A casi todos los deportistas nos ha pasado que hemos sufrido tendinitis a causa de un mal movimiento o por el sobreentrenamiento. Tendinitis es el nombre que se le da a la inflamación de los tendones, que son como cuerdas que mantienen unidos los músculos y huesos para permitir el movimiento de nuestro cuerpo. Cuando la tendinitis sucede en una zona específica del cuerpo, puede tomar otras denominaciones como codo de tenista o hombro de nadador, por ejemplo.

Si te encuentras en la situación de padecer ahora mismo esta molestia, es probable que te cuestiones si puedes realizar deporte o no. A continuación te damos la respuesta.

Debes prestar atención al dolor

Puedes hacer deporte, sí, pero sin llevar al límite su zona afectada por la tendinitis. No tienes que sufrir dolor mientras te ejercitas, o acabarás añadiendo más estrés al tendón y evitando su pronta recuperación. Cuando notamos dolor, debemos entender que nuestro cuerpo nos está alarmando de que algo no va del todo bien.

Si quieres seguir entrenando, prueba a realizar ejercicios que usen un rango de movimiento que no te cause dolor. Estarás trabajando tus músculos, pero sin llegar al rango que te produce dolor o forzamiento del tendón.

Sí puedes hacer ejercicio, pero sin forzar

Tan solo hace falta un poco de coherencia, entrena sin usar las partes de tu cuerpo que tienen tendinitis. Si no eres capaz de mover tu brazo de ninguna manera, no lo fuerces y olvídate de moverlo hasta que se cure por completo. No todos los ejercicios implican el uso del codo o el hombro, así que dale caña a tu tren inferior o el core. Incluso puedes apostar por sesiones de cardio de intensidad media.

¿Qué deberías tener en cuenta para entrenar con tendinitis?

Deja descansar la zona dolorida hasta que desaparezcan los síntomas o tu médico te de el visto bueno para retomar el ejercicio. Evita usar la articulación afectada para garantizar una pronta recuperación. Dependiendo del grado de la lesión podrás tardar unos días o varias semanas en sanar por completo.

Antes de entrenar, realiza un calentamiento adecuado para subir tu temperatura corporal y empieza a ejercitarte de manera gradual.  Si vas a mover la zona afectada para probar tu rango de movilidad, es importante que no cargues demasiado peso ni hagas movimientos explosivos.
Además, algunos expertos aconsejan estirar los músculos que rodean la articulación antes de empezar a entrenar.

 

Que hagas deporte sin utilizar la zona afectada no implica que sobreentrenes el resto de tu cuerpo. Es decir, si tienes tendinitis en el hombro, no puedes centrarte en entrenar la misma cantidad de días a la semana si tan solo vas a ejercitar tu tren inferior.

Puedes probar también a entrenar en la piscina para favorecer la rehabilitación. En el agua se reduce el estrés y el impacto de las articulares y tendones afectados. Evidentemente, si tu tendinitis viene dada por la natación, mantén reposo hasta una total recuperación.

Es importante que cuides tu hidratación y alimentación. Asimismo, si te sigue molestando en exceso, aplica hielo en las zonas doloridas después de entrenar.