Los deportistas, sobre todo corredores, suelen confundir el síndrome piramidal con el dolor del nervio ciático. Te vamos a contar qué es este síndrome y cómo podemos tratarlo o evitar su aparición.

¿Qué es el síndrome piramidal?

Es interesante que antes de describir la patología, conozcamos cuál es el músculo piramidal. Lo tenemos localizado en la parte posterior de cada hemipelvis y está unido por una rama al nervio ciático mayor. La confusión con el nervio ciático es común debido a que pasa por debajo del músculo piramidal; las contracciones de este músculo comprimen al nervio y pueden aparecer síntomas que lo confundan con la ciática.

Estamos ante un músculo pequeño, pero importante. Su función es rotar externamente la cadera cuando está por debajo de 90º de flexión. Si está por encima de 90º, rotará de forma interna la cadera. Cuando estamos de pie, es el músculo que estabiliza nuestra cadera y favorece su extensión.

El Síndrome del Piramidal pertenece también al síndrome del glúteo profundo. Presenta patologías en la cadera, pinzamientos en los isquiotibiales y femorales o lesiones del psoas. Normalmente son las mujeres las que suelen sufrir más esta lesión y la edad más común es entre los 40 y 50 años.
Cuando una contractura del músculo piramidal reduce demasiado el espacio por el que pasa el nervio ciático, aparecen los dolores como debilidad en las piernas, adormecimiento o la pérdida de fuerza.

¿Cuáles son las causas de su aparición?

Generalmente, el síndrome piramidal tiene su causa en el sobreuso del músculo, los espasmos musculares o la inflamación de los tejidos blandos que provocan la opresión del nervio. Si hablamos de microtraumatismos pueden deberse a que nos hemos sentado en alguna superficie dura, el running, el tenis o el ciclismo. Auque, en ocasiones, también aparece en los conductores profesionales.

Cuando tenemos dolores es porque, explicándolo a grosso modo, la cadena muscular posterior se ha acortado y ha provocado alteraciones en el funcionamiento de la pelvis y la zona lumbar.
Por ejemplo, un corredor de fondo que acumula muchos kilómetros, empieza a notar cómo sus piernas se debilitan y pierden la capacidad de estabilizarse. Sus rodillas van hacia dentro, provoca un adelantamiento de la pelvis y se crea el pinzamiento del nervio por el músculo piramidal.

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¿Cuáles son sus síntomas?

Sin duda, el dolor agudo te alertará de que algo no funciona bien. Suele empezar en el glúteo con un hormigueo o adormecimiento en las nalgas. Luego se extiende a la parte posterior de la cadera, muslo y pie.
Normalmente, quienes lo padecen, no soportan estar más de 20 minutos sentados ni son capaces de cruzar las piernas.

En cambio, la ciática provocada, por ejemplo, por una hernia discal, presenta un dolor que no es constante y que solo aparece cuando corremos, conducimos o subimos y bajamos escaleras. Asimismo, el deportista nota que le fallan las fuerzas y siente las piernas débiles.

¿Puedo prevenir el síndrome piramidal?

En general, esta patología nace en prácticas deportivas, por lo que debemos tener especial atencion en el entrenamiento para no provocar traumatismos ni estresar al músculo.

  • Estira y calienta correctamente antes empezar a entrenar. Aumenta la intensidad poco a poco y no hagas cambios bruscos.
  • Mantener una buena postura en todos los ejercicios, sobre todo al correr o caminar.
  • No fuerces si sientes dolor. El descanso es fundamental, así que hazlo hasta que desaparezca y si este persiste, acude a un médico experto.

¿Qué tratamiento existe?

Lo primero que debes hacer es acudir al médico para que diagnostique si estamos ante un dolor de ciática o síndrome piramidal. El tratamiento debe ser multidisciplinario y que incluya modificación de las actividades y fisioterapia. Se deben tratar los músculos que forman la cadena muscular: zona piramidal, lumbares, psoas, isquiotibiales, etc..

Como decíamos antes, el descanso es importantísimo, y tenemos que unirlo a la aplicación local de frío y calor para aliviar los síntomas. Quizá también se incluyan una serie de ejercicios y estiramientos que reduzcan la compresión del nervio ciático.

Tenemos que evitar posturas o movimientos que afloren las molestias. Ademas, es fundamental que modifiquemos las posturas al hacer deporte para fortalecer sin generar dolor en la zona.