Las articulaciones principales suelen tener una estructura llamada bursa. Es una pequeña bolsa que contiene líquido sinovial, que podríamos decir que es como el lubricante para que los músculos y los tendones puedan realizar el movimiento adecuado. Cuando realizamos entrenamientos que nos sobrecargan o tenemos algún traumatismo por repetición, las bursas pueden inflamarse y provocar dolor.

La cadera está rodeada de varias bolsas que tienen esta función, pero concretamente puede verse afectado el trocánter mayor en el caso de los corredores. La trocanteritis o bursitis trocantérea es común en mujeres de 40-60 años, y puede llegar a afectar a casi el 15% de la población general en algún momento de la vida.

¿Qué es la trocanteritis?

En la cadera existen al menos 3 bursas que funcionan como amortiguadores. La más grande se sitúa entre los músculos glúteo mayor y glúteo medio, y permite que el tendón y el tensor de la fascia lata se deslicen por el trocánter mayor del fémur cuando hacemos movimientos de flexión y extensión de la cadera.

El trocánter es un saliente lateral del fémur, que está en la parte alta del muslo y que normalmente se puede tocar desde fuera.

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Foto: tratamientoblog.com

Cuando tenemos molestias en esa zona, lo normal que esté acompañada de un dolor agudo que irradia a lo largo del lateral de la pierna hasta la rodilla, o incluso el tobillo. La trocanteritis puede ser bilateral (en ambos lados de la cadera) o afectar solo a uno. Además, puede generar diferentes problemas, ya que realmente es una inflamación en el punto donde los músculos se «insertan» en el fémur.

Podemos estar sufriendo el síndrome cutáneo femoral lateral, que es un dolor que baja por el lateral de la pierna hasta el tobillo, paralelo al ciático. Son punzadas en un nervio sensitivo, sin función motora, pero provocan muchísima molestia. También es posible que tengamos el síndrome de la fascia lata, característico por ser un dolor que va desde la zona por encima del trocánter hasta por debajo de la rodilla.

Aunque parezca que no son lesiones muy invalidantes, la realidad es que se convierten en un suplicio para movimientos tan básicos como andar o tumbarnos de lado sobre la cama.

Ejercicios prohibidos y que debes evitar

Lo primero es acudir a un profesional para que evalúe la situación y considere la gravedad de la lesión. No obstante, quizá debería dejar de realizar algunos ejercicios que pueden aumentar el dolor en la trocanteritis.

Crunches con tirón de cuello

No soy muy amiga de este tipo de abdominales porque la mayoría realiza mal el movimiento. Al acomodar las manos en la nuca, cuando hacemos una flexión para levantar el tronco, estamos tirando del cuello, en lugar de hacer fuerza con el abdomen para separar los hombros del suelo. Si después de una serie de abdominales te duele el cuello, es porque lo estás haciendo mal. También es posible que fuerces la parte inferior de la espalda y generes más dolor en el trocánter.

Arado de yoga

Este es un ejercicio que me gusta bastante para sentir un estiramiento total en la espalda. No es una postura adecuada a cualquier nivel físico (se necesita flexibilidad y fuerza del core), y también está desaconsejado en pacientes con trocanteritis. Sin duda, la parte que más afecta al dolor es la que se tiene que doblar y hacer una mayor flexión.

Extensión estática de los isquitibiales

Es un estiramiento clásico, pero que puede generar bastante dolor con una lesión. Estar de pie, con las piernas estiradas y bajar el tren superior para intentar tocar el suelo con las manos, es uno de los peores movimientos en este caso. Además, solemos curvar la espalda para tocar el suelo y hacemos una mayor flexión.

Superman con balanceo

La postura de superman estática es bastante beneficiosa para la zona lumbar, pero si le añadimos el balanceo podemos estar incrementando la inflamación de la bursa. Es mejor que lo realices estático, en el caso de que no sientas molestia en esa postura.