Lesiones más comunes al pasear a tu perro y formas eficaces de prevenirlas

  • Las caídas y fracturas en dueños, especialmente en adultos mayores, son las lesiones más habituales al pasear perros.
  • El uso de correas extensibles, arneses y un entrenamiento insuficiente aumentan el riesgo de accidentes tanto para perros como para guías.
  • Prevenir lesiones implica educación canina, elección adecuada de correa, vigilancia constante y conocer las particularidades físicas de cada perro y persona.

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Llevar a pasear a nuestro perro es una rutina diaria que solemos disfrutar tanto nosotros como nuestra mascota. Sin embargo, pocos son conscientes de los riesgos reales de lesión que conlleva este momento tan cotidiano, tanto para el dueño como para el propio animal. Más allá de los beneficios físicos y emocionales que aporta salir a caminar con tu perro, no podemos obviar que determinadas situaciones pueden transformarse en una visita no deseada a urgencias o al veterinario.

En los últimos años, el número de incidentes relacionados con pasear al perro ha aumentado en paralelo al crecimiento de los animales de compañía en los hogares. Fracturas, caídas, heridas y otras lesiones afectan cada vez a más propietarios y mascotas. Conocer los tipos de lesiones más frecuentes y, sobre todo, las mejores estrategias para evitarlas marca la diferencia entre un paseo tranquilo y un accidente inesperado. Si quieres saber cómo salir a pasear con seguridad, sigue leyendo.

Panorama actual: aumento de lesiones al pasear perros

La popularidad de los perros como animales de compañía ha alcanzado cifras récord. Por ejemplo, en España hay más de 10 millones de perros registrados, superando de largo al número de niños pequeños según los últimos datos oficiales. Esta convivencia tan estrecha también ha traído consigo un incremento considerable de lesiones asociadas a los paseos.

Un amplio estudio realizado en Reino Unido estimó que las lesiones en manos y muñecas solo entre paseadores de perros superan los 23 millones de libras anuales en costes sanitarios. Además, los datos de emergencias en Estados Unidos reflejan más de 400.000 adultos atendidos en dos décadas por accidentes durante paseos con correa. Es especialmente significativo el aumento de estos incidentes entre personas mayores y mujeres, aunque cualquier persona puede verse afectada.

Lesiones más comunes al pasear a tu perro y cómo prevenirlas

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Entre las lesiones más recurrentes sufridas por los humanos al pasear perros, destacan:

  • Caídas y fracturas: Situaciones como resbalones, tropiezos con la correa o ser arrastrado por el animal son responsables de la mayoría de fracturas, especialmente en muñeca, cadera, dedos y tejidos blandos. Los adultos mayores tienen mayor riesgo de fractura y traumatismo craneal, con las consecuencias que esto conlleva para su salud e independencia.
  • Esguinces y lesiones articulares: Los tirones inesperados pueden provocar esguinces en muñeca, hombro, codo o incluso epicondilalgia (codo de tenista) y tendinitis muscular, especialmente con perros grandes y fuertes.
  • Contusiones y heridas: Un tropiezo o tirón brusco puede causar golpes, cortes en el suelo o en el mobiliario urbano, e incluso dislocaciones.

Según estudios, el 22,5% de las lesiones en paseadores están relacionadas con la mano y la muñeca. De estas, el 31% corresponden a fracturas de dedos, el 25% a fracturas de muñeca y un 24% a lesiones en tejidos blandos en los dedos. El motivo principal suele ser ser arrastrado por la correa, superando la fuerza del dueño y perdiendo el equilibrio.

Lesiones habituales en los perros durante el paseo

No solo los humanos sufren accidentes en el paseo. Los perros, en su afán de explorar y jugar, pueden lesionarse de diversas maneras. Las más frecuentes incluyen:

  • Caídas y roturas de ligamentos: Los perros muy activos, especialmente los jóvenes o con exceso de energía, pueden caerse al correr o saltar, provocando roturas de ligamentos y problemas en las articulaciones.
  • Atropellos: Despistes al cruzar la calle o perseguir una pelota pueden terminar en accidentes graves, siendo las extremidades las partes más vulnerables.
  • Quemaduras y cortes: Las almohadillas son delicadas y pueden verse afectadas por el calor del asfalto, picaduras, objetos punzantes o cristales. Los cortes y abrasiones también son frecuentes en parques y caminos poco cuidados.
  • Mordidas y peleas: Las interacciones intensas con otros perros pueden derivar en mordeduras, algunas graves si se produce una pelea inesperada.
  • Rotura de uñas: Un giro brusco, carreras o paradas repentinas pueden causar que las uñas se rompan, generando dolor y cojera si no se tratan a tiempo.

Factores de riesgo: edad del guía, tamaño del perro y equipo usado

Hay varios elementos que incrementan la probabilidad de incidente durante el paseo:

  • Edad y condición física del dueño: Adultos a partir de los 40 años, y especialmente los mayores de 65, son más vulnerables por temas de equilibrio, visión reducida y disminución de densidad ósea.
  • Tamaño y temperamento del perro: Animales grandes, fuertes o poco entrenados representan un mayor riesgo de tirones inesperados y caídas. Además, los perros jóvenes tienden a tirar más, dificultando el control.
  • Tipo de correa y arnés: El uso de correas extensibles o demasiado largas genera una mayor distancia entre perro y guía, permitiendo que el animal tome velocidad y tironee con fuerza. Los arneses corporales hacen que los perros puedan tirar con más intensidad que con collar, aunque son una opción más segura si se usan correctamente.

Las correas de nailon o retráctiles pueden generar picos de fuerza súbitos, mientras que la postura habitual del paseador —hombro adelantado, codo y muñeca flexionados—, puede lesionarse si el perro cambia de dirección repentinamente.

Lesiones compartidas: el peligro de un paseo descontrolado

No solo el guía corre riesgo. Un uso inadecuado de la correa o los arneses puede causar daños directos en el perro, como:

  • Lesiones traqueales y laríngeas: Particularmente en razas braquicéfalas como bulldogs o carlinos, si se usan collares de cuello convencionales y el perro tira con fuerza.
  • Tendinopatías por restricción del arnés: Los arneses con fijación delantera o trasera pueden afectar la movilidad de los hombros, desarrollando lesiones si se utilizan durante largos periodos.
  • Daños oculares: Un tirón brusco puede incluso provocar lesiones en ojos o glándulas.

El bienestar animal debería ser siempre una prioridad, junto con la seguridad del guía. Evitar tirones, seleccionar el equipo adecuado y reducir situaciones de estrés ayuda a minimizar lesiones en ambos.

Errores comunes al pasear al perro

Al analizar los incidentes más frecuentes, los expertos coinciden en algunos fallos que pueden evitarse:

  • Falta de entrenamiento y obediencia: No dedicar tiempo a educar al perro para pasear con la correa floja aumenta la probabilidad de accidentes.
  • Uso incorrecto de la correa: Enrollarla en los dedos o en la muñeca incrementa las posibilidades de fracturas y pérdida de control.
  • Falta de atención al entorno: No anticiparse a estímulos como otros perros, vehículos o bicicletas deja al guía vulnerable.
  • Sobreexcitación: Frases o gestos demasiado entusiastas antes de salir pueden disparar la energía del perro y hacer difícil el control.

Claves para prevenir lesiones: estrategias prácticas

lesiones al sacar al perro

A continuación, se presentan las principales recomendaciones de seguridad y prevención según expertos:

  • Conoce tus límites: Si tienes varios perros, considera pasearlos por separado, especialmente si suelen tirar, para reducir riesgos como caídas y lesiones.
  • Entrenamiento positivo y constante: Enseñar al perro a caminar a tu lado, detenerse cuando la correa se tensa y recompensar sus conductas correctas ayuda a evitar tirones.
  • Selecciona bien la correa y el arnés: Las correas cortas y resistentes ofrecen mayor control. Evita las extensibles en perros grandes o poco entrenados. Los arneses ajustados y de calidad previenen lesiones.
  • No envolver la correa en la mano o muñeca: Sostenerla en la palma y variar el brazo ayuda a distribuir esfuerzos y prevenir sobrecargas.
  • Adapta el paseo al entorno: Prefiere zonas abiertas y planas, revisa el estado del suelo para evitar quemaduras o cortes, y ten precaución en terrenos irregulares.
  • Vigila el estado físico del perro: No sobrecargues a animales mayores o con problemas articulares. Reposa si notas fatiga o sobreexcitación.
  • Consulta al veterinario ante cualquier duda: Cortes, roturas de uñas o mordeduras necesitan atención profesional para evitar complicaciones.

Para quienes siguen experimentando molestias articulares tras aplicar estos consejos, realizar estiramientos suaves después del paseo y ejercicios adecuados puede marcar la diferencia en su recuperación.

Consejos extra: bienestar animal y elección del mejor equipo

El correcto equipo puede prevenir daños en el perro y en el guía. Algunos expertos recomiendan el uso de collares tipo Halti o arneses de cabeza para perros de gran tamaño o difíciles de controlar, ya que redirigen la fuerza sin provocar tirones bruscos sobre el cuello. Sin embargo, requieren habituación progresiva para que el animal las acepte.

En cualquier caso, lo ideal es lograr pasear con correa floja y en calma. Premiar conductas correctas, evitar estímulos excesivos y mantener una vigilancia activa contribuyen a reducir notablemente las lesiones.

Disfrutar del tiempo con tu perro puede ser una experiencia segura y placentera si se toman las medidas preventivas adecuadas. Reconocer las lesiones más habituales, entender tus propias limitaciones físicas, escoger el equipo correcto y educar a tu mascota son aspectos clave para un paseo seguro. Mantener la atención en el entorno y realizar paseos tranquilos favorece la convivencia y minimiza riesgos.

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