Hay situaciones en las que nos sentimos culpables por estar echados en el sofá y con la mente en las clases del gimnasio. Esa sensación ocurre cuando realmente quieres entrenar, pero por algún motivo no es la mejor opción para tu salud. Y no, la pereza no está entre estas razones.

Te contamos 5 situaciones en las que es mucho mejor que no acudas al gimnasio para darle al cuerpo lo que necesita.

Te has lesionado

A todos nos ha ocurrido, y da muchísima rabia. Desearías volver 2 minutos atrás para avisarte a ti mismo de que X movimiento iba a fastidiar tus músculos o ligamentos. Si te has lesionado, asume que es momento para recuperarte. Este tiempo que estés sin entrenar, no es tiempo perdido, sino invertido en ti.

Forzarte a ejercitarte teniendo un esguince leve o una microrotura de fibras puede ser muchísimo peor para tu salud. En caso de ser una persona inquieta, consúltale a tu médico qué puedes realizar. Si tienes la muñeca lesionada, no importará que salgas a andar o a hacer sentadillas.

Acabas de ser mamá

Has tenido 9 meses de gestación y tu cuerpo necesita recuperarse del parto. No tengas prisa en recuperar la forma, pues vas a necesitar unos 9-12 meses para volver a estar como antes. Hay quienes recuperan la forma mucho antes, por su metabolismo o estilo de vida, pero no ideal es no compararse con ninguna madre.

Sigue las pautas de tu médico, que normalmente recomiendan que no hagas deporte antes de las seis semanas post parto. Ten en cuenta que tus abdominales, la espalda y el suelo pélvico necesita recuperarse.

Te estás obsesionando

Existe un débil línea que determina si estás entrenando de forma regular o si lo tuyo es obsesión. Aunque no existe un decálogo para determinarlo, ser adicto a entrenar puede derivar en comportamientos destacables. Si tienes a ponerte agresivo, irascible, ansioso o irritable el día que no puedes hacer actividad física, plantéate qué te está ocurriendo.

Me incluyo entre las personas que les gusta dedicar tiempo a ser activo y que si no lo realizan, parece que su día está incompleto. Pero disfrutar de ser activo de otra forma, también es posible. Entiendo que a muchos les parezca adictivo la adrenalina o el sudor que se expulsa en una sesión bien trabajada, pero esto no debe ser el eje de tu día ni puede dejar que anules planes sociales.

Tienes fiebre

No, la fiebre no debe expulsarse sudando en una cinta de correr. Aunque muchos piensan que es la mejor manera, tu cuerpo se encuentra luchando contra una infección.
Puedes deshidratarte con más facilidad y te sentirás más débil al terminar el entrenamiento. Descansa durante unos días y recupérate para volver al 100%.

Estás cansado

A no ser que seas profesional, no te tomes los entrenamientos como una obligación. Quitarte horas de sueño para ir a hacer deporte, acabará afectando negativamente a la salud. Adapta tus sesiones a tu día a día, pero no dejes de dormir para poder mantenerte “activo”. A largo plazo te debilitarás y puedes caer en lesiones.