Una noche nos acostamos sin dolores y a la mañana siguiente nos levantamos sin poder girar el cuello a un lado. ¿Qué clase de magia es esta? Estoy segura de que todos hemos pasado por algún episodio de tortícolis en nuestra vida. Si eres deportista, lo normal es que la recuperación sea un poco más rápida, pero aún así podrás estar molesto varios días.

A continuación te contamos todo lo relacionado con la tortícolis para que puedas evitar más dolores cervicales.

¿Qué es la tortícolis?

La tortícolis no es más que una contracción muscular prolongada en la región del cuello que provoca dolor e incapacidad para moverse. Normalmente hace que la cabeza quede mirando hacia un hombro, mientras que el mentón se queda señalando el lado opuesto.

Este problema muscular puede aparecer a cualquier edad, aunque cuando se presenta al nacer significa que la cabeza del bebé se encontraba en una posición incorrecta mientras se desarrollaba en el útero.

Tipos de tortícolis

Dentro esta afección nos encontramos con cuatro tipos diferentes:

  • Tortícolis: causada por movimientos bruscos del cuello o malas posturas.
  • Idiopática: cuando la afección se produce sin una causa conocida.
  • Congénita: aparece dentro del útero, cuando el feto se ha colocado en una mala posición durante su crecimiento o se dan problemas en el riego del cuello del feto.
  • Espasmódica psicógena: sale por crisis espasmódicas del cuello acompañadas de dolores. Puede deberse por estrés o fatiga.

¿Por qué aparece?

Las causas de su aparición son dos:

  • Por una influencia genética, se considera hereditaria.
  • Como resultado de una lesión muscular provocada por una mala postura o movimiento brusco.

Aunque, como decíamos anteriormente, también puede darse por culpa del estrés o la fatiga.

¿Qué síntomas presenta?

Los síntomas de la tortícolis son de detectar muy fácilmente. Normalmente, las personas que sufren de tortícolis padecen dolor cervical, tienen un movimiento limitado en la zona del cuello y presentar rigidez del músculo esternocleidomastoideo. Además, podemos tener una postura anormal de la cabeza.

Por otra parte, es común presentar dolor de cabeza y ligeros temblores e hinchazón de los músculos del cuello. Evidentemente, se nota una limitación del movimiento.

¿Se puede evitar la tortícolis?

Como esta patología se adquiere por malas posturas, se recomienda tener especial cuidado en situaciones que puedan provocarla, como utilizar almohadas demasiado altas o bajas cuando dormimos.

Además, se recomienda prestar atención al hacer actividades cotidianas como pasar mucho tiempo hablando por teléfono con una postura forzada y poco ergonómica, la postura al estar frente al ordenador o si realizamos movimientos bruscos del cuello.

Realizar técnicas de relajación y estiramientos regulares de la zona cervical reducen el peligro de padecerla. Aunque es importante que no realices estiramientos cuando ya tienes la tortícolis. Puedes empeorar la inflamación de los músculos y empeorar la situación.

La tortícolis común se puede prevenir evitando las malas posturas cuando dormimos, cuando trabajamos con el ordenador, o al estar con el teléfono.

¿Cómo podemos tratarla?

Lo más importante para tratar la tortícolis es acudir a un fisioterapeuta para que valore tu situación. También puede realizar tratamientos con calor y recibir masajes, además de tomar calmantes musculares.