Si eres una persona deportista, que además se interesa por la salud, habrás aprendido multitud de términos sobre lesiones y el cuerpo humano. La sinovitis es frecuente es muchas personas, pero no son capaces de identificarla. Estamos ante una inflamación o irritación de la membrana sinovial que cubre las articulaciones. Esa membrana crea un líquido llamado sinovial, que se encarga de reducir la fricción entre los cartílagos y los tejidos de las articulaciones, y las lubrica durante el movimiento para evitar su desgaste.

Todo esto tiene un síntoma bastante característico que es el aumento de la temperatura en la articulación, la hipersensibilidad o la inflamación debido al incremento de líquido que se produce. Así que si alguna vez has sentido el codo, la rodilla o el hombro muy caliente, quizá pueda deberse a una sinovitis articular.

¿Cuál es la causa de su aparición?

La sinovitis puede tener una multitud de causas: por un golpe, por una mala postura, por una torcedura, por enfermedad (reumática o gota) o, incluso, infecciosa. Una producción excesiva de ácido úrico y la acumulación de los cristales en la articulación a consecuencia del consumo de alcohol, insuficiencia renal crónica, hipertensión u otro tipo de enfermedades, puede también generar la aparición de sinovitis.

Suelen sufrirla las personas con artritis reumatoide y juvenil, aunque también están expuestas aquellas personas que hacen movimientos muy repetitivos de la mano, la muñeca, el codo o el hombro. Puede darse por la realización de deporte (aquellos que hacen movimientos repetidos de tobillo, cadera, rodilla) o, incluso, en trabajos con ordenador o en línea de montaje.

Tipos de sinovitis

Dependiendo del tiempo de aparición, puede ser: aguda (gotosa) o crónica (enfermedades reumáticas). También tendrá mucho que ver si la causa se debe a una zona localizada (como la sinovitis vellonodular) o a causa general (como la artritis reumatoide).
Existen casos de sinovitis subclínica, que es cuando la inflamación de la membrana no se detecta durante el examen del paciente, pero sufren dolor en la articulación y disminución de la movilidad.

Lo más común es detectar la sinovitis en un examen físico, en el que presenta inflamación, enrojecimiento y temperatura alta en una articulación; que además puede ser esponjosa al tacto. Es habitual también que el médico necesite realizar una extracción del líquido sinovial para confirmar la presencia de sinovitis.

¿Qué tratamiento existe?

Para tratar una sinovitis, tendremos que tener en cuenta cuál es la causa que la provoca y la tolerancia que tiene el paciente a determinados medicamentos. Normalmente, los médicos recomiendan tomar anti inflamatorios, aplicar frío, reposar y, en algunos casos, inyecciones de corticoides.
Será de gran ayuda incluir terapia física que reduzca el dolor, fortalezca la articulación lesionada y evite la pérdida de movimiento.

Por supuesto, de poco servirá automedicarte si un profesional no ha valorado la gravedad de tu lesión. Acude a un médico y, en todo caso, aplícate hielo para reducir la inflamación. Hay expertos que recomiendan combinar ciertas terapias con electroestimulación para relajar los músculos que rodean la articulación inflamada y disminuir el dolor e inflamación.

En su mayoría, la sinovitis se puede evitar. La primera recomendación es practicar ejercicio físico de manera habitual. Asimismo, deberíamos conocer cuál es la causa que nos genera esta molestia, por ejemplo, en una sinovitis gotosa lo que debemos hacer es mejorar nuestra alimentación. Lógicamente, existen causas, como la artritis reumatoide, que no se puede prevenir.