Cuando quieres conseguir la sensación real de la carretera mientras conduces en interiores, es difícil vencer a los rodillos de entrenamiento para bicicleta. Con ambas ruedas libres, tu bicicleta se mueve naturalmente debajo de ti como lo hace fuera.

Los rodillos también te ayudan a desarrollar un pedaleo fluido y sedoso (porque si el tuyo es desigual, no te quedarás sobre ellos con mucha facilidad). Esa acción de pedaleo suave ayuda a entregar una potencia uniforme y eficiente en la carretera. Y agudiza tu propiocepción, la sensación de dónde está tu cuerpo en el espacio, lo que ayuda a mejorar la capacidad de manejo de tu bicicleta mientras tarareas al aire libre.

El entrenamiento sabio, manteniendo el equilibrio en esos tambores giratorios activa y fortalece tu core y estabiliza los músculos, que en su mayoría pueden quedarse dormidos cuando estás encerrado en una clase. También son excelentes para marcar tu juego mental, ya que debes estar concentrado y tranquilo para mantener la bicicleta centrada y en posición vertical durante períodos prolongados. Con el tiempo, eso te convierte en un ciclista mentalmente más fuerte.

Lo más probable es que, si estás leyendo esto, ya estés vendido, o al menos intrigado, por montar en bicicleta, y solo estés enfrentando una gran barrera: cómo empezar. Montar los rodillos de entrenamiento requiere un poco de paciencia, pero con la práctica, podrás girar con confianza en círculos suaves en poco tiempo.

10 consejos para sacar el mayor partido a tus rodillos de entrenamiento

Ajuste los rodillos

Los rodillos para bicicletas constan de tres tambores giratorios ubicados dentro de un marco. El primer tambor (delantero) y el segundo están conectados mediante un tubo o una correa. El tercer rodillo (trasero) gira de forma independiente. Puedes ajustar el espacio entre los rodillos delantero y trasero para adaptarte a la longitud de tu bicicleta.

Cuando coloques tu bicicleta sobre los rodillos, la rueda delantera debe asentarse sobre el primer rodillo de modo que el eje delantero quede ligeramente detrás de la parte superior del rodillo. La rueda trasera debe colocarse uniformemente entre el segundo y tercer rodillo en la parte trasera.

Establece tu apoyo

El mayor temor de la mayoría de las personas de montar en bicicleta es caerse. Alivia esa preocupación colocando tus rodillos junto a una estructura de apoyo que puedas alcanzar fácilmente y usar para estabilizarte. Una encimera, una mesa resistente o una mesa de trabajo son útiles porque pueden servir como superficie para la botella de agua, el altavoz portátil, los refrigerios, los dispositivos electrónicos y otros artículos que quizás desees tener a mano.

Encuentra un punto focal

Tus ojos querrán fijarse en la rueda delantera. Es como mirar fijamente hacia abajo cuando intentas subir por un bordillo o un puente estrecho; por lo que hace que sea más difícil mantenerse relajado y equilibrado. Coloca un objeto como tu ordenador portátil, tablet u otro dispositivo a unos pocos metros frente a ti para que naturalmente lleves tu mirada hacia arriba y hacia adelante, lo que facilita mantener una línea recta.

Prepara tu estación de enfriamiento

Vas a sudar a mares mientras trabajas todos los músculos de tu cuerpo. Coloca una toalla debajo de ti y en el manillar para atrapar el sudor, y coloca al menos un buen ventilador frente a ti para crear un «viento en contra» refrescante.

Sube a bordo

Para subirse, primero asegúrate de que la bicicleta esté en una marcha moderadamente dura en el medio. Un engranaje demasiado pequeño te dejará dando vueltas antes de que puedas ganar impulso; un engranaje demasiado grande hará que sea difícil ponerse en marcha.

Ponte a horcajadas sobre el tubo superior y párate con los pies en los rieles laterales. Pon tu pedal exterior (el que está más lejos de tu apoyo) a la posición de las seis en punto y encájalo. Coloca tu mano interior sobre tu apoyo, ponte derecho sobre el sillín y sujeta con el pie interior.

Si te resulta difícil encajar las calas, siempre puedes comenzar con pedales planos y zapatillas de entrenamiento normales. De esa manera, puedes poner un pie en el suelo rápidamente si es necesario, por lo que te sentirás menos nervioso y más relajado a medida que avanzas.

Empieza a rodar

Mantente firme en tu posición y, con una mano en tu apoyo, comienza a pedalear. Ponte al día, apuntando a una cadencia de 80 a 90 rpm, tan rápido como te sea posible. Si pedaleas demasiado lento, será más difícil mantenerse derecho y erguido; un poco de velocidad e impulso son tus amigos.

Una vez que esté al día y la bicicleta esté firme debajo de ti, retira suavemente la mano del soporte y colócala en las barras. El soporte siempre está ahí para ti si necesitas estirarte y estabilizarte). Trata de mantener un agarre firme pero relajado en las barras y relajar la parte superior del cuerpo. Demasiada tensión hará que la bicicleta se mueva nerviosamente, lo que dificulta mantener el equilibrio y la estabilidad.

Desmonta cuando hayas terminado

Cuando estés listo para terminar, coloca tu mano sobre tu soporte y desciende hasta detenerte. Suelta el pie exterior y bájate.

Avanza gradualmente

Como nunca dejas de pedalear, los entrenamientos con rodillos de entrenamiento pueden ser engañosamente difíciles. Aumenta la duración gradualmente, comenzando con sesiones cortas de 10 a 15 minutos. Una vez que puedas conducir cómodamente durante 30 minutos, puedes comenzar a desafiarte a tí mismo cambiando la posición de las manos, cambiando de marcha y aumentando o disminuyendo tu cadencia.

Trabaja en algunos entrenamientos de intervalos

Los rodillos son la plataforma perfecta para intervalos de alta cadencia. Incorporarlos en tu entrenamiento una o dos veces por semana es una excelente manera de mejorar tu eficiencia y sentirte más cómodo en cadencias más altas.

Considera rodillos alternativos

La mayor desventaja de los rodillos es la incapacidad de subirte del sillín y correr (a menos que tengas mucho talento). Modelos más nuevos de rodillos han eliminado ese problema colocando los rodillos en un trineo o un sistema de giro que permite que los rodillos se muevan debajo de ti mientras te levantas del sillín.

También puedes comprar rodillos inteligentes que te permiten aumentar la resistencia a través de su dispositivo electrónico por Bluetooth, para que puedas simular la escalada y las condiciones más difíciles. Los rodillos inteligentes también te permiten emparejarte con plataformas de conducción virtuales inmersivas como Zwift.