Elegir unas gafas de natación de forma correcta suele ser todo un desafío. Muchas veces escogemos las primeras que vemos en la tienda, sin prestar mucha atención a los detalles. ¿Elegirías unas zapatillas de running al azar? Si la respuesta es no (debería serlo), con las gafas de natación pasa lo mismo.

A la hora de comprar unas gafas, debemos acudir a una tienda especializada; no nos sirve un hipermercado ni una tienda de todo a 1€. Ten en cuenta que buscar proteger tus ojos del cloro de la piscina o del agua del mar; por lo que tenemos que fijarnos muy bien en la forma, el tamaño, el color de la lente y el material del que está hecho.

Detalles a tener en cuenta

Es recomendable que te pruebes varias gafas antes de decantarte por una, ya no es solo por la marca, sino por la comodidad que te aporte al llevarlas. Debes sentir sujeción, pero no una presión que te provoque jaquecas. Lo mejor es que optes por unas que tengan ajuste regulable para poder adaptártelas a tu cabeza; si eliges unas estándar, te arriesgas a que con el uso vayan dando de sí.

Las lentes son otro factor bastante importante. Dependiendo de dónde realices tu entrenamiento, debes escoger una lente de color o una de espejo y oscura. Si vas a nadar en el exterior, compra unas de espejo, con protección a la radiación ultravioleta y polarizadas; si vas a entrenar en interior o con días nublados, adquiere unas con lentes de colores que también estén polarizadas.
La mayoría suelen traer tratamientos antivaho y antirayones, pero todos sabemos que no duran todos los baños que querríamos. Por eso, existen sprays que contienen fórmulas para seguir manteniendo la lente en el mejor estado posible.
Por supuesto, debes ser consciente de que no todos tenemos el mismo puente nasal, por lo que la montura variará. Existen gafas regulables también en la zona del puente, así que estate atento antes de comprarlas.

¿Cómo se colocan las gafas?

Aquí viene otro paso importante: la colocación. Si vas a nadar en el mar, lo más seguro es que no uses gorro ya que nadie te lo exige, pero te recomendamos que lo lleves para una mayor sujeción y para proteger tu cuero cabelludo de la sal marina y la arena.

Dicho esto, puedes colocar tus gafas por fuera o por dentro del gorro. ¿Lo mejor? Llevarlas por dentro para evitar que se te resbalen. Además, si estamos hablando de unas gafas de ajuste regulable a tu cabeza, acuérdate de colocar la doble tira al mismo nivel de tus ojos o un poco por encima, pero evita que esté por debajo.
Para saber si las gafas son correctas a tu cara, coloca las lentes sobre tus ojos y ejerce un poco de presión. Notarás una succión completa que impedirá que el agua penetre en tus ojos mientras nada.

Antes de encontrar tus gafas perfectas, seguro que vas a tener que probar unas cuantas. ¡No te rindas!