La epicondilitis, más conocida como codo del tenista, es una patología muy común entre personas que practican este tipo de deporte, aunque también puede aparecer por alguna otra acción en la que hagamos un movimiento repetitivo. Si estás sufriendo este problema, te aconsejamos continuar leyendo para conocer cuáles son los mejores ejercicios que mejoran la epicondilitis.

¿Por qué aparece la epicondilitis?

Esta lesión se produce por microrroturas, desgarros e inflamación de los tendones o ligamentos de la articulación del codo. En el caso de los tenistas, cada persona es particular, pero esta lesión podría producirse al realizar un movimiento descontrolado del brazo por golpear la pelota, al no agarrar bien el mango de la raqueta o hacer un ángulo de la muñeca poco favorecedor.
Aun así, también puede aparecer en otros deportistas por hacer movimientos repetitivos de pronación y supinación de la mano con el codo en extensión. Por ejemplo es algo que sucede mucho en ejercicios de tríceps o vasto externo.

¿Existe alguna manera de curarla?

En la mayoría de los casos con epicondilitis existe una recuperación eficiente a lo largo de un año, sin la necesidad de recurrir a operaciones. Lo más común es que se puedan recuperar entre 3 y 6 meses, pero en pacientes con roturas o lesiones graves pueden necesitarse tratamientos alternativos.

Existen ciertos ejercicios con los que lograrás fortalecer la zona lesionada e incrementarás progresivamente la autonomía muscular, para que se facilite el proceso de cicatrización y rehabilitación de los tendones o ligamentos dañados. Además, también son una buena opción para prevenir su aparición. En este caso, tendrás que realizarlos sentado, despacio y controlada, con un gran rango de movimiento pero sin que aparezca dolor.

Acude a un fisioterapeuta para que te aconseje en cuanto a tiempos y número de repeticiones, así como en la corrección de la técnica.

Ejercicios para mejorar la epicondilitis

  1. Sujeta una mancuerna y haz un giro de muñecas en dos direcciones.
  2. Coloca el brazo en un ángulo de 90º y realiza giros de antebrazo con una mancuerna elevada.
  3. Con el brazo flexionado, coge una mancuerna con agarre supino y haz giros de muñeca.
  4. Con la ayuda de una banda (o de tu otra mano), haz un estiramiento de los dedos con la postura de besar la mano.
  5. Coloca una banda elástica en los dedos de manera lateral y realiza estiramientos muy leves. No tienes que notar dolor, tan solo tensión.
  6. Realiza movimientos con los dedos, como si fueras Spiderman o estuvieses tocando unas castañuelas. Esto favorece a los flexores superficiales de los dedos y a sus articulaciones.
  7. Con el brazo estirado y la palma de la mano mirando hacia arriba, coloca una banda de resistencia en los dedos y realiza un estiramiento de la palma hacia atrás.