En el último año se ha disparado la moda de las pulseras cuantificadoras o monitores de actividad, dispositivos encargados de medir nuestro rendimiento físico desde nuestra muñeca. Marketing, promociones de operadoras móviles y una bajada radical en su precio (podemos encontrar ya por quince euros una más que decente) ha hecho que se democratice el sector de un producto que hace un par de años era coto exclusivo de deportistas. ¿Pero sirven para mucho? Te explicamos su funcionamiento y puntos positivos a continuación:

¿Cómo funcionan?

Las pulseras cuantificadoras o monitores de actividad son dispositivos que gracias a un acelerómetro y un giroscopio registrarán nuestros movimientos. Una vez el acelerómetro realiza su cometido, es transformado en pasos, la unidad básica de cualquier pulsera cuantificadora. Por supuesto, al acelerómetro le acompañará un sistema interno que diferenciará un paso de un simple movimiento de muñeca, de lo contrario nuestros datos diarios serían muy poco fiables.

De igual manera, las pulseras cuantificadoras en su amplia mayoría registrarán el sueño y si este es profundo o no, gracias a la falta de movimiento que registra el acelerómetro. Será lo quieto que estemos lo que hace ofrecer un baremo de horas de sueño reales, y horas de sueño profundo.

Como complementos, el avance de la tecnología de cara a los cuantificadores les ha añadido interesantes funciones adheridas al deporte como la medición del ritmo cardíaco, el control de distancias por actividades físicas, cronómetro o medición de temperatura ambiente. Junto a ello, poder cambiar la música de nuestro móvil o recibir notificaciones de redes sociales han hecho que los monitores de actividad ya no sean solo cosa de deportistas sino también de la persona de  a pie que quiere un reloj más sofisticado (el mayor ejemplo es el auge del Apple Watch).

Seis puntos positivos

Ahora bien, ¿qué beneficios nos aporta una pulsera de actividad frente a un reloj cualquiera para realizar actividades físicas? Te enumeramos a continuación una serie de factores, y tuya es la decisión de hacerte con una o no:

1. Los datos diarios pueden motivarte: El hecho de llevar el cuantificador 24 horas al día en tu muñeca, hará que cada paso cuente, y que tu sueño ya no solo sea un compromiso sino un reto para aprovecharlo. Ante esto, puede convertirse tu vida en un desafío para darle más pasos y metros recorridos a la pulsera, algo que siempre es positivo. Subir por las escaleras o ir andando a cualquier sitio puede convertirse en un placer solo por superar tus marcas. Si esto funciona así, tener una es casi una obligación.

2. Aplicaciones muy sofisticadas como complemento: Si de por sí los datos de la pulsera te serán de gran ayuda, la amplia totalidad de ellas funcionan gracias a una conexión con tu smartphone vía bluetooth. A partir de ahí, cada marca dispondrá de una aplicación donde aglutinar tus datos y ofrecerte gráficas y comparativas que complementarán el análisis de tu actividad. Ponerte retos progresivos, alcanzar metas o incluso compartir en redes será el empujón definitivo para engancharte al cuantificador.

3. Evita el sedentarismo: Te faltan mil pasos y tenías pensado ir al súper cogiendo el coche. No, que te faltan mil pasos. Coges camino por las escaleras desde el quinto en el que vives y vas al súper y vuelves andando, la vuelta con peso además de las bolsas. Y todo por los datos. Ejemplos como estos demuestran que para muchos una pulsera cuantificadora le hace moverse mucho más.

4. Cada vez más accesibles: Si bien hace años solo marcas especializadas en deportes ofrecían modelos de cuantificadores, en la actualidad las grandes marcas de telefonía han entrado en el juego, y ante esto hay una gran paleta de modelos para elegir. Esta variedad ha tirado muchos precios completamente al suelo, y entre esto y la irrupción del mercado chino hace que por unos veinte euros tengas una pulsera completamente funcional.

5. Valorar el sueño: En muchas ocasiones se comenta que para la mayoría de la población dormir es un mero trámite. Sin embargo, conocer los malos hábitos que solemos realizar al dormir es un golpe de realidad suficientemente fuerte como para empezar a cuidar nuestro sueño. Así, con un cuantificador conoceremos qué tal dormimos, y tendremos el reto de mejorarlo también.

6. Ligeras y estéticas: Si bien antes las pulseras cuantificadoras eran más caras, también eran relojes más pesados y centrados en el ámbito deportivo. Sin embargo hoy día, podemos encontrar bandas muy ligeras, estéticamente bonitas hasta el punto de poder jugar con sus correas y llevarlas de una manera más funcional cuando no hagamos deporte. La infinidad de modelos permite esto, y evita tener que llevar un amasijo de plástico siempre en tu muñeca.