Todos los riesgos de crujir la espalda habitualmente

Es posible que te guste ajustar o crujir la espalda. Es un acto que se siente bien y aporta cierta sensación de satisfacción. Sobre todo cuando hemos estado trabajando sentados en el escritorio todo el día o no hemos salido de casa por los confinamientos. Sabemos la satisfacción que da girar la espalda y arquear la columna para hacerla sonar, ¿pero es peligroso?

A continuación conocerás lo que sucede cuando haces crujir la espalda (no te preocupes, en realidad no estás rompiendo nada), por qué es tan placentero y cuáles son los posibles riesgos. En general, es seguro crujirla. Sin embargo, es importante tratar los problemas subyacentes que harán que quieras dejar este hábito.

¿Qué sucede al crujir la espalda?

La columna vertebral aporta un apoyo fundamental al resto del cuerpo, manteniéndolo erguido y permitiendo que se mueva con fluidez. También protege la médula espinal, una columna de nervios que envía mensajes entre el cerebro y el cuerpo.

La médula espinal está rodeada por 24 vértebras, y entre cada una hay un disco, un cojín blando que absorbe el impacto y evita que los huesos se froten entre sí. Los ligamentos conectan las vértebras y los tendones unen los músculos a las vértebras.

Ahora bien, dentro de cada articulación hay un líquido espeso llamado líquido sinovial, que aporta nutrientes a las articulaciones y las lubrica para que se deslicen sin problemas. La ciencia, hasta ahora, ha descubierto que el crujido de nudillos hace que las articulaciones se separen y creen bolsas de aire dentro del líquido sinovial. Estas bolsas de aire son las emiten un ruido de estallido.

Sin embargo, el sonido también puede provenir de los tendones y ligamentos que se frotan contra las articulaciones cuando te estiras. Incluso, las articulaciones artríticas pueden hacer chirridos debido a la falta de cartílago.

Por otra parte, la espalda puede estallar o crujir por sí sola cuando se estira o se mueve de ciertas maneras. Esto podría deberse a daños en los ligamentos o cartílagos, deterioro de la cápsula sinovial u osteoartritis. Si esto sucede después de una lesión, podría ser el resultado de una disfunción articular por culpa de una fractura o un ligamento desgarrado, especialmente si se acompaña de dolor.

¿Es malo hacerlo todos los días?

Es posible que crujir la espalda más de una vez al día no sea la opción más saludable durante un período a largo plazo. Los síntomas de una afección de la espalda que requiere tratamiento incluyen dolor o malestar antes y después de manipular la columna. En lugar de seguir haciendo torsiones para crujir la espalda con demasiada frecuencia, realiza estiramientos y ejercicios suaves que ayuden a mejorar la fuerza, la flexibilidad y la postura.

Si sientes la necesidad de crujirla por algún tipo de malestar de tu columna, lo mejor es consultar a un profesional para que te dé un tratamiento e identifique las causas subyacentes. Hacer tronar las articulaciones sanas con demasiada frecuencia puede causar irritación y dar la sensación de que necesitamos seguir crujiendo la espalda repetidamente.

Hacer este hábito algo común podría ser un signo de una causa subyacente que puede necesitar tratamiento. Es cierto que puede aportar un alivio temporal, pero debes descubrir la causa subyacente y cómo puedes tratarla.

hombre que va a crujir la espalda

¿Por qué es satisfactorio?

Esto es un poco misterioso. No existe una respuesta científica definitiva a por qué las personas experimentan placer al romperse el cuello o la espalda. Pero puede deberse a la liberación de tensión y presión alrededor de los músculos, ligamentos, tendones y tejidos conectivos de la columna.

Después de mirar fijamente tu ordenador o encorvarte sobre el teléfono durante horas, la espalda puede sentirse bastante dolorida. Los músculos se tensan por culpa de la disminución del oxígeno y el flujo sanguíneo debido a la falta de movimiento.

Cuando estiramos profundamente la espalda para provocar un crujido, estamos alargando y aflojando esos músculos tensos, mientras les aportamos un flujo sanguíneo adicional, oxígeno y nutrientes. Además, crujir la espalda también aporta una liberación de endorfinas, que son conocidas como hormonas de la felicidad.

Peligros de crujir la espalda habitualmente

Sabemos lo placentero que puede ser darle un pequeño crujido a tu columna vertebral. Pero cabe la posibilidad de que puedas hacer más daño que bien en el proceso. Tienes que tener en cuenta que crujir la espalda de manera incorrecta o hacerlo con demasiada frecuencia puede provocar complicaciones. No lo hagas si te estás recuperando de una lesión, tienes un problema de disco o sientes dolor.

Una vez que se trona una articulación, se necesitan unos 20 minutos hasta que esté lista para volver a hacerlo. Esto le da tiempo a la articulación para volver a su posición original. No intentes crujir la espalda durante este tiempo, ya que podrías tensar los ligamentos. Además, debes evitarlo si tienes osteoporosis severa, cáncer de columna, alto riesgo de accidente cerebrovascular, una anomalía en la parte del hueso del cuello y entumecimiento, hormigueo o pérdida de fuerza en una extremidad. Para un ajuste espinal profesional, pide una cita con un quiropráctico, fisioterapeuta u osteópata.

A continuación conocerás los posibles efectos secundarios y riesgos en la salud de seguir haciendo esta rutina.

Puede desgastar el cartílago

El cartílago es tejido conectivo fuerte ubicado en los extremos de los huesos, incluidas las vértebras de la columna. Es un amortiguador que permite que los huesos se deslicen entre sí sin fricción y distribuye el peso de manera uniforme entre las articulaciones. Por desgracia, el cartílago no dura para siempre. Cada persona nace con una cantidad finita de cartílago, que es más grueso y saludable en las primeras etapas de la vida. Conforme pasa el tiempo, este cartílago se degenera lenta y naturalmente.

Es importante cuidar el cartílago y minimizar las actividades que aceleran la degeneración. Por lo que crujirse la espalda es agresivo y puede conducir a su degradación dentro de las articulaciones facetaria.

Promueve la hipermovilidad

La hipermovilidad es cuando se pueden mover fácilmente ciertas articulaciones más allá del rango de movimiento final normal. Aunque ser flexible es generalmente algo positivo, estirar demasiado las articulaciones puede provocar inestabilidad, dolor y lesiones.

Si eres hiper móvil, tampoco puedes estabilizarte. Como resultado, dependes de los músculos y tendones para hacer el trabajo de estabilización, lo que podría provocar lesiones repetitivas.

Podrías sufrir un derrame cerebral

Cabe mencionar que esto ocurre en situación muy raras y extremas. Hace dos años conocimos la noticia de que un hombre se crujió el cuello y se provocó un derrame cerebral. Aparentemente, se rompió una arteria del cuello que conducía al cerebro.

Aunque esta no es algo habitual, es posible que prefieras evitar crujir las extremidades y la espalda si tienes un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

Podrías lesionarte la columna vertebral

Si tiene una inestabilidad estructural subyacente, los crujidos pueden dañar la espalda. Los expertos aseguran que puedes correr el riesgo de lesionarte si tienes una infección que involucre la columna, un tumor, una lesión aguda o crónica (como una fractura o lesión de ligamentos) o estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal).

También debes dejar de hacerlo si has tenido hernias de disco. La manipulación espinal podría causar más hernias y compromiso neurológico. Incluso, deberías tener precaución con el deslizamiento de disco. Ocurre de manera rara, pero se puede irritar o mover en la dirección incorrecta.

masaje para evitar crujir la espalda

Consejos para evitar este hábito

Los expertos coinciden en que la mejor manera de dejar de crujirla es aliviar la raíz del problema: el dolor muscular. Aquí te proponemos las mejores ideas para corregir la postura y disminuir las lesiones.

Mantente activo

Cuanto más sedentario seas, más dolor de espalda tendrás y mayor será la necesidad de hacerla crujir. Si eres activo, no tendrás tanta tensión en la espalda. Cuando estés sentado en un escritorio, realiza pequeños descansos cada 45 minutos para levantarte y moverte. La ciencia asegura que la actividad física regular disminuye el riesgo de dolor crónico de espalda baja en un 11 a 17 por ciento.

Además, si teletrabajas en casa, será más sencillo adaptarte a nuevos hábitos, como hacer estiramientos o colocar una caminador debajo del escritorio.

Apoya la columna

La almohada lumbar de apoyo puede conducir a mejoras significativas en la postura y el dolor de espalda baja. Colocar un rollo lumbar en la parte baja de la espalda mejora la ergonomía. Así que si tiene la postura correcta, será menos probable que te sientas rígido. También puedes comprar una silla ergonómica que se adapte a tu columna.

Incluso, es una buena idea sentarnos sobre un balón de pilates para obligar a que nuevos abdominales se activen y controlen la postura. Esto hará que se fortalezca todo el tronco y se alivien las tensiones.

Estira suavemente

Reemplaza el crujido por actividades que sean igualmente efectivas para aliviar la tensión muscular, pero más productivas y constructivas para la salud del esqueleto, como el estiramiento controlado. La ciencia encontró una reducción significativa en el dolor de espalda baja entre las personas que siguieron una rutina de estiramiento.

También puedes acudir a realizar terapias de masajes con un profesional. Hay estudios que muestran mejoras en solo 10 sesiones de masaje con un terapeuta experto en reducciones del dolor de espalda.

Acude a un profesional para crujir la espalda

Si notas tensión persistente en la espalda o el cuello, busca ayuda profesional. La terapia física contra el dolor debe ser un tratamiento de primera línea para la molestia de espalda crónica. Busca un médico quiropráctico o fisioterapeuta que tenga formación en terapia física.

Él o ella puede crear un plan de estiramiento y fortalecimiento personalizado que se adapte a tus problemas individuales y anatomía. Es importante que no te decantes por un quiropráctico, ya que una mala manipulación podría hacerte polvo la espalda.