos en anteriores artículos, no existen abdominales superiores e inferiores, el recto abdominal está compuesto por tendones que dan esa apariencia de músculos divididos.

¿Cómo se produce la lesión en el abdomen?

Lo más común es que los tirones o desgarres musculares en el abdomen vengan producidos por la realización de ejercicios vigorosos sin precaución. Normalmente, abusar del peso de una máquina de contracción abdominal favorece el desgarro del músculo. No por aumentar de peso sin previa preparación, vas a tener un abdomen más marcado. Recuerda que un recto abdominal marcado se debe a una menor cantidad de grasa en el cuerpo. Además, una lesión en el abdomen no solamente se nota por la parte delantera del tronco, también es posible hacerte daño en la zona lumbar o en los oblicuos.

Realizar abdominales en las que te doblas bruscamente puede producirte un tirón o un esquince. Incluso, no realizar de forma correcta los ejercicios de abdomen o las sentadillas. Es importante que cuentes con la ayuda de alguien profesional para que te guíe al iniciarte en la rutina de entrenamiento.
No obstante, también es posible que te hayas dado un golpe al practicar algún tipo de deporte de contacto, como el boxeo o el muay thai.

Otra de las causas más comunes es tener una zona lumbar bastante débil, estar agotado físicamente por el ejercicio o hacer algunos movimientos con la técnica inadecuada. Además, también es importante recordar que es calentamiento es una parte fundamental del ejercicio, por lo que el abdomen siempre está en peligro si no le dedicamos unos minutos previos. De igual manera, el estiramiento al terminar es un hábito que deberíamos acoger para evitar el sobre entrenamiento del abdomen.

El tirón puedes notarlo en la realización del movimiento, pero solo podrás reconocer el dolor al terminar de entrenar. La adrenalina puede «anestesiar» de forma natural el dolor y no darte cuenta de la gravedad hasta que entras en estado de reposo. De igual manera, si no descansas lo suficiente después de un entrenamiento intenso, estarás forzando a tus músculos y favorecerás la aparición de desgarres. El descanso es obligatorio, puedes llegar a lesionarte hasta cogiendo un producto en el supermercado.

hombre con lesión en el abdomen

¿Cómo lo reconozco? Principales síntomas

Es importante que no confundamos una lesión de abdomen con agujetas, hernias o apendicitis. El tirón abdominal es doloroso al tocarlo y suele provocar hinchazón o moratones. Además, puede acortarnos recorrido de movimiento (rigidez), espasmos musculares o dolor cuando hacemos algún movimiento con el abdomen.

Debido a que estas lesiones pueden provocar una rápida pérdida de sangre, es importante reconocerlas lo antes posible. Si sospechas de algún tipo de lesión abdominal, deberías acudir al médico de urgencia para que te hagan una valoración. Entre los síntomas más destacados debes buscar:

  • Dolor abdominal
  • Sensibilidad sobre el área lesionada
  • Abdomen rígido
  • Dolor de hombro y brazo izquierdo (bazo)
  • Dolor abdominal en el lado derecho y dolor en el hombro derecho (hígado)
  • Sangre en la orina (riñón)
  • Piel fría y sudorosa
  • Hematomas o manchas azuladas en el vientre, especialmente alrededor del ombligo
  • Náuseas y vómitos
  • Pulso rápido
  • Presión arterial baja

¿Tiene tratamiento la lesión en el abdomen?

El abdomen no es un músculo que podamos tener en reposo como el cuádriceps o el biceps. Es un grupo muscular fundamental para la postura y el desplazamiento, así que la recuperación puede ser un poco más lenta. Es por eso que cualquier dolor en esta zona nos resulta que tarda muchísimo más en curar.

Cuando estés descansando, aplica una bolsa de hielo sobre la zona lesionada durante unos 20 minutos, haciendo pequeños descansos. Lógicamente, no pongas el hielo directamente en la piel, puedes ocasionar quemaduras y agravarás la lesión. Si vas al médico, seguramente te recete algún analgésico para aliviar el dolor, aunque debe ser el especialista el que valore si solamente se trata de un daño muscular o existe algún problema subyacente. El hielo también puede ayudar a prevenir el daño tisular y anestesiar la zona.

En cuanto estés listo para volver a entrenar, recupera tu forma física de manera gradual. No fuerces a tus músculos, calienta y no repitas los errores que te han llevado a la lesión. Limita la actividad según las indicaciones para disminuir el dolor, la hinchazón y prevenir otras lesiones. No hagas ejercicio ni practiques deportes hasta que tu médico lo autorice.

No olvides realizar ejercicios de estiramiento suavemente cuando desaparezca el dolor por completo. Esto aliviará las agujetas y le dará la elongación correcta a cada músculo.

mujer con lesión abdominal

¿En qué deriva una lesión abdominal si no se cura?

Además del daño inmediato, las lesiones abdominales también pueden causar problemas más adelante. Es importante acudir a un especialista para valorar tu gravedad e intervenir cuanto antes.

Rotura de hematoma

Por lo general, el cuerpo puede reabsorber las acumulaciones de sangre (hematomas), aunque puede llevar varios días o semanas. Sin embargo, un hematoma a veces se rompe en lugar de reabsorberse. La ruptura puede ocurrir dentro de los primeros días después de la lesión, pero a veces la ruptura ocurre más tarde, en ocasiones incluso meses después.

La rotura de un hematoma del bazo o del hígado puede provocar una hemorragia potencialmente mortal en la cavidad abdominal. Si es en la pared del intestino puede permitir que el contenido intestinal se filtre hacia el abdomen y cause peritonitis. A veces forman una cicatriz cuando cicatrizan. Esta cicatrización puede causar un estrechamiento del intestino en ese lugar que conduce a una obstrucción intestinal, por lo general años después.

Absceso intraabdominal

Un absceso abdominal es una bolsa de fluido infectado y pus que se encuentra dentro de la cavidad abdominal. Este tipo de absceso puede encontrarse cerca o dentro del hígado, el páncreas, los riñones u otros órganos. En el caso de que hubiera una lesión de abdomen, puede ocurrir un absceso dentro de la cavidad abdominal si no se detecta una lesión en un órgano hueco.

En el peor de los casos, estos abscesos también pueden formarse después de la cirugía para reparar una lesión abdominal grave. De cualquier modo, el médico se daría cuenta de inmediato.

Obstrucción intestinal

A veces, se forma tejido cicatricial después de que cicatrice una lesión o después de una cirugía en el abdomen. Ese tejido cicatricial forma bandas fibrosas (adherencias) entre las asas del intestino. Por lo general, estas adherencias no causan síntomas, pero a veces otro asa de intestino se retuerce bajo una adherencia. Esta torsión puede bloquear el intestino (obstrucción intestinal) y causar dolor abdominal y vómitos.

Para evitar un mal cicatrizado, los expertos recomiendan masajear la cicatriz una vez que se hayan caído las postillas de las heridas. Esto evitará que la piel interna se adhiera a los órganos y causen durezas en el abdomen. En casos más extremos puede recomendarse la aplicación de tratamiento láser para volver a mejorar el cicatrizado.

Síndrome compartimental abdominal

Así como se hincha un esguince de tobillo o un brazo roto, los órganos abdominales se hinchan después de una lesión (especialmente si hubo una cirugía). Aunque generalmente hay suficiente espacio en el abdomen para tal hinchazón, la inflación no controlada finalmente aumenta la presión en el abdomen. El aumento de presión aprieta los órganos y restringe su suministro de sangre, lo que causa dolor y luego daño a los órganos.

Este daño relacionado con la presión se denomina síndrome compartimental abdominal. Es muy parecido al síndrome compartimental que puede ocurrir en la parte inferior de la pierna cuando se lesiona, por ejemplo, una fractura. El aumento de la presión abdominal eventualmente también puede aumentar la presión en otros tejidos corporales, como los pulmones, los riñones, el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central. El síndrome compartimental abdominal tiende a desarrollarse en personas con lesiones graves o lesiones que requieren cirugía.

Principales estiramientos para aliviar el dolor

A continuación mostraremos algunos ejemplos de ejercicios para reducir los dolores en el abdomen. Estos estiramientos pueden recomendarse para una afección o para rehabilitación, aunque primero se debe acudir a un profesional para que valore la situación. Empieza cada ejercicio lentamente.

Contracción de abdomen

  • Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas. Coloca dos dedos justo dentro de los huesos de la cadera para que puedas sentir los músculos de la parte inferior del abdomen.
  • Respira profundamente.
  • Mientras exhalas, tira del ombligo hacia la columna, como si estuvieras tratando de cerrar la cremallera de un par de jeans ajustados.
  • Debes sentir que los músculos de la parte inferior del abdomen se alejan ligeramente de los dedos a medida que los músculos se tensan.
  • Mantén la posición durante unos 6 segundos, pero no contengas la respiración.
  • Relájate hasta 10 segundos.
  • Repite varias veces al día e intenta mantener los músculos de la parte inferior del abdomen hacia dentro durante más tiempo a medida que se fortalece.

Acurrucarse

  • Túmbate con las rodillas dobladas y los brazos a los lados. Mantén los pies apoyados en el suelo.
  • Levanta la cabeza y los hombros de 8 a 10 centímetros. Al mismo tiempo, levanta los brazos hasta aproximadamente el nivel de los muslos.
  • Mantén durante 6 segundos.
  • Relájate y vuelve a tu posición inicial.
  • Repite de 8 a 12 veces.

Curl-up diagonal

  • Acuéstate con las rodillas dobladas y los brazos a los lados. Mantén los pies apoyados en el suelo.
  • Levanta la cabeza y los hombros. Al mismo tiempo, extiende ambos brazos hacia un lado.
  • Mantén durante 6 segundos.
  • Relájate y vuelve a tu posición inicial.
  • Repite de 8 a 12 veces.
  • Repite los mismos pasos del otro lado.
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