Prácticamente la totalidad de personas conciliamos el ejercicio físico con música para acompañarnos, hacernos la rutina menos pesada y por qué no, animarnos en el entrenamiento. Sin embargo, elegir que música usar o como escucharla no es un asunto baladí, sino que en muchas ocasiones podemos acabar entorpeciendo el entrenamiento por una mala elección. De esta forma, hoy queremos resumirte una serie de puntos clave para que la música no solo te acompañe en tus ejercicios, sino también para que le saques partido y te dé un plus de actividad.

Música según el ejercicio

Esto parece algo coherente y que todo el mundo hace, pero desgraciadamente no es así. La música estimula cuerpo y mente, y ante esto, la melodía que nos acompañe en la actividad física condicionará nuestro ejercicio. Por poner un ejemplo, puede ser hasta contraproducente escuchar dubstep en un rodaje suave, ya que terminará por acelerarnos y hasta agobiarnos. De igual forma, una sesión de spinning necesita la música, y nunca la veremos con arias de música clásica. ¿Por qué? Porque el compás y el ritmo incita a nuestro cuerpo a moverse en consonancia.

Nada de cables (si se puede)

Siempre hay que estar lo más cómodo posible para el entrenamiento, y en ocasiones podemos tener ropa y equipamiento completamente funcional, pero escuchar música con una cantidad de cable tal que termine por afectar la actividad. Ante esto, recomendamos dos posibles variantes:

  • Auriculares bluetooth: En la actualidad la tecnología acerca del bluetooth ha avanzado mucho, y ya sin gastar demasiado dinero podemos obtener unos buenos earphones sin cables que estén conectados a nuestro móvil. Nuestro consejo será utilizar unos de estos, dejando el móvil en nuestro macuto, o por el contrario lejos de la máquina (un bluetooth estándar aguanta unos diez metros de distancia). Así, no precisaremos de un pantalón con bolsillos ni llevaremos ningún peso, solo nos acompañará la música.
  • Si llevas cables, por dentro: En el caso de que finalmente necesites cables sí o sí, procura meterlos por dentro de la ropa. No será la primera vez que unos auriculares se enganchen con una máquina y acaben destrozados en el mejor de los casos, o tiren de ti y terminen haciéndote daño. Al acabar la actividad el cable acabará sudado sí o sí, pero más vale eso que una lesión por oír música.

Playlists definidas

Chica parada en el ejercicio eligiendo música

Otro de los asuntos controvertidos de oír música en un entrenamiento es que termina por desconcentrar y entretener. Buscar la canción que quieres oír o quitar la que te acaba de salir que odias te quita tiempo, y en medio de una serie eso es un error. Ante esto, preparar listas de reproducción antes del entrenamiento con las canciones que quieres oír hoy es lo mejor. Además, las puedes programar a la duración exacta de la rutina, de manera que una vez acabe la música ha acabado tu entreno.

Otra solución será siempre la radio, la que no te dejará espacio de elección, de manera que eliminará distracciones.

Mejor offline

En este punto más que seguridad o distracción, prima el funcionamiento. Y es que sobre todo en el running, en la mayoría de las ocasiones recurrimos al campo o a parques para realizar nuestras tiradas, y la cobertura suele ir y volver. Por esta razón, plataformas de streaming online como Spotify o Deezer pueden fallar y dejarte sin música en cuanto te adentres en la naturaleza.

La solución a esto no será otra que descargar tu propia música y no depender de cobertura. Si no, aplicaciones como la propia Spotify ya ofrece la posibilidad de configurar listas de reproducción offline, de manera que puedas llevar la música sin preocupación alguna.

Si va a afectar, no escuches nada

Y la última parece evidente pero no suele estar tan claro. La seguridad debe primar siempre, y la música es una gran fuente de distracción. De hecho la usamos para eso. Por ello, si hay peligro escuchando música, paremos con ella.

El ejemplo más claro es el running. Cuando corramos, es recomendable en cruces y pasos de peatones quitarnos al menos un auricular y vigilar en todo momento la circulación. De cara al ciclismo, lo más seguro será olvidarnos de la música con auriculares, aunque sí podríamos dar uso a un altavoz portátil si queremos que la música nos acompañe.