¿Sabes cuáles son las ventajas de un procesador de alimentos?

No lo neguemos, todos alguna vez hemos optado por un plato precocinado y ultraprocesado antes que ponernos a comprar ingredientes y después a mezclarlos. Pues un procesador de alimentos lo hace por nosotros, lo de preparar y mezclar, no lo de comprar, lo sentimos. Es un gran olvidado que vive bajo la sombra de los robots de cocina, cuando en realidad son muy similares.

Los procesadores de alimentos están a medio camino entre una simple batidora y los robots de cocina. A lo largo de este texto vamos a saber qué es un procesador de alimentos, qué hace exactamente, las diferencias con una batidora y un robot de cocina, y en qué hay que fijarse para comprar el mejor procesador de alimentos de entre todas las opciones que tenemos delante.

¿Qué es y para qué sirve el procesador de alimentos?

Se trata de máquinas que están un escalón por debajo de los robots de cocina, aunque comparten multitud de funciones, solo que no son inteligentes y están algo limitados. Un procesador de alimento, dicho con otras palabras, es una máquina o utensilio de cocina eléctrico que nos ahorra tiempo y nos facilita la vida, sobre todo a la hora de cocinar comida saludable. En el mercado existen multitud de modelos que se adaptan a cada cocina (por tamaño), a cada bolsillo (por precio), y a cada tipo de cocinero.

Los procesadores de alimentos nos ayudan a aprender a cocinar, consiguiendo mejores resultados, en menos tiempo. Es una inversión importante, pero si aprendemos a usarlo, nos alegraremos cada día de haberlo comprado, porque se acabó el tener que cortar todo a mano.

Para que nos hagamos una idea, con una máquina de este estilo podemos realizar todo esto:

  • Rallar.
  • Laminar.
  • Picar. (verduras, granos, semillas, etc.).
  • Montar claras y batir huevos.
  • Hacer cremas de semillas.
  • Helados y granizados.
  • Mermeladas de frutas secas.
  • Salsas y patés vegetales.
  • Amasar.
  • Exprimir.
  • Licuar.
  • Triturar.

Diferencias con una batidora

Aparte del aspecto físico, donde la batidora es alargada y tiene unas aspas de pequeño tamaño junto con un vaso de plástico, normalmente. También existen otras diferencias, como los procesos, ya que como hemos visto, los procesadores de alimentos tienen multitud de funciones y otro detalle importante es que trabajan sin líquidos.

Sin embargo, las batidoras sí pueden trabajar con líquidos creando batidos de frutas, sopas, cremas fluidas, hummus, sorbetes, helados siempre y cuando todos los ingredientes estén congelados, moler frutos secos, triturar alimentos que no sean muy consistentes, etc.

Por otro lado, el procesador de alimentos está varios escalones por encima y una vez que lo probamos, no podemos deshacernos de él, ya que se convierte en un accesorio imprescindible en nuestro día a día. Gracias a este utensilio de cocina podemos realizar funciones sin que nuestras manos sufran, y funciones que no podríamos lograr realizar de forma tan perfecta si no fuera con la ayuda de esta máquina.

Digamos que la diferencia principal es que el procesador de alimentos trabaja sin líquidos y las batidoras lo necesitan para poder realizar su trabajo de la mejor forma posible. Otra diferencia clave es que las batidoras no dan opción de diferentes tipos de cortes.

¿Por qué no es un robot de cocina?

Un procesador de alimentos y un robot de cocina NO son lo mismo, se parecen, sí, pero están en niveles diferentes. El robot es más sofisticado que el procesador que no es más que una evolución profesional de la batidora clásica.

Los procesadores de alimentos son máquinas que funcionan sin líquidos. Sin embargo, los robots de cocina, admiten todo tipo de líquidos, incluso alcohol.

El procesador de alimentos es un pequeño electrodoméstico que ayuda a procesar y preparar alimentos y recetas, sin embargo, el robot de cocina, literalmente cocina por nosotros y podemos hacer cualquier tipo de receta sin limitaciones.

Los robots de cocina son más versátiles y completos, y eso no siempre es sinónimo de «mejor». Lo mejor será lo que se adapte a nosotros y a nuestro tipo de alimentación. Si queremos triturar alimentos, preparar cremas o batidos y poco más, quizás una batidora simple nos vale, ahora, si buscamos algo que monte yemas por nosotros, amase, pique carne, exprima, ralle, lamine, triture, licue, etc. entonces es hora de mirar un procesador de alimentos.

Y si queremos todo eso y que nos cocine, entonces es cuando toca subir un escalón más y decantarnos por un robot de cocina. Es sí, precisa de aprender a usarlo, incluso pueden pasar varias semanas hasta que lo dominemos a la perfección y seamos capaces de sacarle todo su potencial.

En qué hay que fijarse para elegir el mejor

Cuando se trata de un pequeño electrodoméstico hay dos claves que siempre hay que tener en cuenta a la hora de comprar el mejor, y ya no es tanto elegir la marca más reconocida, sino pararnos frente al producto y si podemos tocarlo con nuestras manos, mejor. En este tipo de compras, siempre recomendamos ir a una tienda física, y si nos pueden hacer una demostración, enseñárnoslos, ver cómo funciona y tal, mucho mejor.

Para saber elegir el procesador de alimentos perfecto hay que centrarse en dos factores, los materiales y la potencia, aparte del peso. Ya sabemos que cuanto más peso, más calidad, pero eso servía antes, ahora se usan materiales ligeros y ya no nos podemos fiar.

Los materiales deben ser plástico resistente, que al golpearlo suene a relleno, acero inoxidable, botones de calidad, cable protegido o diseñado con sistema antirrotura, que haya patas de goma, que el vaso sea de cristal, que las aspas estén colocadas a diferentes alturas para abarcar toda la mezcla y si tiene más de 3 aspas, mejor, tapa superior para que no salpique, mango ergonómico, teclado táctil o físico, pero que las teclas no bailen ni se noten sueltas, que el vaso y el cuerpo encajen bien y el electrodoméstico no cojee, etc.

La potencia es algo clave para que sea un buen procesador de alimentos, ya que hay que mirar que sea mínimo de 1.200 W o 1.500 W en modelos profesionales y decentes. En el caso de comprar uno compacto, cosa que no aconsejamos, hay que mirar que el motor sea de unos 300 W como mínimo. Cuanta más potencia, más rápido trabajará, mejores resultados darán y mayor durabilidad tendrá el procesador de alimentos.

Ventajas e inconvenientes del procesador de alimentos

Cuando se trata de un pequeño electrodoméstico, siempre queremos comprar el mejor para rentabilizar la inversión con muchos años de vida útil. Es por esto por lo que no es bueno, ni comprar el más caro (porque para eso compramos un robot de cocina), ni comprar el más barato, simplemente aquel que se amolde a nuestro estilo y desempeño en la cocina.

Principales ventajas:

  • Facilita la preparación de las recetas.
  • Ahorramos tiempo.
  • Ganamos en seguridad.
  • Es un producto versátil.
  • Nos ayuda a ser originales.
  • Es multifunción.
  • Ocupa poco espacio.

Inconvenientes a tener en cuenta:

  • No cocina, solo prepara.
  • A la larga se nos puede quedar corto en funciones.
  • No funciona con líquidos.
  • Pueden llegar a ser muy ruidosos (más que una batidora).
  • Su precio a veces está casi al mismo nivel que los robots de cocina.