Una mala postura, o pasar demasiado tiempo frente al ordenador, entre otras causas, pueden provocar molestias cervicales. Éstas, a su vez, pueden derivar en otros problemas como dolores de cabeza, mareos o cambios en el estado de ánimo. Una tabla de estiramientos orientados a una zona concreta, puede mejorar mucho la condición de dicha área. Cuida tus cervicales con los siguientes estiramientos.

Llevar a cabo una serie de estiramientos orientados a las cervicales, pueden ayudar a disminuir los dolores o reducir el riesgo de que aparezcan. Estos contribuyen a mejorar la postura de la columna y a fortalecer la musculatura, de tal forma que mejore el estado de la región cervical, concretamente.

Si tienes una dolencia intensa causada por un mal movimiento o un latigazo cervical, es importante que sea el fisioterapeuta quien determine tu situación. Sin embargo, si lo que te ocurre es que notas cierta tensión acumulada en esa zona y sientes que necesitas aliviarla, estos estiramientos te interesan. Recuerda que no es necesario sentir un dolor extremo para empezar a cuidarte. Pasar demasiado tiempo frente al ordenador, con la mirada dirigida hacia el móvil o atravesar un periodo de estrés, son razones más que suficientes para empezar a practicar algunos ejercicios preventivos.

3 Estiramientos para cuidar tus cervicales

Los siguientes estiramientos te resultarán muy útiles ya que te ayudarán a corregir la postura corporal en la zona cervical de la columna, por lo que evitarás que se resientan tus vértebras. Además, al estirar la musculatura, se elimina la tensión y se relaja tanto el cuello como los hombros.

1-El primero y más conocido, es muy sencillo y de fácil ejecución. Lleva el brazo derecho por encima de tu cabeza, apoyando la palma de la mano sobre la oreja izquierda. A continuación, ejerce una ligera presión llevando tu mirada hacia la axila derecha. Es muy importante que dirijas bien la mirada, ya que no se trata de llevar la oreja al hombro, sino de estirar en un sentido “diagonal”.

2-Realiza el mismo ejercicio pero, esta vez, en lugar de mirar hacia la axila, debes mirar hacia el otro extremo de la “diagonal”. Apoya la palma de tu mano derecha en la cabeza, sobre la oreja izquierda. Mira hacia el lado opuesto a tu axila derecha y ejerce una ligera presión.

3-Lleva tu mano derecha sobre tu cara, justo debajo de la oreja izquierda. Al mismo tiempo, lleva tu mano izquierda a la cabeza, sobre la oreja derecha. Lleva la mirada hacia la derecha y empuja con mucha suavidad ayudándote de las manos. Bajo ningún concepto debes sentir dolor.

Aguanta 10 segundos y cambia de lado en cada uno de los ejercicios y hazlos 3 veces a lo largo del día.