El trapecio es el músculo grande que tenemos ubicado en la base del cuello, y que se desliza hacia los omóplatos. Numerosas acciones pueden provocar espasmos en este músculo, llegando a necesitar incluso atención médica. A continuación te enseñamos por qué es necesario entender la causa de este síntoma y los diferentes tratamientos para relajarlo.

Los espasmos en el músculo trapecio pueden ir acompañados de rigidez, dolor, hormigueo y debilidad. Cuando un músculo tiene espasmos, todas las fibras internas se contraen al mismo tiempo. Estas fibras tensionadas cortan la circulación de la sangre hacia el músculo, por lo que se produce más dolor e irritación. La aparición de este dolor puede incluso hacer que los espasmos se intensifiquen. A diferencia de un calambre muscular, los espasmos no se liberan con el movimiento, de hecho, el músculo es incapaz de moverse cuando se produce un espasmo.

¿Qué causa los espasmos en el trapecio?

Los espasmos musculares normalmente se generan cuando el trapecio se rompe, se estira o se tensa demasiado. Esto puede deberse a una caída inesperada, por un continuo y repetido levantamiento de objetos pesados, por torcerse mientras levantas algo o por un movimiento brusco que fuerza en exceso el músculo. Los músculos del cuello y de la espalda son muy susceptibles a los espasmos porque suelen estar predispuestos a estar tensos en acciones del día a día.

¿Cómo se pueden tratar?

Para tratar un espasmo muscular en el trapecio, se recomienda frotar un cubito de hielo sobre la zona durante aproximadamente cinco minutos. Esto ayudará a estrechar los vasos sanguíneos y a liberar las fibras musculares tensas. También puedes tomar un medicamento antiinflamatorio como el ibuprofeno, para aliviar el dolor y la inflamación. Si los espasmos no desaparecen después de tres días, cubre el músculo con una toalla húmeda caliente durante unos 20 minutos. Esto estimulará el flujo de sangre y aliviará el dolor y la inflamación.

Además, sería conveniente que acudas a un profesional cuando tengas problemas de cuello o espalda. La aparición de espasmos repentinos acompañados de hormigueo, debilidad o entumecimiento podrían indicar algún tipo de lesión nerviosa o una ruptura del disco vertebral. En el caso de no ser tratados a tiempo, el dolor crónico de espalda puede debilitar los músculos y provocar atrofia. Además de incrementarse más dolor, este problema puede causar dificultad para caminar, conflicto con el control de la cabeza e, incluso, complicaciones respiratorias.