Los atletas profesionales más poderosos suelen recurrir a la terapia de flotación para recuperarse de sus entrenamientos. Algunos lo comparan a la sensación de estar dentro del útero, de hecho algunas instalaciones de llaman “habitaciones de útero”. Las sesiones de esta terapia duran entre 45 y 60 minutos, en los que estaremos metidos en una habitación insonorizada y flotando en bañador (o sin ropa) sobre una piscina de agua pequeña.

Te contamos todo sobre la terapia de flotación para que pienses en tomar alguna sesión después de tus entrenamientos.

¿Cómo funciona la terapia de flotación?

Meternos en una piscina con agua y sales de Epsom (para flotar sin esfuerzo), aporta una relajación y sensación única. Es como si estuviéramos suspendidos en el espacio, a una temperatura ideal y sin ruidos que interfieran en nuestros minutos relajantes.

Hay personas que llegan a dormirse sobre el agua; ten en cuenta que tienes que ponerte unos tapones en los oídos para evitar que te entre agua continuamente, así que será como sentirte como un bebé antes de nacer.

Esta terapia surgió en 1950, cuando John Lilly, neuropsiquiatra, creó un tanque de privación sensorial. Quería conocer cuáles eran los impactos psicológicos al eliminar completamente cualquier estímulo exterior.
Son muchos los atletas olímpicos que han probado este método, en el que han encontrado relajación, mejora de la circulación, eliminación de desechos metabólicos, acelerar la recuperación del entrenamiento y mejorar el rendimiento mental y físico.

Sensación parecida al Mar Muerto

La terapia de flotación llega a tener una gravedad incluso más densa que el Mar Muerto. Es conocida por su contenido en sulfato de magnesio, y durante años se ha usado para aliviar el dolor muscular, ¿pero es realmente real?

Según dice la teoría, al meternos en un baño con sales disueltas, nuestro cuerpo absorbe el magnesio y se logra reducir los calambres musculares. La duda surge cuando una investigación reconoce que las cantidades que la piel puede absorber son tan ínfimas que no merece la pena.

De hecho, afirman que la terapia de flotación sí aporta beneficios reales, pero seguramente sea por el combinado de la ingravidez y el agua. El agua con sal y la temperatura caliente del agua sí consiguen relajar por completo a los músculos. Aunque también hay que decir que el mayor beneficio de esta terapia es el que consigue crear en tu mente, ya que reduce el estrés notablemente.