Tanto la ansiedad como la excitación pueden alterar nuestro rendimiento deportivo. Y aunque parezca una tontería, existe una fina línea que divide nuestras emociones con los otros dos factores nombrados anteriormente. La excitación no es mala en una competición, de hecho es hasta necesaria siempre que sea óptima. Si tenemos un nivel bajo de excitación, no seremos capaces de levantar una barra con la fuerza necesaria; y si estamos sobreexcitados, perderemos el control del rendimiento.

Podemos tener niveles altos y bajos de excitación, cuyos efectos serán buenos o malos. Es decir, se puede generar una excitación negativa o positiva dependiendo de cómo el deportista maneje las situaciones. Sería una pena perder todo el entrenamiento realizado durante meses si nos derrumbamos justo antes de la competición.

Evidentemente, la ansiedad previa a un campeonato está presente en cualquier deporte, pero se deduce que un deportista exitoso tiene que aprender a limitar la ansiedad para obtener el mayor beneficio de lo invertido en el entrenamiento.

Existen tres maneras de trabajar con la ansiedad previa a una fecha importante: reducirla, pensar en otras cosas y, por último, pensar totalmente en lo que te preocupa.

Técnicas de relajación

Una excitación negativa está presente cuando los signos de la ansiedad se vuelven demasiado evidentes. Es decir, podemos notar que la presión arterial aumenta, que la respiración es más rápida, que nos cuesta dormir por las noches o que nos afecta en la actividad motora. Los deportistas no pueden permitirse tener un mal descanso, sobre todo si no es profundo. Así que se puede optar por técnicas de relajación mental para reducir esa ansiedad.

La ansiedad sucede por pensar en lo que nos deparará el futuro, en vez de vivir el presente. Lo que debemos hacer es acostarnos y relajar lentamente el cuerpo y la mente. Intenta descansar en una habitación oscura y comienza a sentir la relajación desde las extremidades hasta el resto del cuerpo.

La mente y los pensamientos también juegan un papel determinante en estas técnicas. Piensa en el presente y concéntrate en la relajación. Notarás cómo se disminuye la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria y recuperarás la tranquilidad para dormir.

También podemos optar por el masaje. Una sesión larga y lenta en todo el cuerpo disminuirá la ansiedad, no solo antes de la competición, sino que también es interesante hacerla de forma continua. Realizar masajes de manera frecuente reduce la ansiedad, pero se suelen utilizar para la recuperación después de los entrenamientos y para la liberación de toxinas corporales.

Redirecciona tu pensamiento

Si la relajación no funciona, otra técnica para dominar el nerviosismo es pensar en otra cosa. Muchos deportistas jóvenes todavía están en el instituto o en la universidad, y tienen que enfrentarse a las típicas responsabilidades estudiantiles. Así que, ¿por qué no aprovechar esos pensamientos ansiosos y redirigirlos para concentrarte en los estudios?

Aunque también puede suceder al contrario. Muchas veces, los estudios pueden convertirse en una fuente de ansiedad para muchos jóvenes. Por lo que también hay quien huye de este estrés con el deporte. Puede ser incluso más liberador que tomar pequeños descansos en la biblioteca, además de que te permite evadirte y retomar el estudio con fuerza.

Otro problema bastante común es realizar competiciones fuera de la ciudad. Los traslados suelen ser en transportes compartidos por el mismo equipo o contrincantes, por lo que la mayoría de las conversaciones derivarán en “series, repeticiones y rutinas”. ¿Y qué conseguiremos? Más ansiedad y preocupación por desconocer si vamos bien preparados. Por ende, te aconsejo que viajes solo o concentrado en tu música o podcast que te hagan evadirte de cualquier pensamiento de la competición. Pensar puede ser igual de contraproducente como hablar.

Si eres de los deportistas que no tiene que viajar, puedes encargarte de tus tareas diarias. Aunque esto puede funcionar solo en algunos casos, la cuestión es mantener la mente redirigida a cosas que no te agoten físicamente. Es cierto que una actividad más intensa es capaz de redirigir el pensamiento mejor, pero no buscamos que te canses.

Otra opción: ¿por qué no vas al cine la noche antes de una competición? Aquí sí que lograremos evadirnos totalmente, pero debes evitar las películas que aumenten la excitación (como las de ficción o terror). Se trata de conseguir conciliar el sueño cuando lleguemos a casa.

Haz frente a la ansiedad

Si todos los consejos anteriores te fallan, lo único que te queda es esperar con los brazos abiertos a la ansiedad e intentar hacerle frente cuando llegue. Cuando sabemos que algo fuerte se acerca, lo ideal es mantener la calma cuando llegue. Es decir, no tengas miedo a enfrentarte a tus miedos y trabajar aquello que te atemoriza.

Muchos deportistas hacen esto, por ejemplo los escaladores de montaña. Hay quienes tienen miedo a las alturas, pero cuando logran escalar un pico, sienten una sensación de invencibilidad en ellos mismos. Superarte a ti mismo es la clave.

Es evidente que cualquier deportista se acabará enfrentando a la ansiedad en algún momento de su vida. Lo ideal es tener el umbral de ansiedad y excitación lo más alto posible, para que la situación nunca pueda llegar a desbordarnos. Y, sobre todo, que no afecte a nuestro rendimiento deportivo.