Es poco habitual escuchar que alguien se ha lesionado el abdomen, es más, muchos desconocerán que es un músculo que puede sufrir desgarres o tirones. Tenemos asimilado que es un grupo muscular bastante fuerte y fundamental para nuestra postura corporal, por lo que nunca pensamos en que un mal movimiento puede ser fatal para el abdomen.

Es difícil provocar una lesión, pero deberíamos saber reconocerla para no confundirla con las agujetas. Normalmente se producen punzamientos, desgarres o esquinces que resultan muy dolorosos al realizar cualquier movimiento. Las agujetas, en cambio, producen una molestia soportable. Mayormente, la aparición de una lesión en este grupo muscular es debido al exceso de peso que soportamos en la realización de abdominales.

Como ya te comentamos en este artículo, no existen abdominales superiores e inferiores, el recto abdominal está compuesto por tendones que dan esa apariencia de músculos divididos.

¿Cómo se produce esta lesión?

Lo más común es que los tirones o desgarres musculares en el abdomen vengan producidos por la realización de ejercicios vigorosos sin precaución. Normalmente, abusar del peso de una máquina de contracción abdominal favorece el desgarro del músculo. No por aumentar de peso sin previa preparación, vas a tener un abdomen más marcado.
Realizar abdominales en las que te doblas bruscamente puede producirte un tirón o un esquince. Incluso, no realizar de forma correcta las abdominales o las sentadillas.

El tirón puedes notarlo en la realización del movimiento, pero solo podrás reconocer el dolor al terminar de entrenar. La adrenalina puede «anestesiar» de forma natural el dolor y no darte cuenta de la gravedad hasta que entras en estado de reposo.
De igual manera, si no descansas lo suficiente después de un entrenamiento intenso, estarás forzando a tus músculos y favorecerás la aparición de desgarres. El descanso es obligatorio, puedes llegar a lesionarte hasta cogiendo un producto en el supermercado.

¿Cómo lo reconozco?

Es importante que no confundamos una lesión de abdomen con agujetas, hernias o apendicitis. El tirón abdominal es doloroso al tocarlo y suele provocar hinchazón o moratones. Además, puede acortarnos recorrido de movimiento (rigidez), espasmos musculares o dolor cuando hacemos algún movimiento con el abdomen.

Si no te crees capaz de saber diferenciar los síntomas, acude a tu médico para descartar cualquier enfermedad.

¿Tiene tratamiento?

El abdomen no es un músculo que podamos tener en reposo como el cuádriceps o el biceps. Es un grupo muscular fundamental para la postura y el desplazamiento, así que la recuperación puede ser un poco más lenta.
Cuando estés descansando, aplica una bolsa de hielo sobre la zona lesionada durante unos 20 minutos, haciendo pequeños descansos. Lógicamente, no pongas el hielo directamente en la piel, puedes ocasionar quemaduras y agravarás la lesión. Si vas al médico, seguramente te recete algún analgésico para aliviar el dolor. El hielo también puede ayudar a prevenir el daño tisular

En cuanto estés listo para volver a entrenar, recupera tu forma física de manera gradual. No fuerces a tus músculos, calienta y no repitas los errores que te han llevado a la lesión.

¿Cómo estirar el abdomen para evitar lesiones?

Limita la actividad según las indicaciones para disminuir el dolor, la hinchazón y prevenir otras lesiones. No hagas ejercicio ni practiques deportes hasta que tu médico lo autorice.

mujer con lesión abdominal

¿En qué puede derivar una lesión abdominal si no se cura?

Además del daño inmediato, las lesiones abdominales también pueden causar problemas más adelante.

Rotura de hematoma

Por lo general, el cuerpo puede reabsorber las acumulaciones de sangre (hematomas), aunque puede llevar varios días o semanas. Sin embargo, un hematoma a veces se rompe en lugar de reabsorberse. La ruptura puede ocurrir dentro de los primeros días después de la lesión, pero a veces la ruptura ocurre más tarde, en ocasiones incluso meses después.
La rotura de un hematoma del bazo o del hígado puede provocar una hemorragia potencialmente mortal en la cavidad abdominal. Si es en la pared del intestino puede permitir que el contenido intestinal se filtre hacia el abdomen y cause peritonitis. A veces forman una cicatriz cuando cicatrizan. Esta cicatrización puede causar un estrechamiento del intestino en ese lugar que conduce a una obstrucción intestinal, por lo general años después.

Absceso intraabdominal

Puede ocurrir un absceso dentro de la cavidad abdominal si no se detecta una lesión en un órgano hueco. Los abscesos también pueden formarse después de la cirugía para reparar una lesión abdominal grave.

Obstrucción intestinal

A veces, se forma tejido cicatricial después de que cicatrice una lesión o después de una cirugía en el abdomen. Ese tejido cicatricial forma bandas fibrosas (adherencias) entre las asas del intestino. Por lo general, estas adherencias no causan síntomas, pero a veces otro asa de intestino se retuerce bajo una adherencia. Esta torsión puede bloquear el intestino (obstrucción intestinal) y causar dolor abdominal y vómitos.

Síndrome compartimental abdominal

Así como se hincha un esguince de tobillo o un brazo roto, los órganos abdominales se hinchan después de una lesión (especialmente si hubo una cirugía). Aunque generalmente hay suficiente espacio en el abdomen para tal hinchazón, la inflación no controlada finalmente aumenta la presión en el abdomen. El aumento de presión aprieta los órganos y restringe su suministro de sangre, lo que causa dolor y luego daño a los órganos.

Este daño relacionado con la presión se denomina síndrome compartimental abdominal. Es muy parecido al síndrome compartimental que puede ocurrir en la parte inferior de la pierna cuando se lesiona, por ejemplo, una fractura. El aumento de la presión abdominal eventualmente también puede aumentar la presión en otros tejidos corporales, como los pulmones, los riñones, el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central. El síndrome compartimental abdominal tiende a desarrollarse en personas con lesiones graves o lesiones que requieren cirugía.