El calor es uno de los drenadores de mayor rendimiento. El aumento de temperatura durante el entrenamiento altera muchos de los procesos del cuerpo, como la eficiencia en la producción de energía. Incluso, podrían hacerte enfermar por suponer cambios de temperatura en comparación al exterior. Aunque el cuerpo humano es inteligente para mantenerse fresco y a salvo de los problemas, los deportistas siempre buscan cierta ventaja. Hace poco más de un mes, vimos cómo Rafa Nadal usaba un chaleco de refrigeración en su duelo ante Dominic Thiem con el fin de reducir el calor corporal que se generaba por el clima.

El chaleco de refrigeración está ganando popularidad en los últimos meses por ser funcional en personas con esclerosis múltiple que tienen sensibilidad al calor. Como es una curiosidad que llama la atención, un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning, quiso saber cómo de efectivo sería un chaleco de enfriamiento para los deportistas.

¿Se logra reducir la pérdida de calor con el chaleco de refrigeración?

Cuando hacemos ejercicio, gran parte de la energía destinada a realizar un movimiento se desperdicia como calor. Esto ocurre en casi cualquier proceso químico de la naturaleza y, por supuesto, en el cuerpo humano. Para enfriar el cuerpo, dicen que debemos colocarnos un chaleco frío mientras descansamos durante el entrenamiento. El frío reducirá el exceso de calor y podremos volver a la acción mejor que si no lo usásemos.

En el estudio, los investigadores compararon a los deportistas que usaban el chaleco durante cinco minutos a la sombra con aquellos que tan solo permanecían en la sombra, durante la misma cantidad de tiempo. Midieron la temperatura, las percepciones del calor y realizaron un análisis de orina.
El grupo con el chaleco de enfriamiento no experimentó enfriamiento mayor en su cuerpo, en comparación con los que tan solo se quedaron sentados durante el mismo tiempo. Tampoco hubo diferencia entre otros factores, como la frecuencia cardíaca, el esfuerzo percibido durante la actividad o la sed. De hecho, las únicas diferencias fueron que la piel que estuvo en contacto con el chaleco hizo terminó más fría.

Para los atletas que buscan aumentar su rendimiento, parece que no existe una buena razón para usar un chaleco de enfriamiento. Incluso, cuando se usa como método para prevenir enfermedades afectadas por el calor, los investigadores advierten de los peligros.
Ya que el chaleco redujo las percepciones de los deportistas, los investigadores plantearon la hipótesis de que podrían desconocer también sus temperaturas centrales y se podrían estar elevando a niveles peligrosos.

Parece que con sentarse a la sombra y beber agua estaremos consiguiendo el mismo efecto que con un chaleco de refrigeración.