No es de extrañar que en casa de tus abuelos hayas visto en alguna ocasión un tensiómetro u oximetro de pulso. Hasta hace poco era normal verlo en hospitales o pacientes con algún problema cardiovascular, pero poco a poco los deportistas de resistencia han apostado por su uso.

Cuando realizamos un entrenamiento de alta intensidad o en condiciones climáticas exigentes para nuestro cuerpo, es interesante que conozcamos nuestro gasto de oxígeno. Es por eso que el oximetro de pulso se convierte en un gran aliado y nos aporta datos fiables sobre el estado de nuestro sistema respiratorio.

No importa si eres un principiante que quiere progresar, me parece que sería interesante que te hicieras con uno de estos. Te cuento qué es y cómo puede ayudarte en tu entrenamiento.

¿Qué es un oxímetro de pulso?

Los oxímetros son usados en hospitales para medir la saturación de oxígeno en la sangre. Consisten en pequeñas bandas que se atan alrededor del dedo y que envían información a un monitor; en el caso de los oxímetros portátiles, veremos la información reflejada en una pantalla.

Los primeros en usarlo fueron los pilotos aéreos y atletas que hacían entrenamiento en zonas de altitud, por lo que el oxígeno tenía poca presencia.
En la actualidad, estos aparatos se siguen usando en deportistas, aunque se ha ampliado a muchas más disciplinas. Es realmente interesante usarse en entrenamientos de resistencia, y es por eso que algunos wearables deportivos cuenta con esta función.

¿Cómo es su funcionamiento?

Hay deportistas que no terminan de confiar en los oximetros de pulso, ya que es un método indirecto para medir el oxígeno en la sangre.

Cuando nuestra sangre viaja por nuestras venas, estamos enviando oxígeno al corazón y luego se transmite al resto de tejidos del cuerpo. El oxígeno viaja junto con la hemoglobina, y normalmente necesitamos unos 550 litros de oxígeno para mantenernos estables (cantidad que aumenta cuando hacemos ejercicio).

Este aparato se sujeta en uno de nuestros dedos y emite una luz que viaja a través del tejido del dedo y llega al otro extremo. La luz que atraviesa nuestro dedo choca con los glóbulos rojos cargados de hemoglobina, por lo que las variaciones de la luz puede determinar cuánto oxígeno estamos gastando.

Por supuesto, esta función es la más básica, pero un oxímetro diseñado para deportistas tiene funciones extras. Pueden hacer un control de la frecuencia cardíaca, ritmo de respiración o índice de perfusión.

¿Cómo ayuda un pulsioxímetro en los entrenamientos de resistencia?

Conocer la recuperación post entreno

Es interesante su uso para evaluar la recuperación de los entrenamientos. La recuperación es casi tan importante como el esfuerzo que hemos realizado durante la sesión, así que necesitaremos saber si estamos recuperando bien para alcanzar un mejor rendimiento.

Con un oxímetro de pulso podremos conocer la saturación de oxígeno en la sangre. Lo normal es que donde el 94-100%, por lo que si no se hace una correcta recuperación el nivel suele estar por debajo del 93%.

Adaptarte al entrenamiento en altitud

Ten en cuenta que estamos acostumbrados a entrenar en una cierta altitud. Hay quienes corren en ciudad, cerca de la playa o por la montaña. Cambiar el nivel de altitud supone un factor importante en nuestro rendimiento, ya que cuanto mayor sea la altura menor será la presencia de oxígeno en el aire. En zonas muy elevadas puede llegar a bajar hasta un 15%.

Lo normal es que nuestro cuerpo aumente el ritmo cardíaco y respiratorio para intentar llevar más oxígeno a los órganos y bombear más rápido, y por eso se suele presentar fatiga o mareos.
El cambio puede durar un par de semanas, el tiempo suficiente para que tu organismo produzca más hemoglobina y ayude al traslado de oxígeno por la sangre.

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