Existe la leyenda de que los baños de hielo surgieron cuando los levantadores de pesas perdían un levantamiento y se les castigaba saltando en la nieve para seguir con el entreno. Parece que se dieron cuenta de que la recuperación era más rápida al tener contacto con el frío, y la nieve pasó a convertirse en un espacio común para ganadores y perdedores.
Nunca sabremos si la leyenda es verdadera, pero los baños de hielo tienen una buena acogida entre los deportistas que quieren acelerar la recuperación después de entrenar o competir.

Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research comparó los baños de hielo con los baños de contraste, otra terapia bastante popular. En un baño de hielo tan solo te sumerges en agua helada. En cambio, en los baños de contraste alternamos entre meternos en agua helada y en agua tibia.

El baño de contraste no ayuda en la recuperación del dolor

En el estudio participaron 24 jugadores profesionales de rugby. Después de un entrenamiento, cada jugador se sometió a un baño de hielo, un baño de contraste o dedicó diez minutos a navegar por Facebook en su teléfono. Al cabo de los días, los jugadores fueron analizados y comparados para comprender qué medida había sido la más efectiva.

Los resultados confirmaron que el grupo que se bañó en hielo, se recuperó mucho mejor de todo; el grupo de control (Facebook) estaba muy cerca; y el de los baños de contraste mostró la peor recuperación para el dolor muscular. Incluso, apareció más hinchazón en las piernas.
Después de una semana, el grupo de los baños de contraste comentó que el entrenamiento se sintió un 25% más difícil de lo que lo sentían el grupo del baño con hielo.

¿Tenemos que huir de los baños de contraste?

Entiendo que en un primer instante pueda parecer totalmente condenatorio para los baños de contraste, pero vamos a ver cómo se realizó en esta investigación.
Cada jugador del grupo del baño con hielo se sentó durante cinco minutos, salió durante 2’5 minutos y regresó para los unos últimos cinco minutos. En cambio, en el grupo del baño de contraste, cada jugador estuvo en el baño de hielo durante un minuto, después en un baño de agua tibia durante un minuto y volvió a repetir la misma secuencia durante un total de diez minutos.

Sin duda, esta manera pone en desventaja al baño de contraste. Ese grupo solo experimentó un minuto en el baño con hielo antes de cambiar al agua tibia. Estoy convencida que no es tiempo suficiente como para obtener alguno de los beneficios que aporta el frío. Sin embargo, el baño caliente sí pudo ser suficiente para agravar la inflamación provocada por el entrenamiento.

Así que si queremos realizar baños de contraste, lo ideal es permanecer más tiempo en el frío.