El periodo postparto es una etapa marcada por grandes cambios físicos, emocionales y sociales. Tras el nacimiento del bebé surge una pregunta clave: ¿Cuáles son los ejercicios que debería evitar para cuidar mi suelo pélvico y abdomen? Existen rutinas que aunque parezcan inofensivas, pueden poner en riesgo tu recuperación si no se adaptan a tu situación.
Tomar decisiones informadas sobre la actividad física tras el parto es fundamental para evitar molestias, lesiones y secuelas a largo plazo. A continuación te ofrecemos la guía más completa y actualizada para entender qué ejercicios están contraindicados para el suelo pélvico en el postparto, cómo abordarlos correctamente, los cuidados esenciales y qué alternativas te ayudarán a sentirte mejor cada día.
Por qué es tan importante cuidar el suelo pélvico tras el parto
Durante el embarazo y el parto, la musculatura del suelo pélvico y la faja abdominal sufren cambios estructurales significativos. Estos tejidos, flexibles y adaptables, posibilitan el crecimiento del bebé y la salida durante el parto, pero tras el nacimiento, recuperan su tono y función de manera progresiva, lo que puede llevar semanas o incluso meses. Por eso, empezar con rutinas inadecuadas demasiado pronto puede comprometer la integridad de estas zonas y agravar problemas como la diástasis abdominal, incontinencia urinaria, prolapsos o dolor lumbar.
Cada mujer vive una recuperación única; la rapidez y la respuesta del cuerpo dependen no solo del tipo de parto (vaginal o cesárea), sino del estado físico previo, los cambios hormonales, el grado de afectación de la musculatura y la gestión emocional de esta nueva etapa.
Entendiendo la diástasis abdominal y el suelo pélvico
La diástasis abdominal es una separación de los rectos del abdomen a lo largo de la línea alba, que se ensancha durante el embarazo para dar cabida al bebé. En el postparto, es común que permanezca abierta en mayor o menor medida, algo que debe valorarse antes de iniciar ejercicios exigentes.
Por su parte, el suelo pélvico es un complejo entramado de músculos y tejidos que sostiene las vísceras y controla funciones esenciales (micción, defecación, sexualidad). Tras el parto, este sistema está especialmente vulnerable. Forzar con actividades de impacto o presión excesiva puede acarrear lesiones como prolapsos, pérdidas de orina, gases vaginales o molestias durante las relaciones sexuales.
¿Cuándo es seguro empezar a hacer ejercicio tras el parto?
La recomendación general es esperar un mínimo de 15 días tras el nacimiento antes de iniciar cualquier actividad, siempre de forma progresiva y sin presión. Esto aplica tanto en partos vaginales como en cesáreas, aunque en estas últimas conviene tener especial vigilancia sobre la cicatriz y evitar ejercicios que generen tensión extra en la zona abdominal durante las primeras semanas.
La clave está en escuchar tu cuerpo y avanzar poco a poco. El regreso al ejercicio debe hacerse bajo la supervisión de especialistas en suelo pélvico y fisioterapia, adaptando cada rutina según tu evolución y evitando comparaciones con otras madres, ya que cada recuperación es distinta.
Ejercicios prohibidos en el postparto: ¿cuáles son y por qué evitarlos?

Tras el parto, hay una serie de ejercicios que representan un riesgo considerable para la musculatura debilitada. No se trata de eliminarlos para siempre, sino de posponerlos hasta que su práctica sea segura. A continuación encontrarás una descripción exhaustiva de las actividades que deben evitarse:
1. Abdominales tradicionales (crunches)
Los abdominales clásicos, como los crunch, sit-up, roll-up o variantes similares, generan una presión excesiva sobre la faja abdominal y el suelo pélvico. En esta etapa, la tendencia natural de la musculatura es abombarse hacia fuera con cada flexión, lo que puede acentuar la diástasis y sobrecargar el suelo pélvico, elevando el riesgo de lesiones como hernias o prolapsos. Incluso acciones cotidianas como levantarse bruscamente de la cama pueden tener este efecto.
2. Planchas y flexiones convencionales
Ejercicios de plancha frontal, lateral y flexiones requieren alta activación y control abdominal, algo que suele estar comprometido en las primeras fases del postparto. Su práctica temprana incrementa el riesgo de que la zona abdominal se distienda aún más, o que el suelo pélvico soporte cargas inadecuadas. Es preferible comenzar con variantes en cuadrupedia o apoyos controlados y solo avanzar cuando la musculatura esté preparada.
3. Actividades de impacto: correr, saltar, pádel
Deportes de impacto como el running, los saltos o deportes de raqueta someten al suelo pélvico y las articulaciones a vibraciones y fuerzas intensas. En el postparto, las hormonas hacen que los tejidos sean especialmente laxos y menos resistentes, por lo que el riesgo de incontinencias, prolapsos y lesiones articulares es mayor. Lo ideal es esperar al menos 6 meses y valorar individualmente con un especialista antes de retomar estas disciplinas.
4. Levantamiento de grandes cargas y ejercicios de fuerza intensos
Ejercicios de fuerza que implican levantar mucho peso suelen ir acompañados de maniobras de Valsalva (aguantar la respiración), lo que dispara la presión intrabdominal y repercute negativamente tanto en la diástasis como en el suelo pélvico. El trabajo de fuerza debe iniciarse con pesos ligeros, enfocado en el control postural y la conciencia corporal, y aumentar la carga de forma muy gradual y siempre bajo supervisión.
5. Ejercicios intensos de pilates y core
En disciplinas como el pilates, ciertos ejercicios requieren una exigencia abdominal elevada y pueden resultar contraproducentes en la etapa temprana del postparto. Movimientos como el «hundred», «roll up» o series avanzadas de abdominales deben posponerse hasta tener un adecuado control de la faja abdominal, reprogramación y fortalecimiento progresivo.
6. Hipopresivos y Kegel: precaución según el caso
Los ejercicios hipopresivos se han popularizado por sus beneficios para el abdomen y el suelo pélvico, pero no son aptos para todas las mujeres ni en cualquier momento. Están contraindicados si existe una diástasis importante, hipertonía del suelo pélvico o problemas cardíacos. De igual modo, los ejercicios de Kegel deben adaptarse en intensidad, duración y frecuencia en función de la valoración individual, siempre guiados por profesionales.
Otros ejercicios o movimientos a evitar:
- Ejercicios pliométricos o saltos de intensidad
- Movimientos bruscos o explosivos que involucran el abdomen
- Rutinas agresivas de abdominales con torsiones o tijeras
- Posturas de yoga que requieren gran extensión abdominal o presión sobre la pelvis
¿Cuándo se pueden retomar estos ejercicios?
El paso a rutinas más exigentes depende de muchos factores: el estado de la cicatriz (en caso de cesárea o episiotomía), el cierre de la diástasis, la valoración de la fuerza muscular y el control del suelo pélvico. Nunca debe basarse solo en el tiempo transcurrido desde el parto, sino en la recuperación real de cada mujer.
Por lo general, los ejercicios de impacto, fuerza intensa y abdominales tradicionales no deben retomarse antes de los 6 meses tras el parto, y siempre se recomienda consultarlo con un fisioterapeuta de suelo pélvico. La progresión debe ser personalizada, incorporando cargas y dificultad a medida que la musculatura lo permita.
Testea tu estado antes de empezar: abdomen y suelo pélvico

Antes de lanzarte a cualquier rutina, es fundamental conocer el estado de la faja abdominal y el suelo pélvico. Existen sencillos test y señales de alerta para saber si tu musculatura está lista para dar un paso más:
Test abdominal (faja abdominal)
- Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas, manos sobre el abdomen.
- Tose y observa la reacción de tu vientre: si se abomba hacia fuera, la musculatura está debilitada; si se recoge, está gestionando bien la presión.
Un abdomen que no controla la presión aún no está listo para ejercicios exigentes; toca fortalecerlo con movimientos suaves y progresivos.
Test del suelo pélvico
Señales como pérdidas de orina al estornudar, sensación de peso, entradas o salidas de aire vaginal, molestias en relaciones sexuales o dificultad para retener la orina indican debilidad pélvica. Si tras la cuarentena persisten estos síntomas, es hora de priorizar la recuperación específica antes de ejercicios generales.
Ejercicios recomendados para el postparto y la recuperación del suelo pélvico
Después de identificar los ejercicios prohibidos, es clave conocer qué actividades pueden ayudarte a recuperar fuerza, funcionalidad y bienestar sin riesgos para el abdomen o el suelo pélvico:
1. Ejercicios posturales y corrección corporal
El mejor aliado en las primeras semanas es el trabajo postural. Reeducar tu postura al caminar, al coger al bebé o incluso al sentarte favorece la recuperación, alivia la carga sobre la espalda y ayuda al cierre de la diástasis. Vigilar hombros y abdomen, caminar erguida y crecer hacia arriba (imaginando un hilo tirando de tu cabeza) son ejercicios fundamentales. Puedes consultar ejercicios específicos en ejercicios de Kegel para fortalecer el suelo pélvico.
2. Movimientos suaves y movilidad general
Activar la circulación con movilizaciones suaves de piernas, brazos y espalda reduce el dolor y la rigidez. Ejercicios ligeros en cuadrupedia, con fitball o bandas elásticas, y rutinas suaves de movilidad torácica son apropiados desde las primeras semanas.
3. Ejercicios de «cremallera» abdominal
Las cremalleras consisten en conectar la musculatura abdominal punto a punto, acompañando la respiración. Con cada exhalación, se imagina una cremallera desde el pubis al ombligo, activando abdominales profundos sin empujar hacia fuera. Es un ejercicio de conciencia corporal que favorece la reconexión muscular y prepara la zona para futuras rutinas más intensas.
4. Rutinas de fuerza progresiva
El trabajo de fuerza en el postparto debe empezar de menos a más, con ejercicios bipodales (ambos pies en el suelo) y enfocándose en glúteos, espalda y musculatura estabilizadora. El objetivo es mejorar el sostén de la pelvis y aliviar la presión sobre el abdomen y el periné. En este proceso, puede ser útil consultar técnicas de ejercicios que fortalecen el core.
5. Ejercicios de suelo pélvico adaptados
La famosa «gimnasia hipopresiva» y los ejercicios de Kegel pueden contribuir a la recuperación, siempre y cuando se realicen bajo indicación profesional y con una técnica exquisita. En caso de diástasis grave, hipertonía o tras cesárea, deben adaptarse y, en ocasiones, posponerse.
6. Ejercicios de respiración y diafragma
Trabajar la respiración profunda, movilizando el diafragma y expandiendo la caja torácica, ayuda a liberar tensiones, reducir el dolor lumbar y mejorar el control abdominal. Además, el yoga y técnicas de respiración preparan el cuerpo para rutinas más exigentes y aceleran la recuperación de la faja abdominal.
7. Trabajo específico tras cesárea
En casos de parto por cesárea, el cuidado de la cicatriz es crucial. Masajear suavemente la zona una vez caída la costra, vigilar la aparición de adherencias y revisar su estado con un fisioterapeuta ayudará a prevenir molestias futuras y optimizar la funcionalidad abdominal. En este proceso, puedes consultar ejercicios prohibidos para la recuperación tras cesárea.
¿Cómo diseñar una rutina postparto segura y efectiva?
La personalización es la clave. Antes de lanzarte a cualquier programa, realiza una valoración con profesionales especializados en fisioterapia de mujer y postparto. Ellos te indicarán los ejercicios más recomendados según tu caso y la progresión más segura.
- Empieza siempre con ejercicios suaves: respiración, cremallera abdominal, corrección postural y activaciones básicas.
- Valora tu evolución cada semana, repitiendo los test de abdomen y suelo pélvico.
- Introduce el trabajo de fuerza y movilidad a medida que tu cuerpo recupere el control.
- Evita rutinas monótonas: combina ejercicios de fuerza, movilidad, respiración y conciencia corporal para lograr una recuperación más global.
Recuerda que la constancia y el respeto a tu cuerpo son fundamentales. Incluso 20 minutos al día pueden marcar la diferencia, siempre que priorices la técnica y la calidad sobre la cantidad o la intensidad.
¿Qué ocurre con los ejercicios hipopresivos?
Los hipopresivos son muy útiles para reforzar el abdomen, mejorar la postura y recuperar el suelo pélvico, pero su práctica debe adaptarse al estado corporal de cada madre. Se recomienda esperar, al menos, 6 semanas tras un parto vaginal y 8 tras una cesárea antes de comenzar, prestando especial atención a la preparación del diafragma y la técnica respiratoria. Para profundizar, puedes revisar beneficios del pilates en el embarazo y postparto.
En casos de diástasis significativa (más de 3-4 cm), problemas cardíacos o inflamación intestinal, es preferible posponer los hipopresivos y centrarse en ejercicios de activación y reconexión abdominal básicos. El seguimiento de fisioterapeutas especializados es decisivo para evitar riesgos.
La evolución del abdomen y la barriga postparto

Muchas madres se preguntan cuánto tiempo tomará recuperar la figura previa al embarazo. La respuesta varía, pero el cierre de la diástasis y la remodelación muscular pueden requerir varios meses de trabajo consciente. Incluso si pierdes peso, si no se tonifican músculos abdominales y pélvicos, la figura no será la misma.
- Cuida tu postura día a día
- Fortalece glúteos, espalda y suelo pélvico
- Incorpora rutinas de respiración, cremalleras y ejercicios hipopresivos adaptados
- Revisa tu alimentación, evitando ultraprocesados, azúcares y alimentos inflamatorios
Si después de varias semanas tu abdomen sigue abultado o estancado, consulta con un especialista para revisar la diástasis y el estado digestivo.
¿Es recomendable utilizar fajas postparto?
El uso de fajas postparto está muy extendido, pero no son la solución milagrosa para recuperar el vientre plano. Su empleo continuado puede dificultar la reconexión neuromuscular y crear una falsa sensación de seguridad, impidiendo el trabajo real de la musculatura. Solo deben recomendarse en casos muy específicos y siempre bajo indicación profesional.
En lugar de recurrir a fajas o productos milagro, dedica tiempo a ejercicios conscientes de respiración, posición corporal e integración progresiva de rutinas adaptadas a tu estado físico.
La importancia de la valoración profesional y el acompañamiento
Contar con el seguimiento de fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y actividad física postparto es la mejor inversión en tu recuperación. Ellos podrán adaptar los ejercicios a tus necesidades, monitorizar el progreso, corregir la técnica y prevenir lesiones. Además, el apoyo emocional y la educación sobre el autocuidado son igual de esenciales para afrontar este periodo con confianza y bienestar.
Repite controles cada pocas semanas y no dudes en solicitar valoración si detectas molestias persistentes, falta de evolución o síntomas nuevos.
Alternativas seguras y eficaces para entrenar en casa en el postparto
No es necesario apuntarse a un gimnasio ni contar con maquinaria avanzada para recuperarte. El entorno doméstico, siempre que te permita concentración y tranquilidad, es perfecto para tu rutina postparto. Aquí algunas recomendaciones:
- Busca un espacio cómodo y seguro para entrenar
- Planifica sesiones cortas pero constantes, de entre 15 y 30 minutos
- Utiliza recursos sencillos: bandas elásticas, fitball, silla, esterilla
- Prioriza la calidad y la conciencia corporal: cada movimiento debe estar controlado
- Si tienes dudas, consulta programas online con seguimiento profesional o busca clases grupales para compartir el proceso con otras madres
Cuidados adicionales tras cesárea y atención a las cicatrices
El parto por cesárea implica atravesar varias capas de tejido abdominal. Es esencial prestar especial atención a la cicatriz y evitar esfuerzos excesivos en las primeras semanas. Una vez cicatrizada la herida externa, los masajes suaves y el trabajo de movilidad pueden evitar adherencias y molestias a largo plazo. Cualquier dolor, tirantez o anomalía debe ser valorada por tu fisioterapeuta.
El ejercicio tras cesárea debe comenzar lentamente, priorizando la movilidad suave, la respiración y la activación progresiva de la faja abdominal.
Errores más frecuentes en la recuperación postparto y cómo evitarlos
- Retomar rutinas intensas demasiado pronto: Por prisa en recuperar la figura se pueden provocar lesiones o cronificar síntomas como incontinencia o dolor lumbar.
- Ignorar el estado del suelo pélvico: No realizar valoración profesional ni adaptar la rutina a las necesidades reales del abdomen y el periné.
- Abusar de abdominales clásicos: Pensar que el trabajo abdominal tradicional es la vía más rápida para «bajar barriga» puede acentuar las disfunciones.
- Descuidar la postura diaria: Malas posturas al amamantar, coger al bebé o simplemente al caminar pueden retrasar la recuperación o agravar molestias en la espalda.
- Falta de constancia: La clave del éxito está en pequeños esfuerzos regulares, no en sesiones esporádicas e intensas.
¿Cuándo consultar con un profesional?
Debes pedir ayuda o solicitar una valoración si experimentas alguno de estos síntomas tras la cuarentena:
- Pérdidas de orina, gases o heces ante esfuerzo
- Dolor persistente en abdomen, espalda baja o pelvis
- Dificultad para controlar la micción o la defecación
- Abombamiento abdominal al realizar esfuerzos
- Molestias en relaciones sexuales
- Inflamación o dolor en la cicatriz de cesárea
Un control a los dos meses del parto con un fisioterapeuta de suelo pélvico es altamente recomendable para ajustar la recuperación a tus necesidades específicas.
Cómo influyen las emociones en la recuperación postparto
El bienestar emocional es igual de determinante que el físico. La maternidad puede ser una etapa de vulnerabilidad, inseguridades y cambios de ánimo. La gestión del estrés, la autoexigencia o la comparación con otras madres suelen influir en la adherencia al ejercicio y la percepción de la propia recuperación.
Rodearte de apoyo, buscar tribus, clases grupales, programas online o simplemente compartir dudas con otras madres puede ser de gran ayuda. Recuerda que cada experiencia es diferente y cada recuperación responde a tus propios ritmos y necesidades.
¿Qué papel juega la alimentación en la recuperación del suelo pélvico?
Una dieta equilibrada es el complemento perfecto para el ejercicio postparto. Favorece el cierre de la diástasis abdominal, mejora la digestión y reduce la inflamación. Puedes consultar en cómo fortalecer el suelo pélvico.
La recuperación global: constancia, adaptaciones y respeto al cuerpo
Volver a sentirte bien en tu piel tras el parto es un objetivo realista si se combinan ejercicio adaptado, alimentación saludable, apoyo emocional y paciencia. La constancia y el respeto a tu cuerpo son fundamentales. Cada pequeño avance suma a tu bienestar presente y futuro.
Escucha a tu cuerpo, celebra los logros diarios y no dudes en pedir ayuda cuando lo necesites. La inversión en cuidado propio es la mejor herencia para tu salud y para disfrutar plenamente de tu maternidad.
Al decidir retomar el ejercicio, la información y el acompañamiento profesional son tus mejores aliados. Elegir los ejercicios adecuados, evitar los que pueden comprometer tu recuperación y avanzar de forma consciente son la base para una recuperación efectiva y duradera. La constancia, acompañada de respeto y paciencia, marcará la diferencia en estos primeros meses tras el parto.