Aprende a elegir un sillín para la bici con estos consejos

Aprende a elegir un sillín para la bici con estos consejos

Sofía Pacheco

Las bicicletas llegan con un sillín y en la mayoría de casos ese sillín estándar es suficiente para nosotros, pero tras varios usos es probable que nos dañe la zona íntima, nos duelan los glúteos, nos sintamos incómodos, falte agarre y seguridad, sintamos mucho los baches, etc. Por eso queremos facilitar la búsqueda de un nuevo sillín para bicicleta con estos sencillos consejos.

Las molestias que sentimos muchos ciclistas se deben a un sillín inadecuado o mal ajustado. A lo largo de este texto vamos a aprender a elegir y colocar el sillín de nuestra bicicleta. Es algo a lo que seguramente nunca le hemos echado cuenta, hasta que nos hemos parado a pensar.

El sillón de nuestra bicicleta es donde apoyamos la cadera y, por ende, todo el peso del cuerpo. Asimismo, es quien recibe gran parte de las vibraciones, por lo que ha de ser resistente y adaptado a nuestras necesidades, es decir, si somos de carretera, de paseo los domingos o de montaña.

Vamos a extendernos lo que sea necesario para dejar claros como elegir un sillín para la bicicleta. Entre todos los aspectos, hay 2 donde tenemos que prestar mucha atención, una son las medidas de nuestros isquiones y otro la forma del sillín. 

No recomendamos guiarnos por marcas, si un diseño o color es más bonito que otro, ni tampoco por dinero. Tengamos en cuenta que se trata de nuestra salud, nuestra comodidad y nuestra seguridad.

Mucho más allá de los isquiones

Puede que ahora mismo no sepamos ni dónde están los isquiones, pero son los huesos en los que nos apoyamos cuando nos sentamos. Estos huesos forman parte de la cadera y van a ser determinantes a la hora de elegir un nuevo sillín para la bicicleta.

En el caso de los hombres, si el sillín está mal ajustado y ya de por sí no es un asiento adecuado, se pueden provocar lesiones más o menos graves en la zona genital. Esto se debe a que cuando nos montamos en una bici no nos sentamos normal, sino que vamos muy inclinados hacia delante. En esa inclinación, lo que hacemos es rotar la cadera hacia delante y esto provoca que el huevo púbico bloquee los nervios y vasos sanguíneos que riega la zona genital.

Un sillín para bicicleta de carretera

Es por eso por lo que muchos hombres y algunas mujeres sienten que la zona que le ha quedado adormecida, hay molestias e incluso puede desembocar en problemas graves de salud.

Para evitar estos problemas, dolencias, malas posturas y dolores en los glúteos por falta de amortiguación en los isquiones, lo mejor es tener en cuenta el ancho, la forma, el acolchado y el ajuste del sillín para bicicleta.

Consejos para encontrar el sillón adecuado

La importancia de los isquiones no se queda solo en el apartado anterior, sino que va más allá. Al ser el principal receptor del peso del cuerpo, debemos encontrar un sillín que abarque su ancho, además de tener en cuenta otros factores.

Encontrar el ancho perfecto

Desde ya recomendamos ir a una tienda especializada en bicicletas para que nos realicen el test del ancho del sillín. Si en la tienda no nos hacen el test, podemos coger un trozo grande de cartón, colocarlo en un escalón, silla, suelo, o alguna superficie dura y estable y sentarnos encima. Sí, esas dos hendiduras son nuestros isquiones y ese es el ancho mínimo que debe tener nuestro sillín.

La distancia entre los isquiones no es estándar, cada hombre y cada mujer tiene la suya y no depende de la estatura ni del peso. Más bien está relacionada con la estructura ósea de cada uno de nosotros.

La forma del sillín sí importa

Este aspecto se enfoca más en los hombres dado que ellos tienen genitales en el exterior y eso hará que descarten decenas de sillines antes de encontrar el sillín perfecto.

  • Planos: También los hay cóncavos, y ambos son los favoritos de miles de ciclistas en todo el mundo. La gran mayoría de los sillines estándar que tenemos en la actualidad son cóncavos con una pequeña elevación en la zona de los isquiones. Los planos dan mayor libertad de movimientos y favorecen al ciclista sobre todo en modalidades de velocidad.
  • Alas: tenemos alas planas o curvas, y es algo similar a lo anterior. Si el sillín para bicicleta tiene las alas curvas nos ofrecen más libertad de movimiento y se recomiendan para largas horas de ciclismo. Sin embargo, las alas planas dan más firmeza a la hora de pedalear.
  • El largo y la punta: son dos aspectos de vital importancia cuando se trata del sillín para bicicleta. A esta zona se le conoce popularmente cono la nariz del sillín. Colaboraba estrechamente en la liberación de la presión de la zona perineal. Si es corto y de punta estrecha favorece a los ciclistas con piernas anchas o aquellos que van muy tumbados hacia delante. Sin embargo, los sillines para bicicleta que son largo y base ancha, favorecen a los ciclistas que van más erguidos.
  • Canal anti prostático: un punto clave para los hombres, y es que este tipo de sillines está especialmente diseñado para liberar espacio de la zona sensible mediante un hueco que se crea en el centro del propio sillín.

Una bicicleta con sillín rojo

El tipo de ciclista que somos

No sirve el mismo sillón para los ciclistas de paseo los domingos que para aquellos ciclistas que hacen rutas largas de varias horas y poro la montaña. Cuando vayamos a la tienda, deberemos ser sinceros y contar qué tipo de ciclista somos.

  • Ciclista profesional: será aquel que use la bicicleta muy a menudo. En este caso, debemos evitar los sillines muy mullidos y acolchados, ya que suelen provocar muchas molestias e incomodidades. Lo mejor en esta opción es un sillín para bicicleta con material firme que cumpla con todo lo que hemos explicado antes, es decir, que cubra la distancia de nuestros isquiones y que tenga hueco para los genitales.
  • Ciclista ocasional: será aquellos que usan la bici pocas veces al mes y no suelen darse palizas muy grandes. Si nuestro uso es recreativo y de ocio, lo mejores un sillín mullido, grande y que cubra bien la zona de los glúteos. Si realizamos ciertas carreas al mes y hacemos usos intensivos de forma esporádica, lo mejor será o comprar un sillín intermedio, o comprar dos e ir cambiándolo según el día.

Ajustar el sillín

Da igual que compremos el sillín perfecto para nosotros si no lo ajustamos bien. Si lo ponemos muy alto, genera grandes molestias al aumentar la presión en la zona íntima y provoca rozaduras. Si el sillín lo ponemos muy bajo, también tendremos molestias en espalda, cadera y rodillas.

La medida perfecta se consigue multiplicando la longitud de nuestra entrepierna por 0,88. Para medir debemos estar descalzos y medir desde el suelo hasta la pelvis, podemos ayudarnos de un libro o carpeta que coloquemos entre nuestras piernas y hará de tope al llegar a la zona íntima.

Para saber a qué altura ponemos el sillín, debemos localizar esa medida que nos ha dado nuestra entrepierna multiplicada por 0,88. Para ello, colocamos el metro en el eje de pedaleo y siguiendo la línea del tubo del sillín vamos buscando nuestra medida y a esa altura colocamos el nuevo sillín. La altura debe estar por encima del sillín no para lela a este ni por debajo.

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