La pubalgia o hernia del deportista es lo que comúnmente se conoce como un dolor agudo en la ingle. Es bastante habitual en deportistas que realizan actividades diariamente y cuyo dolor es un síntoma de una osteopatía dinámica de pubis. Te vamos a contar los diferentes tipos de pubalgia que existen, sus causas y cómo puedes prevenirla.

¿Qué tipos exiten?

Dependiendo de dónde se localice la lesión, existen tres tipos de pubalgia:

  1. Alta. Tiene su origen cuando se inflaman los músculos rectos anteriores del abdomen, siendo el dolor un problema producido en la musculatura abdominal.
  2. Baja. Los implicados en el daño son los músculos aductores, aunque este dolor suele afectar al aductor mediano.
  3. Mixta. Se presenta cuando se conectan ambos grupos musculares.

Los futbolistas son los que más sufren este tipo de lesión, ya que aguantan una gran carga de trabajo diariamente en esta zona, sin darle tiempo a una buena recuperación.

Síntomas

Como hemos dicho antes, es muy característico el dolor que se produce en la zona de la ingle y la parte baja del abdomen. Conforme pasan los días, si la lesión no mejora, el dolor se vuelve más agudo y empieza a irradiar hasta otros músculos. Incluso, los testículos suelen ser afectados por esta molestia.

La pubalgia no es una tontería, puede acabar afectando a movimientos tan simples como sentarnos, andar o cruzar las piernas. Si notamos dolor hasta en reposo, es síntoma de que la lesión está en un grado bastante avanzado.

¿Qué causa una pubalgia?

Su causa principal se debe a la acción repetida de todo el conjunto ligamentoso, muscular y óseo que se une entre los dos huesos del pubis. La acción de oposición de los músculos abdominales y la musculatura de las piernas puede crear a largo plazo un edema del hueso y de los tendones implicados.

Las causas de la aparición de la hernia del deportista pueden ser varias:

  • El sobreesfuerzo que se provoca en el abdomen y aductores o golpear al balón pueden provocar la descompensación entre los músculos o una sobrecarga.
  • Una predisposición corporal. Hay personas pueden tener una anatomía de la pelvis, musculatura o extremidades inferiores que les predisponga negativamente a sufrir este tipo de lesión.
  • Cambios frecuentes de superficies. Pisar en terrenos blandos y duros en un mismo entrenamiento.
  • Una mala preparación física.
  • No descansar los músculos.
  • Una caída brusca sobre los pies (después de un salto).

¿Se puede prevenir?

Claro, como en cualquier otro tipo de lesión, la pubalgia se puede evitar o, al menos, reducir el riesgo a sufrirla. Es importante que calientes debidamente antes de los entrenamientos y que conozcas la técnica de cada ejercicio. Un mal movimiento puede lesionarte muy fácilmente.

También te ayudará notablemente realizar ejercicios que fortalezcan la musculatura de la cadera, descansar cuando notes molestias o sobrecargas en los músculos, ejercitar los abdominales, aductores y abductores, y pasarte a los entrenamientos isométricos para evitar los impactos de las articulaciones.

No dejes que una lesión arruine tu entrenamiento. Siempre valorarás lo necesario que habría sido tomar precauciones para no lesionarte.