Vivir con glaucoma implica adoptar una serie de precauciones en el día a día, especialmente en lo relativo a la práctica de ejercicio físico y a ciertos hábitos que pueden afectar la salud ocular. Aunque el glaucoma es una enfermedad silenciosa que avanza sin dar síntomas en sus primeras fases, los expertos coinciden en que llevar una vida activa y saludable puede ser beneficioso, siempre que se sigan las recomendaciones adecuadas. En este artículo, vamos a desgranar de forma exhaustiva y clara todo lo que se sabe hasta el momento sobre qué ejercicios están desaconsejados, cuáles se pueden realizar con seguridad, y qué otros aspectos hay que tener en cuenta para cuidar la visión cuando se convive con glaucoma.
Si tú o alguien cercano ha recibido este diagnóstico, es normal que surjan dudas sobre qué tipo de actividad física es la más conveniente y qué prácticas podrían poner en riesgo la presión intraocular. Aquí tienes la guía más completa, basada exclusivamente en la información que proporcionan los principales especialistas y clínicas de referencia, para que puedas tomar decisiones informadas y adaptar tu rutina a tus necesidades. Prepárate para descubrir todos los puntos clave sobre ejercicios prohibidos y precauciones en personas con glaucoma.
¿Por qué es tan importante controlar la presión intraocular en el glaucoma?
El glaucoma es una enfermedad que puede causar ceguera irreversible, ya que daña progresivamente el nervio óptico. La elevación sostenida de la presión intraocular (PIO) es el principal factor de riesgo para su desarrollo y progresión. Por eso, una vez diagnosticado, el control riguroso de dicha presión es fundamental para frenar el avance de la enfermedad y mantener una buena calidad de vida. Cumplir las indicaciones del oftalmólogo y tener en cuenta los factores que pueden favorecer un aumento de la PIO es esencial para preservar la salud ocular.
El ejercicio físico y el glaucoma: beneficios y riesgos

Lejos de lo que pueda pensarse, la actividad física tiene un papel relevante en la prevención y control del glaucoma, siempre que se realice de forma adecuada. Numerosos estudios demuestran que el ejercicio aeróbico moderado realizado de manera regular ayuda a reducir la presión intraocular y a mejorar la salud cardiovascular, beneficiando también la salud ocular. Sin embargo, existen ciertas actividades y situaciones que pueden elevar la presión intraocular de forma transitoria o sostenida, aumentando el riesgo de daño en pacientes con glaucoma.
¿Qué actividades físicas son más recomendables para personas con glaucoma?
Las investigaciones y la experiencia clínica apuntan que los ejercicios aeróbicos como caminar, correr de forma moderada y el ciclismo, realizados en intensidad ligera o moderada, son las opciones más seguras. Estos ejercicios mejoran la circulación sanguínea, aumentan la oxigenación de los tejidos y suelen reducir la presión intraocular tras su práctica. La regularidad en la actividad física, al menos tres o cuatro veces por semana, es clave para obtener beneficios sostenidos. La natación también puede ser una alternativa interesante, aunque con ciertas consideraciones sobre el tipo de gafas y la actividad subacuática.
Ejercicios de fuerza, pesas y actividades isométricas: precauciones necesarias
Las actividades que implican levantamiento de peso o ejercicios isométricos (mantener una postura o esfuerzo intenso sin movimiento, como en las planchas o el remo) requieren atención especial. Durante estos ejercicios, especialmente cuando se combinan con la maniobra de Valsalva (contener la respiración para hacer fuerza), la presión intraocular puede incrementarse de manera significativa, lo que podría ser perjudicial en personas con glaucoma.
Ejemplos de ejercicio que pueden aumentar la PIO peligrosamente son:
- Levantamiento de pesas, especialmente con cargas altas o en ejercicios como sentadillas, press de banca o peso muerto
- Ejercicios de calistenia intensa
- Flexiones de brazos tipo push-up
- Ejercicios en los que la cabeza se encuentra por debajo del corazón (como press declinado, abdominales invertidos, etc.)
Se recomienda optar por cargas bajas y repeticiones altas, evitar aguantar la respiración, y descansar lo suficiente entre series. En general, los entrenamientos cardiovasculares deben priorizarse sobre los de fuerza en personas con glaucoma, y siempre con supervisión médica si así se indica.
Yoga, pilates y posturas invertidas: ¿sí o no?

El yoga y el pilates ofrecen múltiples beneficios físicos y mentales, pero algunas posturas pueden representar un riesgo para quienes tienen glaucoma. En particular, las inversiones, que requieren mantener la cabeza por debajo del corazón (como el pino, la vela, el puente o el perro boca abajo), pueden provocar incrementos de hasta 10 mmHg en la presión intraocular. Por ello, las personas con glaucoma, especialmente si la enfermedad es moderada o severa, deben evitar o modificar estas posturas. Es recomendable informar al monitor sobre el diagnóstico y adaptar los ejercicios para evitar aumentos en la PIO.
Deportes de contacto y actividades de riesgo: recomendaciones
Los deportes de contacto como artes marciales, boxeo o rugby, y actividades que implican golpes o traumatismos oculares, están desaconsejados en pacientes con glaucoma. Asimismo, el submarinismo, el bungee y otras actividades con cambios bruscos de presión atmosférica pueden elevar la presión intraocular o dañar el nervio óptico. En natación, usar gafas demasiado ajustadas puede ser contraproducente, por lo que se recomienda optar por modelos que apoyen sobre pómulos y frente, sin presionar los párpados.
Posiciones y hábitos cotidianos que pueden aumentar la presión intraocular
Más allá del ejercicio, ciertos hábitos y posturas cotidianas pueden incrementar la presión intraocular:
- Evitar dormir sobre el ojo afectado; si ambos ojos están afectados, es preferible dormir boca arriba.
- No mantener la cabeza por debajo del nivel del corazón durante mucho tiempo, al agacharse, hacer tareas o descansar.
- Precaución con la maniobra de Valsalva (contener la respiración al hacer fuerza), en actividades físicas y cotidianas como expulsar mucos, levantarse de una posición o realizar esfuerzos.
- No forzar la vista al leer, coser o usar pantallas, y siempre usar gafas graduadas adecuadamente.
- Consultar antes de usar corticoides en tratamientos médicos, ya que pueden aumentar la presión intraocular.
Cómo debe ser la rutina de ejercicio en personas con glaucoma
Para aprovechar los beneficios del ejercicio y reducir riesgos, es recomendable:
- Priorizar ejercicios aeróbicos de bajo o moderado impacto, como caminar, trotar suavemente, bailar, nadar con precaución o montar en bicicleta.
- Evitar ejercicios que impliquen contener la respiración, levantar cargas elevadas o adoptar posturas invertidas.
- En entrenamiento de fuerza, escoger cargas ligeras y trabajar una extremidad a la vez para minimizar la elevación de la presión intraocular.
- Utilizar equipo adecuado, como gafas sin presión sobre los párpados y protección ocular en actividades de riesgo.
- Consultar siempre con el oftalmólogo antes de comenzar o retomar una actividad física.
Qué ejercicios y actividades están desaconsejados en el glaucoma
Las actividades y deportes que deberían evitarse o realizarse bajo estricta supervisión médica incluyen:
- Submarinismo y buceo con botella, por cambios bruscos de presión
- Bungee jumping y saltos con cuerda elastica debido a picos en la presión intraocular
- Culturismo y levantamiento de pesas intensas, especialmente con uso de sustancias y cargas elevadas
- Ejercicios de fuerza con cargas máximas y posturas invertidas
- Deportes de contacto con alto riesgo de traumatismos oculares
- Yoga o pilates en posturas como el pino, la vela, el puente o el perro boca abajo
- Gafas de natación demasiado ajustadas, preferir modelos que no presionen los párpados
- Ejercicios que impliquen contener la respiración o esfuerzos explosivos sin exhalar
¿Puedo nadar, viajar en avión o practicar deportes de altura?
Respecto a la natación, puede practicarse siempre que se utilicen gafas que no presionen los párpados, apoyadas sobre pómulos y frente. Los viajes en avión no representan un problema, ya que las cabinas están presurizadas y la presión intraocular no se ve afectada. Los deportes de altura, como el alpinismo, no incrementan el riesgo si el glaucoma está controlado, aunque los cambios rápidos de altitud pueden afectar la oxigenación del nervio óptico. Se recomienda consultar con el especialista en caso de duda.
Dieta y hábitos de vida saludables en el glaucoma
La alimentación influye en la salud ocular. Es recomendable seguir una dieta rica en vitaminas A, B2, betacarotenos, ácidos Omega 3 y Omega 6, presentes en zanahorias, tomates, aguacates, pescado azul, frutas cítricas, huevos y frutos secos. Debe evitarse el consumo excesivo de alcohol, tabaco y café; en su lugar, puede optarse por té. Mantener hábitos saludables, como una buena higiene del sueño y el cuidado de la salud dental, también ayudan a proteger el nervio óptico.
Factores de riesgo y cuándo consultar con el especialista
Algunas personas tienen mayor riesgo de desarrollar glaucoma o de que la enfermedad progrese más rápido. Se recomienda atención especial en casos con antecedentes familiares, alta miopía, edad superior a los 40 años, diabetes, hipertensión, traumatismos o cirugías oculares previas. Revisiones periódicas y consulta con el oftalmólogo antes de modificar la actividad física o los hábitos de vida son esenciales para un manejo adecuado.
Dudas frecuentes sobre el ejercicio y el glaucoma
Muchas personas con glaucoma se preguntan si pueden:
- Usar el ordenador o el móvil: Sí, siempre que no se fuerce la vista y las gafas estén bien graduadas.
- Leer o coser: Es posible, evitando esfuerzos prolongados y con la graduación adecuada.
- Recibir masajes o acupuntura: No hay contraindicación, salvo indicación médica en contrario.
- Tomar té: Puede consumirse con moderación.
Ante dudas específicas, lo mejor es consultar con el oftalmólogo antes de realizar alguna actividad.
Recomendaciones generales para personas con glaucoma
- Sigue siempre el tratamiento médico prescrito y no lo interrumpas sin consultar.
- Practica ejercicio físico regular, priorizando las actividades aeróbicas de baja o moderada intensidad y evitando aquellas que puedan elevar la presión intraocular o sean de riesgo.
- Informa a profesionales deportivos sobre tu diagnóstico para que puedan adaptar las rutinas a tus necesidades.
- Mantén hábitos de vida saludable: alimentación equilibrada, control del estrés, evitar tóxicos y revisiones oftalmológicas periódicas.
Comprender los beneficios y riesgos del ejercicio en el glaucoma permite ajustar la rutina de manera segura. Ante cualquier duda o cambios en la visión, consulta con tu oftalmólogo para recibir la orientación adecuada. Cuidar la salud ocular no significa renunciar a una vida activa, siempre que sigas los consejos de los especialistas y adaptes tus actividades a tu condición.